México continúa la vacunación de AstraZeneca pese a que otros países han pausado su uso por el riesgo de trombosis

México continúa la vacunación de AstraZeneca pese a que otros países han pausado su uso por el riesgo de trombosis

15/03 El presidente López Obrador pide esperar a que la OMS se pronuncie al respecto del medicamento, que ha sido suspendido por 15 naciones europeas

Varios países de Europa han detenido la vacunación con las dosis de AstraZeneca tras detectar varios casos de trombosis. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sin embargo, ha asegurado la mañana de este lunes que la estrategia nacional de vacunación con esta empresa sigue adelante. “No se consideran riesgos en su aplicación”, ha sentenciado el mandatario en su rueda de prensa, celebrada pocas horas antes de que España se sumara a Alemania y Francia en pausar las inmunizaciones con estos viales. México cuenta con un total de 870.000 dosis de AstraZeneca, la tercera reserva más grande detrás de las de Pzifer y Sinovac. La vacuna de la farmacéutica se está produciendo y envasando en México, y compone un engranaje crucial en la estrategia para combatir la crisis del coronavirus en toda América Latina. Las posibilidades de completar a buen ritmo el plan de vacunación de México disminuye semana a semana.

Austria fue la primera en detectar casos graves de trombos en sangre tras la aplicación de AstraZeneca. Ante esta primera señal de alerta, Letonia, Estonia, Lituania, Luxemburgo e Italia acordaron detener la vacunación con esos viales hasta que la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) aclare si el fármaco tiene o no efectos adversos. Una persona falleció 10 días después de recibir la vacuna y otra ingresó al hospital con embolia pulmonar, también después de que le inyectasen la inmunización de AstraZeneca. Días después Dinamarca, Noruega, Islandia e Irlanda suspendieron la administración del fármaco tras detectar más casos de coágulos en la sangre en beneficiarias del medicamento. Este lunes, España, Alemania, Francia, Italia y Países Bajos se han sumado a la lista. En total, una treintena de personas ha tenido problemas entre las cinco millones de dosis aplicadas en Europa.

México espera a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) se pronuncie al respecto antes de cancelar una de sus principales apuestas para detener la pandemia. A principios de año, el regulador sanitario mexicano, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) otorgó a AstraZeneza el segundo permiso de uso de emergencia en el país. En colaboración con laboratorios de Argentina, México asumió parte de la producción y el envase con el objetivo de fabricar hasta 250 millones de dosis para América Latina. El medicamento fue una gran opción para López Obrador, ya que su precio es mucho más bajo y no necesita los 70 grados bajo cero para mantenerse que requiere la de Pfizer.

El presidente López Obrador, quien aseguraba hace algunas semanas que para finales de marzo se habría vacunado a los 25 millones de adultos mayores de México, se ha mostrado cauto ante el rechazo de los países europeos a AstraZeneca. “Ya hay una investigación de parte de los médicos nuestros, los especialistas y afortunadamente se está validando la vacuna”, ha asegurado antes de zanjar que, de momento, no se consideran riesgos en su aplicación. “Ya se sabe que estos posibles coágulos que se podrían crear con la vacuna no significan riesgo o peligro”, ha insistido el mandatario antes de añadir que México se ajustaría a las recomendaciones de la OMS sobre este medicamento.

Este lunes, Soumya Swaminathan, jefa de científicos de la OMS, ha explicado que no hay evidencia para cancelar la aplicación de AstraZeneca. “Lamentablemente, la gente muere de trombosis cada día, la clave es si eso tiene algún vínculo con la vacuna”, ha detallado. De momento, la OMS no ha encontrado una relación entre la vacuna y los casos de trombosis detectados. “De hecho, las tasas en las que se producen trombosis entre los vacunados son más bajas incluso que entre la población general”, ha añadido Swaminathan, pero ha reconocido que ningún medicamento es completamente seguro. “Hay que tener en cuenta los beneficios de vacunar a la población contra una enfermedad que sabemos que está matando a millones de personas en todo el mundo”, ha sentenciado.

La vacuna ya había generado desconfianzas desde el momento de su aprobación. La principal razón era que en los ensayos clínicos no había suficiente muestra de personas mayores de 65 como para demostrar su efectividad y el grueso de los participantes que demostraron su seguridad y eficacia tenían menos de 55. A pesar de ello, el Reino Unido comenzó a aplicarla y demostró que la respuesta inmunitaria en los adultos mayores de esta edad era buena. Otros países como España o Bélgica decidieron incorporarla a su plan de inmunización pero rebajando la edad de los sujetos a vacunar a los 55 años. La OMS advirtió entonces que ante la escasez de vacunas que está frenando la inmunización a nivel internacional, descartar opciones de fármacos sin pruebas sólidas sobre sus contradicciones no es conveniente.

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