Miles de argentinos varados en el exterior por pandemia de COVID-19 piden volver a casa

Miles de argentinos varados en el exterior por pandemia de COVID-19 piden volver a casa

Miles de argentinos varados en el exterior debido a la cancelación de sus vuelos por la pandemia del nuevo coronavirus (COVID-19) afrontan una situación complicada, con cada vez menos dinero y falta de medicamentos, a lo que se suma la incertidumbre de no saber cuándo podrán volver a casa.

Se trata de personas que se encontraban de vacaciones o por trabajo en ciudades de América, Europa, África, Oceanía y Asia cuando se declaró la pandemia, y si bien el Ministerio de Relaciones Exteriores coordinó el regreso de unos 144.500 nacionales desde el 17 de marzo, al menos 25.500 no han podido volver.

Esta agencia dialogó con varios argentinos varados en Japón, donde hay al menos 274 que no pueden regresar, en India, donde el número asciende a 230, y en Tailandia, donde son 400.

"Viajamos a Japón por turismo con mi hermano Juan Cruz el 10 de marzo. Nuestra fecha de regreso era el 4 de abril, con Aeroméxico, pero hemos intentado volver desde antes. El 16 de marzo fuimos a la Embajada argentina para ver qué opciones teníamos, pero fue imposible adelantar nuestros vuelos", dijo a Xinhua la geóloga Guadalupe Hernández, de 27 años y empleada en una empresa petrolera.

La joven lamentó que "con fronteras aéreas cerradas, todos nuestros posibles vuelos de regreso se fueron cancelando, perdimos cada vez más dinero por reservas de alojamiento no utilizadas y por los gastos extraordinarios. Nos instalamos en Tokio para estar en comunicación con la Embajada, pero con aeropuertos argentinos cerrados, nuestra situación es de total incertidumbre".

"A quienes estamos en países de Asia, como Japón, nos están dejando para lo último. Sabemos que no hay vuelos directos y que la opción es volar con escalas en Europa, Estados Unidos o México, pero no nos dan tampoco esa posibilidad. No somos prioridad", explicó Guadalupe, que para ahorrar comparte un departamento con su hermano y otros cuatro argentinos que conoció en Tokio, también varados.

Para afrontar los gastos, Guadalupe y su hermano recurren a tarjetas de crédito, pero los pagos con tarjetas emitidas en Argentina tienen en el país un recargo impositivo del 30 por ciento.

"Lo poco que cobre a fin de mes por mi trabajo irá para cubrir los gastos extra de estos días. Mis jefes se comunican conmigo y coinciden en que lo importante es que pueda volver y mi salud. Entienden mi situación y me he podido sumar a reuniones laborales en línea. Las aerolíneas ya nos hablan de esperar a junio, julio o agosto. Pedimos saber una fecha, aunque sea lejana y nos arreglamos, pero es todo incertidumbre, sin un plan de repatriación y sin ninguna ayuda económica", lamentó.

Entre los argentinos varados en Japón hay adultos mayores, dos personas que sufren diabetes y una persona con VIH, y a todos se les dificulta recibir medicación, panorama similar al que se vive en Tailandia, donde los argentinos sin poder volver son 400, contó a esta agencia Florencia Martínez, empleada en una entidad bancaria de Buenos Aires.

"Teníamos con una amiga la vuelta para el 30 de marzo con Ethiopian Airlines pero mucho antes de esta fecha nos empezamos a desesperar, porque se veía venir el cierre de fronteras. Decidimos terminar el viaje antes y el 23 de marzo vinimos a Bangkok para adelantar el vuelo y no pudimos, porque los pasajes salían no menos de 3.000 dólares", explicó la joven, de 32 años.

Florencia y su amiga Anabella Sánchez estuvieron a punto de abordar un vuelo pero en el último momento no pudieron hacerlo a pesar de haber pagado el boleto, y lo mismo ocurrió a un centenar de connacionales.

"Subieron los brasileños, los uruguayos y los chilenos. Los argentinos fuimos los únicos que no pudimos hacerlo porque al cerrar nuestro gobierno las fronteras, el de Brasil aplicó un principio de reciprocidad y no nos dejaron viajar para al menos quedar en tránsito en Sao Paulo o Río de Janeiro", explicó.

"Actualmente no tenemos respuestas de parte de la Embajada argentina, que está cerrada. La única comunicación es por correo electrónico, los días pasan, y algunas personas llevan varadas más de 40 días, muchas de ellas en situación vulnerable", advirtió Florencia, que comparte alojamiento con su amiga y otros dos argentinos que conoció en Tailandia, para dividir gastos de estadía y comidas.

La joven dijo que su trabajo la puso en "contacto con un psicólogo que me llama todos los días. Estoy muy angustiada, hace 20 días que no duermo. Me pagan el salario, pero al no estar allí no cobro comisiones porque no genero clientes o ventas, y eso me complica".

"En Tailandia hay 74 personas que integran grupos de riesgo, entre ellas 4 embarazadas, 15 personas mayores de 60 años, una señora de 75 años con un glaucoma en un ojo, y un joven que sufre trombosis al que su hermana vino a traerle la medicación. Ahora quedaron ambos varados y ella no puede ver a su hijo de un año. Desde que quedamos varados no hay buenas noticias. No tenemos fecha de regreso y no sabemos siquiera con qué aerolínea podremos volver. Estamos desesperados", resumió Florencia.

La situación para los argentinos varados en India es similar, explicó a Xinhua Julieta Pizarro, una instructora de yoga que salió de Argentina en octubre del año pasado y quedó varada en la ciudad de Rishikesh, siete horas al norte de la capital, Nueva Delhi: "Llegué a India en febrero. Mi objetivo era venir a estudiar, a capacitarme, pero no lo pude cumplir".

"Cuando me decidí a volver fue el mismo día en que se declaró la pandemia y todas las puertas se cerraron. La incertidumbre es total, no sabemos cómo podremos volver ni cuándo, porque están pidiendo fortunas por un boleto. Estar fuera del país en una cultura completamente diferente hace todo más difícil. Nos cerraron las fronteras en Argentina, aquí también, y la idea de moverse es imposible", repasó la mujer.

Pizarro dijo que hay varados "unos 230 argentinos por toda India. Mi situación es bastante privilegiada, porque Rishikesh es una ciudad muy pacífica, la capital mundial del yoga, con gente muy espiritual y muy tranquila. Doy clases de yoga en un hostel y tengo los gastos de alojamiento y comida cubiertos, pero hay argentinos a los que han echado de hoteles y han tenido que ir a lugares muy costosos".

"No hemos tenido respuestas de la Cancillería. El embajador argentino no está en India, está en Argentina y el encargado de negocios de la Embajada nos dijo que vamos a tener que esperar a que se reanuden los vuelos comerciales, una respuesta que nos quitó esperanzas, porque sabemos que eso no va a suceder por mucho tiempo. No hay a la vista vuelos programados", afirmó la mujer.

La viajera destacó que en India "hay personas mayores, una mujer embarazada, gente con tratamientos médicos, dos personas que sufrieron infartos. Es un circunstancia de completa vulnerabilidad", mencionó.

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