Máxima presión a Juan Guaidó en el día de la toma de posesión de la Asamblea Nacional chavista

Máxima presión a Juan Guaidó en el día de la toma de posesión de la Asamblea Nacional chavista

El Parlamento democrático se reúne para ratificar al presidente encargado, que hace un llamamiento a la unidad y la movilización

Máxima presión contra Juan Guaidó en una jornada inédita en la historia parlamentaria del continente. La Asamblea Nacional (AN) democrática pretende reunirse este martes de forma semipresencial para ratificar a Guaidó al frente de la nave legislativa, que ha optado por la continuidad constitucional ante el fraude electoral de diciembre pasado pese a haber acabado el quinquenio que fija la Carta Magna.

En paralelo, la revolución ha preparado sus mejores galas bolivarianas para juramentar a sus 277 diputados en la Asamblea Nacional (AN) del régimen, cuya presidencia se disputan el ex ministro Jorge Rodríguez, mano izquierda de Nicolás Maduro y muy cercano al ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, y Diosdado Cabello, número dos del chavismo y jefe del ala militar y radical.

Un pulso desigual en el que el todopoderoso chavismo quiere imponerse, una vez más, por la fuerza. En principio, es una incógnita cuántos diputados participarán en el cónclave opositor, ya sea a través de zoom y en un acto público, cuyos detalles se desconocen todavía por motivos de seguridad. Negociaciones de última hora entre las fuerzas democráticas, el paso atrás de varios diputados y el hostigamiento de la revolución contra los parlamentarios dibujaban ayer la peor encrucijada de la oposición durante los dos años de desafío contra Maduro.

"La defensa de la democracia no es un capricho, sino un deber ciudadano. Hemos resistido, pero debemos darle solución urgente al conflicto. Para eso unión y movilización son clave", clamó el líder opositor durante la reunión telemática del domingo de la Comisión Delegada (CD) de la AN.

Y no sólo es que la solución urgente implorada por Guaidó no se vislumbre en horizontes cercanos, sino que también su propia situación y la de sus fuerzas es tan inédita como comprometedora. La presidencia encargada ha logrado, de momento, imponer su tesis de la continuidad constitucional a través de la modificación del Estatuto de la Transición, con la abstención del principal partido opositor, Acción Democrática (AD). La primera gran prueba se produce hoy: contar con quórum suficiente para llevar a cabo la sesión.

Pese a este voto salvado, los socialdemócratas liderados por Henry Ramos Allup ocupan seis puestos en las presidencias y vicepresidencias de las distintas comisiones que conforman la CD, con la que se pretende continuar las actividades parlamentarias durante 2021. Los otros lugares se los reparten Voluntad Popular (VP), partido de Guaidó, con cuatro; la centrista Primero Justicia (PJ), con cinco, y la socialcristiana Un Nuevo Tiempo, con seis.

Pero el respaldo al Gobierno interino pende de varios hilos. Los internos son frágiles y se reconstruyen cada día a través de los acuerdos entre los grandes partidos y la postura final de unos diputados hostigados desde el poder y que ya arrastran cinco años de persecución.

Varios de ellos han decidido abandonar el país, desvelaron a EL MUNDO.es fuentes opositoras. Otros han dado un paso atrás para evitar la ira anunciada de la revolución, incluso así lo han hecho saber al país cambiando las biografías en sus redes sociales. Y la mayoría se mantiene a la expectativa, a la espera de la nueva embestida gubernamental.

"Sigo comprometida con el progreso de mi país, desde mis trincheras como militante y ciudadana", desveló Marialbert Barrios, una de las diputadas jóvenes de PJ y líder social en el barrio caraqueño de Catia.

La misma incertidumbre se vive respecto al respaldo internacional, aunque en el Parlamento dan por hecho que cuentan con el de sus aliados latinoamericanos. Otro cantar es el de la Unión Europea, que se dio un mes de plazo para observar los acontecimientos de las próximas horas.

Con el principal aliado hasta ahora, Estados Unidos, se mantiene la gran incógnita. El equipo de Guaidó no las tiene todas consigo, tras saberse que colaboradores de Joe Biden plantearán a Caracas negociar las sanciones por elecciones.

Los recientes pronunciamientos de la Administración de Donald Trump tienen fecha de caducidad, el 20 de estes mes, aunque el espaldarazo otorgado ayer por el Departamento del Tesoro llega en el momento más adecuado para Guaidó. "Los ciudadanos de EEUU tienen autorización para realizar transacciones y actividades con cualquier persona nombrada por Guaidó, la IV AN o su Comisión Delegada", instruyó Washington.

De esta forma no sólo se reconoce la continuidad constitucional planteada por el Parlamento, sino también se otorga a la presidencia encargada la posibilidad de realizar transacciones con parte de los fondos bloqueados en EEUU.

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