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"No tenemos un plan económico": Argentina desconcierta en el tramo final de la negociación por la deuda

"No tenemos un plan económico": Argentina desconcierta en el tramo final de la negociación por la deuda

21/07 - 14:54 - Alberto Fernández, presidente de Argentina, ha descolocado a ciudadanos y mercados al asegurar que su Gobierno no dispone de un plan económico para reactivar el país, que afronta el vencimiento de su deuda el próximo 4 de agosto.

Argentina vive momentos muy extraños. Relaja la cuarentena precisamente en días en que las cifras de contagios y muertes por el coronavirus crecen en forma sostenida, importa billetes porque la Casa de Moneda no da abasto para imprimir los de mayor denominación y, en el tramo final de la intensa renegociación de parte de su deuda externa, reconoce en público que carece de un plan económico.

"Francamente, no creo en los planes económicos", dijo Alberto Fernández a Benedict Mander, corresponsal del "Financial Times" en Buenos Aires. El presidnete habló "flanqueado por su joven ministro de Economía, Martín Guzmán, que escuchó detrás de una mascarilla y no habló", describió el "FT" su encuentro con Fernández, la única entrevista que dio a un medio internacional desde que llegó al poder el 10 de diciembre de 2019.

Son, sí, momentos extraños, aunque casi todo tiene explicación. La cuarentena estricta, que lleva ya más de cuatro meses, era imposible de sostener en un país que vio caer su economía un 20% en ocho semanas y arrastra una recesión de más de dos años. Y los billetes que se imprimen, pesos devaluados, equivalen a apenas cuatro euros (500 pesos) y ocho (1000). Por eso se necesita imprimir toneladas para sostener una economía en la que la recaudación fiscal se está yendo a pique. La Argentina vive hoy de la emisión, algo que suele conducir a una explosión inflacionaria. No importa: el peronismo ha mostrado en sus últimos gobiernos la curiosa convicción de que si no imprime billetes de mayor valor, los ciudadanos no advierten la inflación galopante.

Casi todo tiene una explicación, quizás no la de decir en la "Biblia" de los mercados financieros internacionales que no hay plan económico. Los fondos que están negociando a cara de perro con el gobierno argentino son fieles suscriptores del "FT". La obviedad fue hecha notar por Carlos Pagni, uno de los analistas políticos más influyentes del país, en "Odisea Argentina", su programa de televisión.

"Alberto Fernández fue a decir, nada menos que en el 'Financial Times", que a él no le gusta tener programas económicos. Ahora el próximo paso sería que en 'La izquierda diario' o en 'La prensa obrera' anuncie una flexibilización laboral. Yo no sé quién lo asesora en materia de comunicación, pero ir a decir al diario de finanzas más importante del mundo, que uno no tiene programa económico en medio de la negociación de las deuda probablemente no sea la estrategia discursiva más interesante para un gobierno con enormes problemas económicos".

Horas después de que se conocieran sus llamativas declaraciones, Fernández insistió, esta vez ante una audiencia de jóvenes en una entrevista en la Televisión Pública: "Odio hablar de planes económicos, aunque después me dicen 'qué vergüenza'... Porque todos los planes naufragaron".

Las declaraciones del presidente desconcertaron, porque el propio Fernández había dicho meses atrás que su gobierno tenía un plan, que por supuesto que sí. Pero que lo ocultaba. ¿Por qué? Porque la negociación con los acreedores privados era una partida de póker y no convenía mostrar las cartas. Ahora, a menos de dos semanas del 4 de agosto, la fecha límite que puso Argentina para que los acreedores extranjeros de bonos con jurisdicción de Nueva York acepten su propuesta, la máxima autoridad del país revela que no hay plan.

"Esto es un absurdo", opinó en el canal de noticias TN Alfonso Prat Gay, presidente del Banco Central durante las presidencias de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, así como ministro de Economía en los tiempos de Mauricio Macri. "Es cierto que hay planes que no han funcionado, pero las veces que a la Argentina le fue bien, fue porque hubo buenos programas. El presidente se desdice todas las semanas. Y las consecuencias son que un grupo de acreedores que le había dicho que sí a la cuarta propuesta de Guzmán ahora le dijo que no".

Un grupo de acreedores insiste en que quieren hablar directamente con Fernández y no con su ministro de Economía, un joven académico de Columbia especializado en reestructuraciones de deudas soberanas, un hombre que habla poco y siempre dice lo mismo: quiere un futuro "sostenible" para la economía del país. Lo que casi nadie tiene claro por el momento es cómo se llega a esa sostenibilidad.

¿Es cierto que el gobierno no tiene un plan económico?, le preguntaron a Guzmán. "Vamos a entender esto", contestó el discípulo de Joseph Stiglitz. "Nosotros lo que tenemos son objetivos y una estrategia económica. Principios de cómo manejar la economía para alcanzar esos objetivos".

La vaguedad del discurso de Guzmán viene siendo notable. El ministro suele centrarse en lo que sucedió históricamente en la Argentina y en lo que sería deseable para la economía, pero no aporta detalles de cómo transitar de un punto a otro. Y los acreedores, a los que Argentina les está diciendo que no puede pagar aquello a lo que se comprometió, pero sí está en condiciones de financiar un acuerdo diferente, ya recibieron la confirmación presidencial: el país no tiene un plan.

¿Mero debate semántico? ¿Tener "objetivos" es lo mismo o incluso mejor que tener un "plan"? Problema de los argentinos, el de los acreedores se soluciona con dinero contante y sonante. Guzmán ya les hizo cuatro propuestas tras decir que la primera, en abril, era la única posible. Entre aquella y la última cedió 15.000 millones de dólares. Los tenedores de bonos le piden 3.000 millones más. El ministro y el presidente argumentan que no es posible.

"No están entendiendo cuales son las restricciones argentinas. Aceptar lo que ellos piden significa más sufrimiento y menos empleo para la gente, ajustar jubilaciones, y eso es algo que nosotros no vamos a hacer", dijo Guzmán, obviando que una de sus primeras medidas fue, precisamente, la de reducir el coeficiente establecido en el gobierno anterior para el aumento de las pensiones.

Los 66.000 millones que Argentina le debe a los bonistas amparados en los tribunales de Nueva York son solo una parte de una deuda externa que supera los 300.000 millones. El país está en cesación de pagos, la novena de su historia, desde mayo, pero los acreedores no pusieron en marcha las demandas judiciales, ya que aún esperan llegar a un acuerdo.

El asunto en Argentina es que los problemas están lejos de circunscribirse a la deuda. En el país hay inflación galopante, recesión y desocupación y pobreza en franco aumento. Los pronósticos de opositores, pero también de economistas ligados al oficialismo peronistas, son dantescos.

"Será el peor año en la historia de la Argentina y del capitalismo", dijo el economista Emmanuel Álvarez Agis a "Clarín". "Estamos en un podio con Ecuador, Líbano y Sri Lanka: economías que lidian con Covid y default (cesación de pagos) a la vez. Pero, además, Argentina tiene la incertidumbre financiera de la negociación con los privados ahora y con el FMI después. Un combo nefasto".

Que lo diga Álvarez Agis es todo un dato, ya que fue número dos de Axel Kicillof cuando el hoy gobernador de la provincia de Buenos Aires fue ministro de Economía de Cristina Kirchner, actual vicepresidenta.

Fernández no coincide, ve un 2021 venturoso. Cree que la recuperación de China va a impactar favorablemente en Argentina y que, derrumbadas las expectativas con "Vaca Muerta", el gigantesco yacimiento gasífero y petrolífero no convencional en la Patagonia, el país dispone de una "vaca viva", sus miles y miles de kilómetros cuadrados de tierras cultivables. La vieja idea de siempre, entonces, Argentina como granero del mundo. ¿Será así? ¿Será suficiente?

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