No son buenos los resultados en seguridad, reconoce AMLO

El reto: lograr la pacificación del país

No son buenos los resultados en seguridad, reconoce AMLO

Terminó la guerra de exterminio, no habrá más razias, masacres ni desapariciones // Sin que suene a ofensa, afirma: "los conservadores están derrotados"

La guerra de exterminio contra el crimen organizado terminó: no habrá más razias, masacres ni desaparición de personas, afirmó el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien reconoció, en paralelo, que con la nueva estrategia aún "no son buenos los resultados en cuanto a la disminución de la incidencia delictiva". Día oficialmente destinado a la presentación del Informe de gobierno en el que proclamó: los conservadores "están moralmente derrotados".

Mensaje político durante el cual confió en que el respaldo del sector empresarial lo "mantiene optimista, pero sin aflojar el paso, porque el poder es humildad, deber y no tengo derecho a fallar".

Empero, también fue de contrastes, porque consideró que sus adversarios "no han tenido oportunidad de establecer un paralelo entre la nueva realidad y el último periodo neoliberal, caracterizado por la prostitución y el oprobio, que se ha convertido en una de las épocas más vergonzosas en la historia de México".

Con un estilo que rompió con las formas legales de presentar un reporte del estado que guarda la administración pública –que legalmente constituye el primer Informe, pero para la Presidencia de la República fue el "tercer informe al pueblo de México"–, resaltó los avances en el cambio de régimen que impulsa, a pesar de que "los conservadores que se oponen a cualquier cambio verdadero están nerviosos o incluso fuera de quicio".

Presentes en las primeras filas, los 32 gobernadores –morenistas y de la oposición– escucharon las aseveraciones presidenciales, incluido el matiz para intentar cuidar las formas: "Lo digo con respeto, no quiero que se entienda como un acto de prepotencia o una burla, es lo que estoy percibiendo: están moralmente derrotados", para rubricar con que –" toco madera"– no han podido constituir una facción "con la fuerza de los reaccionarios de otros tiempos".

La mayoría está feliz, feliz

Ante sus invitados –entre ellos los empresarios Carlos Slim, Germán Larrea, Emilio Azcárraga con su suegro, Marcos Fastlicht; Miguel Rincón (compadre del Presidente); gobernadores de todos los partidos, dirigentes sociales, sindicales, legisladores e integrantes del gabinete legal y ampliado, así como los titulares de los órganos autónomos, entre otros, López Obrador resaltó que, afortunadamente, mientras los que se oponen al cambio viven aturdidos y desconcertados, "la mayoría de los mexicanos apoya la transformación, y están contentos, feliz, feliz, feliz".

En el patio de honor de Palacio Nacional, donde había sillas vacías, a pesar de que un gran número de militares ocuparon parte de los asientos dispuestos –no acudieron, entre otros, los dirigentes de la mayoría de los partidos políticos–, combinó la condena a los conservadores con la exaltación a "los empresarios (que) están cooperando con mayor compromiso social; invierten, crean empleos, aceptan utilidades razonables y pagan sus contribuciones".

Celebró el acuerdo migratorio alcanzado con Estados Unidos, el cual impidió que se desatara una crisis política y económica. Se trata de una relación bilateral intensa para avanzar en la solución negociada de problemas comunes, "entre los cuales los más significativos son, sin duda, los fenómenos migratorios de sur a norte, las situaciones adversas que enfrentan millones de mexicanos que viven en el país vecino y las expresiones de la delincuencia trasnacional, es decir, el tráfico de personas y el trasiego de armas, drogas ilícitas y divisas".

Sin embargo, reconoció que se trata de "un acuerdo migratorio que nos obliga a ser más estrictos en la aplicación de la ley en la materia, sin violar derechos humanos y rescatando a nuestro favor el reconocimiento de que se atenderá este asunto sin usar la fuerza y la coerción".

Además, reiteró su condena por la masacre en El Paso, Texas, y "la exigencia de que se aplique el más severo castigo al responsable de este abominable suceso".

Casi 90 minutos de discurso en el que sostuvo que en los nueve meses de su gobierno han soplado buenos tiempos para llevar a la práctica una transformación profunda, con "poca confrontación y sin violencia política, (aunque) no dejan de existir, ni queremos que desaparezcan, las protestas legítimas de los ciudadanos ni los reclamos de nuestros adversarios".

El voluminoso documento –que horas después entregó la titular de la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, al Congreso de la Unión– recoge en la portada las formas legales con el título 1 Informe. Claro contraste con la mampara dispuesta para la ceremonia en Palacio Nacional: "tercer informe al pueblo de México".

Al abundar en materia de seguridad, informó que ya se desplegaron 58 mil 600 elementos de la Guardia Nacional, que actúan en 150 coordinaciones territoriales del país, aunque la meta es llegar a 140 mil elementos en 266 coordinaciones en todas las regiones de México.

Calificó de "catastrófico" el saldo de la política aplicada en el pasado, con un "saldo pavoroso de muertos, desaparecidos, una crisis de derechos humanos, descomposición institucional y un gravísimo daño al tejido social. Todavía padecemos de inseguridad y violencia". Ahora, manifestó, se pretende cambiar las medidas de guerra por una política integral de justicia y paz; un mando único coordinado; colaboración con los gobiernos estatales.

"La nueva estrategia de seguridad pública ha consistido también en no tolerar la tortura ni ninguna otra violación a derechos humanos. Estamos dedicando tiempo y recursos a la búsqueda de desaparecidos por la violencia. No descansaremos, estamos haciendo todo lo que humanamente es posible hasta saber el paradero de los jóvenes de Ayotzinapa."

 

 

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