Milenials: un voto masivo contra la 'segunda temporada' del magnate

Milenials: un voto masivo contra la 'segunda temporada' del magnate

Los expertos prevén una alta afluencia a las urnas de las nuevas generaciones.

Hay muchas cosas por las que luchar de cara a estas elecciones. Sigue habiendo discriminación, cantidad de problemas en el sistema judicial, desempleo, injusticias con los inmigrantes. Sentía que tenía que hacer uso de mi derecho al voto, que mi voz se escuchara. Por eso ya he votado por correo". Karen Sánchez, 26 años, hija de inmigrantes mexicanos y consejera de educación en un instituto del condado de Orange, California, es parte de una generación de votantes, los Milenials, que junto con los jóvenes de la Generación Z -de entre 18 y 23 años- podrían asestar un golpe mortal a las opciones de reelección de Donald Trump del 3 de noviembre. Representan el 37% de la fuerza electoral en EEUU y se niegan, por amplia mayoría, a cuatro años más del republicano.

Constituyen además, junto con las nuevas generaciones de estadounidenses, la mayoría de la población, con 166 millones de personas. O lo que es lo mismo, un 50,7% del total, cuatro millones más que la suma de Baby Boomers, Generación X y ciudadanos nacidos antes de la Segunda Guerra Mundial.

No solamente son mayoría. Son racialmente mucho más diversos que las generaciones anteriores. De hecho, dos tercios de esa juventud es hispana y negra, muy comprometida con la causa de la igualdad racial, el trato justo a los inmigrantes indocumentados y el manejo de la pandemia desde Washington, entre otros asuntos capitales.

"Todos nuestros datos indican que están altamente motivados para votar y que no son una buena base de votantes para Donald Trump", dice a EL MUNDO Robert Shrum, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad del Sur de California.

La cuestión clave es saber si se presentarán o no a las urnas, tradicionalmente asociados con el desinterés y la abstención en cualquier tipo de comicios. Shrum está convencido de que esta vez la participación alcanzará un récord. "Ya en 2018 se presentaron en números muy superiores a lo suele ser costumbre en unas elecciones legislativas. Pero esta vez lo van a superar. Creo que tendremos la participación más alta de la era moderna desde 1960, incluso por encima de eso, hasta un 65%".

¿Qué ha cambiado de 2016 a 2020? Trump es la respuesta. "El presidente es el gran motivador para que la gente joven salga a votar. A los jóvenes nos les gusta Trump. Uno de nuestros últimos estudios de votantes de entre 18 a 49 años le daba una ventaja de 22 puntos a Biden".

RECHAZO REPUBLICANO
Los datos del Pew Research Center ratifican ese rechazo al republicano. Solo uno de cada tres aprueba la gestión del presidente, un contraste importante con respecto a generaciones anteriores. Entre los Baby Boomers, nacidos tras la Segunda Guerra Mundial, la aprobación sube hasta el 43% y hasta el 54% entre la llamada Generación silenciosa, nacidos entre 1928 y 1945. Un 70% de los votantes más jóvenes considera que el Gobierno debería hacer más por resolver sus problemas y un 62% asegura que la creciente diversidad racial es buena para la sociedad. Los más mayores no lo tienen tan claro. William Frey, experto en demografía y miembro del Brookings Institute, sostiene que las "diatribas" de Trump contra los indocumentados, el fraude electoral o la corrección política tienen el propósito de atemorizar al electorado mayor y blanco, una estrategia, sin embargo, que podría ser contraproducente con los votantes jóvenes, sacudidos por la crisis económica que ha generado la pandemia y aún recuperándose, en el caso de los Milenials más mayores, del golpe que supuso la Gran Recesión de 2008.

"Es difícil saber por qué bando se irán a decantar en el futuro, aunque ahora tiendan hacia el azul demócrata, pero es probable que estas generaciones contribuyan a cambiar la cara política de este país", asegura Frey a este diario desde Washington.

Para Shrum "está claro que los republicanos se han metido en un callejón demográfico sin salida. Son el partido de la gente blanca, mayor y sin educación universitaria, una mala receta para el éxito electoral a medida que esa parte del electorado vaya menguando de elección a elección. Así que hay una posibilidad de que veamos un dominio demócrata durante un tiempo".

Mientras Sánchez, que está a punto de independizarse, confía en que el panorama político mejore con el tiempo en su país, lejos del bipartidismo que hace tiempo que no la convence. «No soy ni demócrata ni republicana. No me gustan las etiquetas y espero que surjan alternativas de otros partidos. Ahora estamos condenados a elegir al menor entre dos males».

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