Olivera: "Yo no era amante de Lacalle Pou pero me ganó la cuereada"

Olivera: "Yo no era amante de Lacalle Pou pero me ganó la cuereada"

Cuando asumamos, a partir del primer día, queremos instalar una agencia denominada Paysandú For Export, que busca aprovechar la coyuntura de lo que está pasando en Argentina, con una cantidad enorme de argentinos que se quieren venir a Uruguay por estabilidad jurídica, bancaria, cambiaria y un montón de cosas. Vamos a pescar y ya estamos encarnando y tirando a esa franja de la Argentina que concentra gran parte de la riqueza: Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, San Luis.

El intendente electo de Paysandú dice que en Montevideo falta un candidato con "vocación" y que "camine" durante cinco años
Nicolás Olivera (39 años) recién llega de Paysandú. En el tercer piso del edificio Anexo del Palacio Legislativo, donde pasó los últimos seis años, los funcionarios lo siguen felicitando por su nuevo trabajo. Hace poco más de una semana fue electo intendente en uno de los tres departamentos que el Partido Nacional le arrebató al Frente Amplio.
De las competencias que aparecían como de bandera verde, Paysandú fue la que terminó con una distancia más grande a favor de los blancos. Olivera se impuso con el 48,46% de los votos frente a los 39,99% de la izquierda, que postuló entre otros al último intendente Guillermo Caraballo.
En entrevista con El Observador, el futuro intendente dice que ya está "pescando" argentinos para que inviertan en el departamento, confiesa que "no era un amante de Lacalle Pou" pero que el presidente "le ganó la cuereada" y lo "sorprendió", dice que el Partido Nacional aprendió de sus "porrazos" y ahora hay tanta paz interna que "hasta asusta", y afirma que en Montevideo faltan candidatos que caminen durante los cinco años.
¿Cómo vivió la campaña y la noche de la elección?
La campaña fue extensa y cansadora. Cuando en mayo se suspende la elección no se podía no hacer nada durante un tiempo. Tenés que mantener vigente el proyecto. El día de la elección fue mutando entre el cansancio arrastrado, la ansiedad por que llegara la hora, y después cuando se abren las urnas es un momento que decís: ¡la gran siete! Esa ansiedad se transforma en optimismo conforme vas viendo los números pero tampoco te podés embalar mucho. Después cuando conocés el resultado positivo es alegría y euforia, pero luego la espumita baja y al otro día quedás con una tremenda mochila de responsabilidad y compromiso de la cantidad de gente que confió en vos.
De las intendencias que estaban peleadas con el Frente Amplio fue la que ganó con más diferencia. ¿A qué lo atribuye?
Si me pusiera en papel de crack, te diría que estaba previsto. ¡Minga estaba previsto! En el rubro nuestro la norma es que siempre la expectativa está por encima de la realidad. La excepción es lo que nos pasó a nosotros: que realmente te vaya mejor de lo que esperaba. Habrá que evaluar y hacer el análisis de por qué tanta gente terminó confiando. Ahora, es positivo y es más responsabilidad todavía.
¿Por qué diría que se dio la victoria?
Fue un cúmulo de cosas. Primero, el temor de la gente al cambio se vio allanado con lo que pasó el año pasado. La gente en octubre cambió y se dio cuenta de que no cambió por algo peor, sino por algo bueno y mejor. Ese cuco no estaba tan latente. Lo otro es que la gestión del Frente no fue descollante. No todos los caminos te conducían inequívocamente a que había que votar al Frente por su gestión. Y después capaz que hicimos una buena campaña. También algún mérito hay que reconocer. Fue una campaña de mucha proximidad, cercanía e ideas claras.
En Paysandú igual están acostumbrados al cambio. La última reelección fue en 1994.
Está muy bueno eso, porque te das cuenta que en Paysandú hay un electorado muy crítico que agarra el control remoto y si no funcaste, pum, te cambió y para afuera.
Si uno mira todo el ciclo electoral, el interior fue el que se pronunció más enfáticamente contra el Frente Amplio.
¿Por qué cree que se dio eso?
Yendo a lo departamental, creo que la gente en el interior se da cuenta que el Partido Nacional tiene oficio para el gobierno. Conoce, sabe qué perillas tocar cuando ingresa. Me da la sensación de que la gente entiende que los blancos están más preparados para gobernar la cosa pública departamental.
¿Y eso por qué?
Y bueno, capaz que tenemos más oficio para eso. Al Frente como que le cuesta arrancar más. Gana y está mucho tiempo tratando de aprender y armar equipos. Cuando logra asentarse un poquito ya está sobre la raya de la siguiente elección.
¿O sea que pasa más por un tema de oficio de gobernar que una comprensión del interior?
Bueno, sí. Nosotros tenemos una raíz puesta en el interior profundo. De hecho una de las causales en Paysandú de la derrota del FA es que al interior le dio cero corte. Esa factura se la pasó. Ganamos en la ciudad también, que no pensábamos que podía pasar.
En estos días los candidatos derrotados del Frente Amplio en el interior señalaban que quizá a la izquierda le faltó "hacer política" más allá de la gestión. ¿Usted lo ve así?
No. Política hicieron. Capaz que hicieron mala política. Por eso perdieron. Es más, viendo resultados puertas adentro del partido, soy convencido de que la gente vota lo que quiere votar. Quizá el Frente hizo esa política que no garpa en la gente. Porque la gente se fija en las cosas importantes. Por ejemplo, eso de caer seis meses antes de la elección con un aluvión de obras, me parece que no garpa.
Ahora queda conformada una bancada fuerte del Partido Nacional, con 15 de las 19 intendencias. ¿Cómo va a ser ese trabajo en común?
Buenísimo. Muchos fueron diputados en el período anterior o son compañeros en este período. Creo que vamos a conformar un buen equipo. Ya sabemos lo que piensa cada uno y con muchos jugamos de memoria.
¿Usted se sigue definiendo como hombre de Alianza Nacional?
Yo pertenezco a Alianza, sí. Pertenezco a Alianza porque es algo distinto a lo más hegemónico del partido. Eso para mí es hasta desafiante. Si bien hoy las fronteras entre herrerismo y wilsonismo están un poco difusas, yo trato de ser de los que piensa por fuera de la caja y no soy ortodoxo en cuanto a mi filosofía política.
Siento que el lugar donde más se representa eso, y te diría el lugar en el que más anarco somos, es en Alianza y no otro sector.
¿Y eso hoy en qué se expresa?
A nosotros se nos cuestionaba en Alianza que había poca disciplina. Eso a mí es lo que más me seduce. Que no te censuran por eso. Yo puedo decir que tranquilamente de los años que fui diputado nunca recibí un llamado de (Jorge) Larrañaga para decir "hay que votar esto". Nunca se reunió la cúpula de un par de dirigentes para decir "a partir de ahora se tiene que votar así". Es el valor de la libertad ante todo. Somos menos orgánicos y menos disciplinados, pero es “el dulce delirio de la libertad”, como decía Herrera.
El sector se quedó con tres intendencias: Soriano, Tacuarembó y Paysandú. ¿Es una oportunidad para reivindicar esa línea partidaria?
No nos hemos puesto a pensar nada de eso. Hoy nuestro partido está viviendo un momento histórico. No recuerdo en la historia un momento de tanta comunión en el partido. Hasta asusta de a ratos. Como si estuviera todo tranquilito y viniera después la tormenta. Estamos como corte y confección. Estamos todos a diazepam. Después de tanto porrazo en algún momento comprendimos la lección, ¿no? Los blancos en la historia hemos perdido elecciones por boberías nuestras. Hemos aprendido. Y aparte otra cosa. Yo no era un lacallista. Estuve en el herrerismo antes. No era un amante de Lacalle Pou, pero el hombre la verdad que me ganó la cuereada. Veo un gran gobernante. La sorpresa fue para extraños pero también para propios. A mí fue uno de los que realmente sorprendió para bien.
¿Qué lecciones del interior podría aprender el Partido Nacional -o la coalición- en Montevideo o Canelones, donde les cuesta mucho hacer pie?
En el interior tenemos mucha más vocación para ser gobernantes departamentales. Para eso nos preparamos durante mucho tiempo. Yo creo que en Montevideo el gran error es que no se han preparado. En nuestro partido no hay alguien que diga hoy, faltando 4 años y seis meses para la elección de 2025, "yo voy a ser candidato a intendente". Creo que falta eso. Falta esa vocación. Y tenés que caminar. Yo puedo decir que le di la mano, saludé, estuve en la casa, estuve en la cuadra de los 113 mil sanduceros. Hace cinco años que vengo caminando. Caminar, caminar, caminar. No hubo un día que yo no saliera a caminar. Salir y poner la cara. Al principio era un ilustre desconocido, amén de que era diputado. Pero como diputado no te dan mucha pelota tampoco.
La gente dice: ¿y a vos qué te puedo pedir? ¿un proyecto de ley? Y encima siendo de oposición en ese momento. Entonces caminar es importante. La cercanía la gente la termina valorando.
"Pescando" argentinos para Paysandú
¿Por dónde pasan sus propuestas centrales?
Por el tema del empleo y por resolver ese ABC (alumbrado, barrido y calles) que no se ha resuelto, con énfasis en la vialidad urbana y rural. Ese es el gran debe que han tenido varias administraciones. La gente ya no perdona eso de acordarse el último año de hacer un aluvión de obras y máquinas. La gente no se traga esa pastilla.
El tema del empleo se repite en el discurso de muchos de los intendentes electos. ¿Cuánto le compete a las intendencias?
Creo que hay muchas herramientas. No te voy a negar que tener un gobierno nacional con el que nos vamos a entender es una ventaja. Pero la impronta del intendente es todo. Si hablamos en términos de perillas, como dice Lacalle Pou, es el que regula la velocidad y la fuerza con la que se hace énfasis en determinados temas. Si sos un intendente medio abúlico, un tipo que se sienta y espera que las cosas pasen, las cosas normalmente no pasan. Tenés que forzar que las cosas pasen.
Esas propuestas centrales, ¿cómo las va a implementar?
Ya venimos trabajando. Cuando asumamos, a partir del primer día, queremos instalar una agencia denominada Paysandú For Export, que busca aprovechar la coyuntura de lo que está pasando en Argentina, con una cantidad enorme de argentinos que se quieren venir a Uruguay por estabilidad jurídica, bancaria, cambiaria y un montón de cosas. Estamos teniendo contactos todas las semanas. Si vienen a Uruguay y nadie les dice nada, seguramente vienen a Montevideo o Maldonado. Es lo que tiene marketing. Estamos trabajando en ofrecerles Paysandú.
¿Qué tiene para ofrecerles?
Tenemos conectividad, tenemos un puente que nos une con Argentina, tenemos puerto, tenemos un sector agrícola fuerte, tenemos industrias que pueden generar productos que sirvan en determinadas cadenas productivas, tenemos termas, tenemos lo que nos pidan. Al que quiera invertir en Paysandú va a haber un lugar. La posición nuestra es no sentarnos detrás de un escritorio esperando que venga un argentino o de otro lado a preguntar. Vamos a pescar y ya estamos encarnando y tirando a esa franja de la Argentina que concentra gran parte de la riqueza: Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, San Luis. Ahí estamos pescando. Hemos dado con determinados profesionales que, como particulares, están yendo a buscar inversores. Nos hemos reunido con ellos y ahora van a buscar inversores pero priorizan Paysandú como lugar de radicación. De hecho ya conseguimos gente que se va a instalar.
¿Lo van a trabajar en coordinación con el gobierno nacional, que tiene una política en ese sentido?
Claro. Pero tenemos que tener, aparte de la agenda del gobierno, una agenda nuestra en la que seamos libres de proponerle al que venga lo que precisa.

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