Nin pierde pulseada interna y Uruguay da “mala” señal al Mercosur

Nin pierde pulseada interna y Uruguay da “mala” señal al Mercosur

Cuando se enteraron de que la Rendición de Cuentas incluiría un aumento de la tasa consular, varios integrantes del Poder Ejecutivo se sorprendieron porque no era una idea que manejara el Frente Amplio para recaudar más. Algunos jerarcas ni siquiera tenían claro lo que implicaba ese gravamen. Otros, en cambio, sabían de qué se trataba y por eso intentaron impedir que la iniciativa prosperara.

Cuando se enteraron de que la Rendición de Cuentas incluiría un aumento de la tasa consular, varios integrantes del Poder Ejecutivo se sorprendieron porque no era una idea que manejara el Frente Amplio para recaudar más. Algunos jerarcas ni siquiera tenían claro lo que implicaba ese gravamen. Otros, en cambio, sabían de qué se trataba y por eso intentaron impedir que la iniciativa prosperara.

Antes de cerrar la discusión por la Rendición de Cuentas, el canciller Rodolfo Nin Novoa buscó convencer al resto del gabinete de que subir la tasa consular era una mala idea porque iba en contra del discurso que el gobierno de Tabaré Vázquez mantiene en el Mercosur, dijeron a Búsqueda fuentes del Poder Ejecutivo.

Nin no tuvo éxito. La semana pasada, el ministro de Economía, Danilo Astori, presentó los lineamientos del proyecto de Rendición de Cuentas, entre los que se encuentra subir la tasa consular que recae sobre las importaciones desde el 2% del valor de la mercadería que rige actualmente a 3% para bienes originarios del Mercosur y 5% para los de extrazona.

El cambio regirá al menos hasta el 2020 e implicará un aumento de la recaudación anual de US$ 95 millones. El tributo no grava los bienes de capital de uso exclusivo de los sectores industrial, agropecuario y pesquero, el petróleo y los bienes importados en régimen de admisión temporaria. Astori prometió a la bancada oficialista la semana pasada que a partir del 2020 comenzará un proceso de “desmantelamiento” de la tasa.

El incremento traerá problemas “inevitables” para Uruguay en el Mercosur, informó el sábado 17 El Observador.

Barreras

Desde que asumió en 2015, el gobierno de Vázquez ha planteado que el Mercosur debe llevar adelante un proceso de “sinceramiento” sobre sus problemas. Uruguay pretendía, entre otras cosas, terminar con las barreras no arancelarias que dificultan la libre circulación de bienes entre los Estados miembros.

La diplomacia uruguaya tuvo un pequeño éxito en sus objetivos a mediados del 2015. En una decisión adoptada el 16 de julio de ese año, los países acordaron que se elaborara un “Plan de Acción para el Fortalecimiento del Mercosur Comercial y Económico” durante el segundo semestre de ese año que tuviera entre sus prioridades identificar y desmantelar las “barreras arancelarias y no arancelarias y medidas de efecto equivalente, medidas que afecten la competitividad relativa de los países, entre otras”.

Cinco meses después, el Mercosur aprobó el plan de acción y dio pie para que los técnicos comenzaran el trabajo concreto sobre las más de 80 medidas que detectaron los países. Una de ellas, planteada en particular por Argentina, era la “tasa consular” que aplica Uruguay.

Si bien no era más que una decisión de avanzar y quedaba mucho por discutir, las decisiones son consideradas como un hito en la interna del bloque, según diplomáticos y especialistas consultados por Búsqueda.

Esos primeros avances, sin embargo, quedaron congelados en 2016 como consecuencia de los problemas en la región. La crisis en Venezuela y su enfrentamiento con los restantes países del bloque por la Presidencia pro témpore desarmaron la agenda de trabajo del Mercosur. A eso se sumó que Brasil, que era un aliado en ese tema, vivió el proceso de impeachment que terminó en la destitución de su presidenta Dilma Rousseff.

Con la Presidencia del bloque en manos de Argentina desde diciembre y Venezuela suspendida, los cuatro socios fundadores acordaron retomar las discusiones por las trabas al comercio intrabloque.

Los diplomáticos uruguayos encaraban las negociaciones sabiendo que la tasa consular iba a ser uno de los puntos que los otros países cuestionarían al gobierno de Vázquez.

El gravamen fue restituido en el gobierno de Jorge Batlle y tuvo su primer incremento en 2002 mediante la ley de ajuste fiscal aprobada durante la salida a la crisis económica que enfrentaba Uruguay. El primer gobierno de Vázquez envió al Parlamento un proyecto de ley en diciembre del 2007 con el que pretendía, entre otras cosas, derogar ese gravamen a partir de enero del 2009. 

Sin embargo, cuando el Poder Legislativo sancionó la ley, el presidente, a instancias de Astori (también entonces ministro de Economía), vetó el artículo que fijaba el 2009 como fecha de caída de la tasa consular. El Poder Ejecutivo argumentó en esa oportunidad que la situación internacional era “incierta” y que lo mejor era mantener esos ingresos fiscales hasta el 2011, según informó El País. En la Ley de Presupuesto aprobada en 2010 el gobierno volvió a extender su vigencia hasta el 2016, y algo similar sucedió al comienzo del periodo de Vázquez.

Ese impuesto sobre las importaciones fue cuestionado varias veces en el Mercosur. En 2008, por ejemplo, Argentina reclamó que sus productos fueran exonerados de ese gravamen. La respuesta de Uruguay, citada esta semana por La Diaria, la Cancillería argumentó que la tasa consular se impuso “en ocasión de la grave crisis de 2002”, que “no tiene efectos de significación para los socios”. Y agregó: “Si bien las restricciones fiscales han demorado el proceso de desmantelamiento de la medida, es claro el firme propósito del gobierno de culminarlo en el corto plazo”.

En el ámbito diplomático uruguayo consideran que hay margen para reducir las trabas a la interna del grupoUno de los consultados puso como ejemplo las señales que ya dio Argentina luego de que Macri asumiera el gobiernoUna de sus primeras decisiones fue la eliminación de las Declaraciones Juradas Anticipadas impuestas por la administración Kirchner a la importación de productos uruguayos y la supresión de la prohibición de trasbordo de carga en el puerto de Montevideo.

Por eso, el anuncio de Astori cayó como un balde de agua fría. Fuentes en conocimiento de las negociaciones que se desarrollan en el ámbito del Mercosur dijeron a Búsqueda que la señal de aumentar la tasa en lugar de eliminarla “es muy mala” y va a repercutir en las discusiones.

El propio ministro de Economía dijo el miércoles 14 a la bancada oficialista que incrementar ese impuesto es algo que hubiesen “preferido no hacer”, y añadió que no necesariamente generará un aumento de precios de las importaciones. Pese a que anunció algo similar al final del primer período del Frente Amplio y no se concretó, Astori insistió en que es “una medida absolutamente provisoria” y que cuando termine el gobierno “va a empezar a caer”.

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