Mosul recupera su patrimonio

Mosul recupera su patrimonio

Los Emiratos Árabes financian la reconstrucción de la gran mezquita de Al Nuri y su famoso minarete, demolido por los extremistas

Se ha cumplido un año de la derrota del Estado Islámico en Irak –un año oficialmente, ya que esa fue la declaración del ex primer ministro Haider al Abadi, el 9 de diciembre, aunque la lucha contra los restos de la milicia extremista ha continuado– y la reconstrucción de Mosul, la ciudad más castigada por la guerra, aún espera, y sin duda esperará bastante tiempo... Sin embargo, hace tres días se dio un paso importante, más importante de lo que parece: se puso la primera piedra para la reconstrucción de la gran mezquita de Al Nuri.

La devastación de la ciudad vieja de Mosul, y en particular de su histórica medina, es total y absoluta, como pudo comprobar La Vanguardia.com en febrero pasado. Cruzando el río Tigris desde la ciudad nueva, muy pronto se llega a la mezquita de Al Nuri. De ella solo quedó su portada y parte del mihrab, el mismo desde el cual Abu Bakr el Bagdadí hizo su primera y única aparición pública, el 4 de julio del 2014, proclamando el califato (aunque la declaración formal fue anterior a esa fecha).

Fueron sin embargo los mismos hombres del Estado Islámico -que concentraron sus fuerzas en la medina- los que ocasionaron la destrucción de la mezquita. O por lo menos -y de eso existe la seguridad– la de su minarete. Esta torre de 45 metros, inclinada y retorcida, conocida popularmente como El Jorobado, fue demolida con la colocación de cargas explosivas a distintas alturas. Las imágenes de vídeo que se difundieron no dejaban lugar a dudas, y nadie creyó la versión de los yihadistas de que había sido obra de los bombardeos norteamericanos. De hecho, los mosulíes supieron de los planes del EI mucho tiempo antes, cuando formaron un cordón humano para impedir que el minarete fuera minado.

Pero los yihadistas habían decidido que aquella joya cuya primera construcción se remonta a la segunda mitad del siglo XII era de ellos o de nadie. Y así fue como ocurrió, el 21 de junio del 2017. “Mataron el espíritu de la ciudad y destruyeron su símbolo”, decía en febrero un vendedor de falafel, bebidas y tabaco en su kiosko, justo frente a las ruinas de la mezquita.

Construir de nuevo la mezquita de Al Nuri (renovada en 1511 y restaurada en 1942) cuando las necesidades de los habitantes de Mosul son enormes, no es algo gratuito. Se trata de una mezquita suní, pero su minarete, El Jorobado, que se alzaba no muy lejos de la torre de la iglesia de Nuestra Señora de la Hora, constituía para todo el mundo un icono de esta ciudad antes multiconfesional.

Y restaurar los símbolos es a veces tan importante como restaurar las vidas de la gente.

Los Emiratos Árabes Unidos financian las obras, aportando 50,4 millones de dólares, y la Unesco se ocupará de supervisarlas. La idea es, además de construir una nueva mezquita, levantar un nuevo minarete y conservar los restos de El Jorobado, construir un museo y restaurar edificios adyacentes. La intervención de los Emiratos -que firmaron un acuerdo con el Gobierno iraquí en abril- va un poco más allá, e incluye la recuperación de los jardines de la ciudad. Los trabajos durarán al menos cuatro o cinco años, y durante el primero se dedicarán sobre todo al desescombro y clasificación de los restos.

El plan de la Unesco recibe el nombre de “Revivir el espíritu de Mosul” (#RevivetheSpiritofMosul) e incluye la rehabilitación de la Universidad, cuya biblioteca fue saqueada e incendiada durante la guerra.

Si el pasado 9 de diciembre se celebraba con desfiles y banderas la victoria territorial sobre el Estado Islámico, el día 16 se reunían ante las ruinas de la gran mezquita representantes del Gobierno iraquí, autoridades religiosas y la directora de la Unesco en Irak, Louise Haxthausen, para la colocación de la primera piedra. El presidente del departamento de Asuntos Religiosos Suníes, Abdelatif al Hamim, dijo en el acto que “la reconstrucción refleja los esfuerzos realizados por difundir un mensaje de esperanza, moderación y apertura, frente al fanatismo y el extremismo ideológico, religioso y cultural”.

Mientras tanto, Mosul necesita al menos 2.000 millones de dólares para acabar de derruir edificios destruidos, liberar las calles de escombros, construir nuevas viviendas, reparar infraestructuras... La Unión Europea ha firmado este mismo mes de diciembre contratos con la agencia de la ONU para el Desarrollo (PNUD) por 47,5 millones de euros, con la agencia dedicada al desminado (Unmas) por 10 millones, y con la propio Unesco por 20 millones. En enero, la UE destinará otros 15 millones a los proyectos de la FAO.

Mosul albergaba antes de la irrupción del Estado Islámico unos dos millones de habitantes. De ellos, unos 700.000 viven hoy como desplazados, de un total de casi tres millones desperdigados por el país en campos de refugiados en espera de retorno.

Mosul albergaba antes del Estado Islámico unos dos millones de habitantes. De ellos, unos 700.000 viven hoy como desplazados

 

 

www.prensa.cancilleria.gob.ar es un sitio web oficial del Gobierno Argentino