Ojo por ojo, hijo por hijo entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri

Ojo por ojo, hijo por hijo entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri

Los dos ex presidentes protagonizan un choque que refleja la polarización política del país.

Una ejerce cada vez más poder desde su silenciosa vicepresidencia, en tanto que el otro parecería querer liderar la oposición por Twitter y desde Suiza. Son Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri, ex presidenta, ex presidente y el reflejo más claro de la polarizada política argentina, un país donde casi todo es posible. Incluso un ojo por ojo que involucre a los hijos de los ex jefes de Estado.

Es lo que cree Macri, según publicó en "La Nación" Hugo Alconada Mon, uno de los periodistas de investigación más reconocidos del país. Alconada reveló diálogos de Macri en la madrugada de Europa, donde pasó todo agosto, con personas de su confianza en Buenos Aires. En ellos, el ex presidente se confiesa: "Ella (por Fernández de Kirchner) está convencida que su hija Florencia sufrió una persecución judicial que yo ordené y ahora quiere vengarse".

Florencia es la hija de Cristina, una joven de 30 años que se dedica al cine y pasó casi un año en Cuba para recuperarse de una enfermedad nunca del todo explicada, pero que derivaría del estrés que le genera la posibilidad de ir a prisión. ¿Por qué a prisión? Porque junto con su hermano Máximo, portavoz del grupo peronista en la Cámara de Diputados, es acusada de lavado de dinero en dos causas relacionadas con hoteles en la Patagonia propiedad de la familia. La causa avanza lentamente, pero está elevada a juicio oral y público. Cuando el ex presidente Néstor Kichner murió, Cristina incorporó a sus hijos al directorio de las empresas hoteleras. A diferencia de Cristina, que tiene fueros como vicepresidenta, y de Máximo, que los tiene como parlamentario, ningún beneficio especial se interpone entre Florencia y un ingreso a prisión si se la encontrara culpable. Esa situación llegó a generar fuertes tensiones entre madre e hija, según reportaron medios locales en los últimos años.

La vicepresidenta, además de las dos causas por lavado de dinero, está involucrada en otras en las que se la considera jefa de una "asociación ilícita" para delinquir con dineros del Estado. Macri asegura que él, presidente entre 2015 y 2019, no tuvo "nada que ver" con las desventuras judiciales de Máximo y Florencia, pero un año atrás, durante una entrevista cuando aún era presidente, habló del tema y le apuntó directamente a Cristina: "Tiene que hacerse cargo de las cosas que hizo. Cristina no cuidó a los hijos, los involucró en las cosas que hizo".

No pocos analistas locales creen que dentro de un tiempo será Cristina la que pueda decir que Macri no cuidó a sus hijos. Franco Macri, padre de Mauricio, gestionó el servicio postal Correo Argentino a partir de 1997 a merced a una concesión del entonces presidente Carlos Menem. En 2003, Néstor Kirchner, ya en la Presidencia, rescindió la concesión y determinó que los Macri le debían 296 millones de dólares al Estado. La controversia sigue y hasta hoy no hay acuerdo. En 2009, Macri había traspasado sus acciones en Socma, la empresa familiar, a sus hijos Gimena, Agustina y Francisco. Hoy, el ex jefe de Estado lamenta aquella decisión.

"Según los abogados de Macri, la intención de la vicepresidenta es impulsar la causa para que la juez termine dictaminando una quiebra fraudulenta de la empresa familiar y enredar a los jóvenes Macri en una maraña judicial de recorridas por los tribunales", escribió Ignacio Miri en "Clarín" hace semanas. En el Gobierno de Alberto Fernández hay una persona de mucho poder, Carlos Zannini, que se está ocupando personalmente de llevar la causa del Correo Argentino por ese camino, añade el diario. ¿Quién es Zannini? El procurador del Tesoro, que equivale a ser el jefe de todos los abogados del Estado.

"Hay un plan orquestado de persecución y venganza contra Macri y su familia", dijo recientemente Pablo Lanusse, ex secretario de Justicia y hoy abogado de Macri. Lanusse advirtió sobre la reforma judicial que promueve Fernández, y que la coalición opositora de Macri rechaza de plano: "Es para garantizar la impunidad de Cristina de forma brutal y grotesca (...) La gente de bien tiene que movilizarse porque la reforma judicial pretende destruir a la Corte Suprema de Justicia. Tenemos que defenderla de los atropellos del poder".

La movilización, con fuerte concurrencia, ya ocurrió, y el 'no' a la reforma de la justicia fue un tema aglutinante. Incluso unos centenares de manifestantes se reunieron frente al edificio en el que vive Fernández de Kirchner a gritar que no se quedarán "sin República". Así y todo, el Senado ya aprobó la reforma, aunque el problema para el oficialismo está en la Cámara de Diputados, donde no tiene garantizada la mayoría de votos. La oposición quiere "fulminar" el proyecto, que tiene puntos de contacto con el de "democratización de la justicia" que Cristina logró aprobar en el Parlamento en 2013, pero no pudo poner en marcha en su segundo mandato: la Corte Suprema de Justicia determinó que era inconstitucional. La historia -sucede mucho en Argentina- podría volver a repetirse.

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