Negociación con EEUU y bonistas serían los próximos desafíos para el gobierno de Fernández

Negociación con EEUU y bonistas serían los próximos desafíos para el gobierno de Fernández

Al apoyo de los líderes europeos, se sumó el del mandatario estadounidense, Donald Trump, quien dijo ayer: “Díganle al presidente que puede contar conmigo”.

El presidente de Argentina, Alberto Fernández, ya cerró su gira por Europa y volvió al país con un amplio respaldo de los líderes del viejo continente para enfrentar la renegociación de la deuda que mantiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI), por los US$ 21 mil millones que vencen este año.

Pero no sólo tuvo apoyo desde ese lado del mundo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió ayer con el embajador argentino en Washington y aprovechó la oportunidad para enviar un fuerte mensaje a la Casa Rosada. “Dígale al presidente Fernández que puede contar conmigo”, declaró.

Si bien el viaje parece un avance para enfrentar la crisis económica del país, los expertos argentinos tienen opiniones encontradas. En conversación con DF, los economistas Marina Dal Poggetto y Marcos Buscaglia delinearon qué significa el apoyo en el marco de la renegociación con el Fondo y el impacto de esto sobre la economía trasandina.

La directora de la consultora local EcoGo hizo su balance y explicó que “fue una visita protocolar de un presidente que llega con mucho prejuicio desde afuera. La estrategia fue correcta”. Sin embargo, hizo hincapié en que, a pesar de recibir apoyo internacional, el panorama no cambiaría desde el escenario actual: “No me parece que tenga demasiada injerencia en la negociación de la deuda, que es la principal agenda de los próximos dos meses”.

Eso sí, apuntó que no le quita peso a la gira ni al buen recibimiento, “pero no me parece que ahora estén todos los problemas resueltos”. Dal Poggetto detalló que, más que los espaldarazos, las decisiones del FMI tendrán que ver con “cómo se manejará la relación con los bonistas, de cara a la exigencia del FMI para reperfilar la concentración de vencimientos”, y la negociación con EEUU que, luego de las declaraciones de Trump en Washington, parecieran tener el camino más llano. “Es un viaje claramente político. Es un paso adelante, pero no es definitorio”, dijo.

Menos crítico fue Buscaglia. El socio de Alberdi Partners consideró que fue una visita principalmente exitosa, por el nivel de líderes con los que se reunió y el respaldo que obtuvo. Pero, especificó que este apoyo “no tiene ningún impacto sobre la negociación con los bonistas”, aunque sí quizás con el Fondo, considerando que los jefes de Estado son importantes accionistas del organismo.

Menos crítico fue Buscaglia. El socio de Alberdi Partners consideró que fue una visita principalmente exitosa, por el nivel de líderes con los que se reunió y el respaldo que obtuvo. Pero, especificó que este apoyo “no tiene ningún impacto sobre la negociación con los bonistas”, aunque sí quizás con el Fondo, considerando que los jefes de Estado son importantes accionistas del organismo.

En caso de que la renegociación llegue a buen puerto, Buscaglia dijo que “hay posibilidades de que las empresas vuelvan a tener acceso al mercado y que haya algo más de financiamiento local, con lo cual la economía podría tener algún rebote cíclico”. Sin embargo, si sale mal y Argentina entra nuevamente en default –como en 2001-, “la economía caería en una estanflación aún mayor y quizás enfrentaría una corrida de depósitos en dólares, lo que no sería sustentable políticamente”.

Dal Poggetto, por su parte, detalló que para que la economía local tome fuerza, se necesita más que la renegociación. “Hay una compresión financiera fenomenal. El esquema de tasas, el crecimiento cero de la cantidad de dinero y el déficit fiscal, se combinan con una toma de ganancias agresiva sobre Argentina, gatillada sobre todo por el resultado de la elección”, explicó

Aun así, señaló que actualmente se está viendo una reactivación de sectores puntuales como, por ejemplo, el turismo. Pero advirtió que “esta reactivación de corto plazo choca si no se logra bajar la tasa de interés en dólares, y esa se va a bajar si se arregla la deuda. Está todo conectado”. El plazo para el gobierno es limitado. Se “quiere terminar la renegociación de la deuda a fines de marzo, (lo que) es ajustado pero, para poder cumplirlo, tienen que estar dispuestos a escuchar bien a las partes interesadas: bonistas y el FMI”, afirmó Buscaglia.

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