Más de 5.000 detenidos en una Moscú blindada contra las protestas pro Navalny

Más de 5.000 detenidos en una Moscú blindada contra las protestas pro Navalny

La capital rusa no veía unas medidas así desde las protestas contra el regreso de Putin al Kremlin en 2012

Dos décadas después de llegar al poder, Vladimir Putin sigue siendo el político más popular de Rusia. Pero su régimen está ahora mismo a la defensiva. El centro de la capital rusa amaneció cerrado y al caer la noche había más de 5.000 manifestantes detenidos en todo el país. No se había visto tal confrontación entre ciudadanos y autoridades desde aquel convulso 2012, cuando la actual disidencia irrumpió en el escenario político ruso protestando por el regreso de Putin al Kremlin.

Hace un año el presidente ruso reveló su jugada maestra para mantenerse en el poder más allá del límite legal de 2024: una reforma constitucional para 'eternizarse' como líder y un nuevo primer ministro para 'vender gestión' a la sociedad. La disidencia, cogida por sorpresa y con la amenaza del coronavirus asomando ya por oriente, apenas pudo entonces reaccionar con unas concentraciones sin importancia.

El gobierno ruso insiste en que el líder opositor Alexei Navalny apenas tiene apoyo en la calle y lo presenta como un agente de EEUU o Alemania. Pero el centro de Moscú amaneció como una 'ciudad fantasma' que teme los efectos violentos del descontento. Una decena de estaciones de metro y algunas de las calles principales de acceso al Kremlin quedaron cerradas para tratar de frenar las protestas de los seguidores de Navalny, que se manifestaron exigiendo su libertad.

Al caer la noche en Moscú había más de 5.000 personas detenidas en toda Rusia en las manifestaciones. En la capital la policía fue cerrando calles hasta ir sacando a los manifestantes del centro de la ciudad. Junto a la parada de metro de Komsomolskaya la gente saltaba sobre los coches para escapar de las fuerzas de seguridad. En algunos barrios moscovitas se vio a agentes usar descargas eléctricas de manera aleatoria. En Moscú se está extendiendo el miedo físico a la policía, una de las cosas que les separaban de sus vecinos bielorrusos.

La violencia funcionó también en dirección contraria. En San Petersburgo se presentó una denuncia a un hombre por golpear en la cabeza a un antidisturbios. En la misma ciudad, uno de los policías incluso apuntó con una pistola a los manifestantes y varios opositores fueron golpeados hasta quedar inconscientes.

Al menos 82 periodistas fueron detenidos durante las acciones de protesta del 31 de enero, dijo a Open Media Sofia Rusova, miembro del Sindicato de Periodistas y Trabajadores de Medios de Comunicación. El régimen ruso ha aumentado la presión contra los medios. El organismo que regula las comunicaciones, Roskomnadzor criticó que en las redes sociales se difundieron mensajes "con cifras exageradas sobre el número de participantes en las manifestaciones ilegales". Y amenazó con multas y bloqueos. Según diversos medios de comunicación, unas 10.000 personas se manifestaron en Moscú. Las autoridades rebajaron esa cifra a 2.000

NAVALNY MANTIENE LA TENSIÓN

En las regiones, las concentraciones más numerosas tuvieron lugar en Novosibirsk y Ekaterimburgo, aunque en muchas ciudades se percibió menor participación que hace una semana. Pero Navalny está teniendo éxito en mantener la tensión y aparecer en el debate político del país. La duda es si logrará mantener esa dinámica hasta las elecciones parlamentarias rusas, que son a la vuelta del verano.

En la ciudad siberiana de Tomsk, donde Navalny fue envenenado el año pasado, los manifestantes desplegaron una pancarta con el lema "Rusia será libre". El veneno novichok que presuntamente le administró el servicio de inteligencia FSB ha funcionado como 'vitaminas' para una disidencia que, diezmada por las detenciones, ha tenido por segunda vez en una semana a la capital rusa en jaque. En Jabarovsk, en el Lejano Oriente ruso, los ciudadanos desafiaron una temperatura de 23 grados bajo cero para sumarse a las manifestaciones de todo el país. "En muchas ciudades la gente no teme toda esta presión sin precedentes que se ejerció durante toda la semana anterior: registros, arrestos, detenciones ilegales, casos penales ", dijo al canal independiente Dozhd Ivan Zhdanov, director de FBK, la plataforma anticorrupción que lidera Navalny,

El Kremlin, que hasta hace poco trataba de ignorar a su principal crítico y evitaba incluso mencionar su nombre, este mes se ha visto obligado a hablar de Navalny cada dos por tres. La pasada semana el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, negó que Putin tenga un palacio en Guelendzhik, en la costa del mar Negro, como asegura Navalny en un vídeo que publicó en internet su equipo después de que lo arrestasen. El vídeo, titulado 'El palacio de Putin', ha recibido más de 103 millones de visitas en pocos días. Putin negó ser el dueño, e incluso hizo salir a uno de sus alfiles a la palestra el pasado sábado. Arkady Rotenberg, un empresario y oligarca ruso, además de amigo personal del presidente, apareció en los medios de comunicación diciendo que él es el propietario de ese palacio.

Los líderes de los tres partidos de la llamada 'oposición sistémica', (Gennadi Ziuganov por el Partido Comunista, Vladimir Zhirinovski por los nacionalistas y Serguei Mironov de Rusia Justa) han dado la espalda a Navalny, temerosos de que les robe representación en los comicios de septiembre. Y han subido el tono: "Traidor a la patria" es la acusación habitual contra Navalny estos días en los pasillos de la Duma, el parlamento ruso.

FUERTE PRESENCIA POLICIAL

Las movilizaciones de hoy, igual que las del fin de semana pasado (que acabaron con más de 3.000 detenidos en todo el país), no estaban autorizadas. El sábado de la semana anterior hubo una fuerte presencia policial. Esta vez incluso se introdujeron restricciones al tránsito de peatones en el centro de Moscú. En aquellos distritos de la capital donde estaba prevista la acción de protesta se cerraron de antemano tiendas y establecimientos de restauración. El centro también limitó la venta de alcohol en envases de vidrio. En San Petersburgo hubo limitaciones parecidas en el centro de la ciudad. Por la tarde la policía se vio obligada a luchar calle a calle.

DETENCIÓN DE LÍDERES

El pasado jueves un tribunal de Moscú confirmó la detención preventiva de 30 días de Navalny por violar los términos de libertad condicional de una condena anterior que él dice que responde a motivaciones políticas. Navalny fue puesto bajo custodia hasta el 15 de febrero nada más regresar de Alemania, donde pasó meses recuperándose de su envenenamiento. En un principio sus seguidores querían manifestarse hoy frente a la sede del FSB, al que consideran culpable de intentar un 'asesinato político'. En el último momento, al ver todos los accesos cerrados, cambiaron el punto de reunión a un lugar en el norte del centro de la ciudad. El mismo 'regate' se produjo en San Petersburgo.

Durante los últimos días, el régimen ha tratado de atenazar la protesta. Familiares y aliados del líder opositor encarcelado han sido detenidos acusados de violar las restricciones del coronavirus en redadas generalizadas en sus hogares y oficinas. El hermano de Navalny, Oleg, y la abogada de la Fundación Anticorrupción Liubov Sobol, así como la aliada de Navalny y directora del sindicato Alianza de Médicos, Anastasia Vasilieva, fueron detenidos en un lapso de 48 horas. Varios colaboradores clave de Navalny ya fueron detenidos en la víspera de las protestas del fin de semana pasado y actualmente siguen cumpliendo arrestos por organizar esas manifestaciones.

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