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Marine Le Pen: "La guerra al terrorismo se gana sólo controlando la inmigración"

Marine Le Pen: "La guerra al terrorismo se gana sólo controlando la inmigración"

Rechaza la "etiqueta" de extrema derecha como un término dirigido a "ensuciar, aniquilar y marginar" a su partido, Reunión Nacional, por el que ya ha anunciado que concurrirá a las próximas elecciones con un programa que prevé la expulsión de todo extranjero en situación ilegal: "No se puede ser clandestino en Francia".

Marine Le Pen llega a la destartalada sede de la Asociación de la Prensa Extranjera 15 minutos antes de la hora acordada. Conocida su hiperpuntualidad, varios corresponsales extranjeros la estamos esperando. Dos escoltas, su jefa de prensa. Bajo un chaquetón corto, viste americana y pantalón negro y blusa roja. No lleva anillos ni pendientes. Tras unos días en cuarentena por un positivo en su entorno, acaba de pasar un test. "Así que soy la única en la sala que con seguridad no tiene Covid", bromea. Abre una carpeta con apuntes. No se pone micro de corbata, pero la presidenta de Reunión Nacional y candidata a las presidenciales habla alto y claro, incluso con mascarilla. Marca las erres y remacha el énfasis con unas manos grandes con las uñas pintadas de gris.

¿Cómo valora la gestión de la pandemia de Macron?
Mi juicio sobre Macron es muy severo. No tomó medidas al comienzo de la crisis sanitaria, las fronteras siguieron abiertas sin ningún control. Si esta falta de control durante la primera ola era criticable, en la segunda es imperdonable. El plan antigripe del Gobierno tiene 75 páginas; sin embargo, no existe un plan anti Covid. Esa falta de preparación explica el pánico que se percibe en el Gobierno y la improvisación. Eso provoca falta de confianza y conlleva un problema de aceptación de reducción de libertades. Es falso que todos los países europeos estén igual, las cifras de Francia son muy malas. Francia está en estado de sitio sanitario, econónimo y en materia de seguridad.

Muchos acusan a China de ser responsable del Covid. ¿Por qué se habla tan poco de ello en Francia?
Porque es una tesis desarrollada por Donald Trump, que se sirvió de la pandemia para ajustar cuentas con China durante su guerra comercial. El virus se desarrolló primero en China. Seguramente hay cosas que reprochar a Pekín y a la OMS. Pero yo no estoy aquí para poner notas. Cómo voy a reprochar a China haber mentido cuando el Gobierno francés lo hizo de manera vergonzante desde el comienzo: durante meses dijo que las mascarillas no servían para nada y prohibió su venta en farmacias. Y ahora te multa con 135 euros si no te cubres la nariz.

¿Y la respuesta de Macron a los últimos atentados terroristas?
El presidente anunció una ley contra el separatismo, un término erróneo: los islamistas no quieren separarse de los otros ni vivir bajo sus propias reglas. Lo que quieren es imponer su modo de vida y su ley, la sharia. La presión constante de los islamistas en la vida normal a cristianos, ateos y musulmanes no integristas también es terrorismo. El terrorismo no es sólo poner bombas Las propuestas de Macron me parecen insuficientes. El islamismo procede del comunitarismo y éste de una inmigración masiva, anárquica y no controlada. Nos han declarado la guerra y no podemos ganarla con una legislación de paz. Necesitamos leyes excepcionales. Hay que expulsar a los islamistas extranjeros; los que tienen doble nacionalidad deben ser privados de la ciudadanía francesa y expulsados; y a los franceses hay que aplicarles el artículo del código penal que regula el delito de inteligencia con el enemigo que permitiría encarcelarlos. En paralelo hay que luchar contra la impregnación del islamismo en la sociedad francesa y eso pasa por controlar la financiación de los lugares de culto, prohibir los sermones que no sean en francés, etc. En este tema como en el sanitario, Macron está arrinconado en una esquina del ring.

¿Qué añadiría ese delito de inteligencia con el enemigo a la legislación antiterrorista?
Se necesita una lista de países y organizaciones enemigos de Francia. Sin ella no se puede acusar a nadie de ese delito, que puede ser penado con hasta 30 años. Eso permitiría juzgar y condenar a cualquier francés que tenga relación o intercambie mensajes o consignas con organizaciones como Al Qaeda, Daesh, Boko Haram. Pero esos casos son raros porque la inmensa mayoría de atentados desde 2002 son obra de extranjeros o de binacionales.
El rector de la gran mezquita de París ha pedido que no se estigmatice a los musulmanes...
Primero déjeme que salude el valor de los imanes que defienden a Francia y que están en la diana de Daesh o de Al Qaeda. No hay ninguna amalgama. La inmensa mayoría de franceses distingue entre ser musulmán e islamista, entre la religión y el islam político que ha tomado el poder en varios barrios de Francia. En ellos, muchos musulmanes viven con miedo a los islamistas, sometidos a presión constante sobre el velo de las mujeres, sobre lo que comen... La guerra que debemos librar contra el islamismo tiene vocación de liberarlos. Los que sí hacen la amalgama son los países islamistas que consideran islamofobia cualquier medida encaminada a hacer respetar la ley francesa. Yo distingo entre países musulmanes como Argelia o Marruecos y otros como Pakistán, que es un país islamista. También hay otros que luchan a muerte contra el islamismo como Emiratos Árabes o el Egipto de Al Sisi.
Pues algunas asociaciones antirracistas francesas han alertado contra la islamofobia...
Desde niños conocemos el lobo con piel de cordero y no nos dejamos engañar por asociaciones que se presentan como antirracistas. La islamofobia es un término fabricado por los islamistas para impedir toda reacción. Los asociaciones que profesan, apoyan o hacen apología del islamismo deben ser disueltas.
Eso es lo que el presidente Macron anunció que formará parte de su ley contra el "separatismo".
Así lo espero. Pero desconfío por naturaleza de los golpes de efecto. Lo que hace falta no son medidas sueltas sino un plan de ataque serio contra el islamismo. Estuve con el ministro del Interior, Gérald Darmanin, y se negó a hablar de inmigración. Eso pone un límite muy grande a esa nueva legislación. Si no se controla la inmigración no se arreglará el problema del islamismo. El plan de Macron está mal concebido. Nosotros hace años que luchamos contra el fundamentalismo y contra el islamoizquierdismo de esos cargos que por electoralismo apoyan y ayudan a estructuras islamistas. Deberían entonar su mea culpa.
¿Cómo gestionaría usted el fichero S, donde la policía agrupa a los sospechosos de islamismo?
Fuera. Todo extranjero que está ilegalmente en nuestro país, fuera. Sea cual sea su comportamiento. No se puede ser clandestino en Francia. Ningún clandestino debe ser regularizado. Si has violado la ley para venir a Francia, vuelves a tu país y haces allí tu petición de regularización. Segundo, todo extranjero aunque esté de modo legal en Francia que cometa un delito grave o haga apología del terrorismo o el uso de la violencia debe ser expulsado. Así de claro.
Muchos de los fichados S no han cometido delito alguno...
Toda persona con cualquier tipo de relación con el islamismo debe ser expulsada si es extranjera.
¿Y si el país de origen no lo acepta?
Nuestra diplomacia debe acompañar la guerra contra el islamismo. A los países con los que tenemos acuerdos sobre visados habría que decirles que si no acogen a sus ciudadanos de vuelta no habrá más visas. A los que reciben dinero de la cooperación, ídem: si no reciben a sus ciudadanos, no habrá más dinero. Yo estoy dispuesta a ir más lejos: limitando las remesas de los particulares a los países que no respeten el derecho internacional. Porque rechazar el regreso de tus nacionales viola el derecho internacional.

¿Cree usted que atentados como el de Viena son un ataque a la civilización europea?
Incontestablemente. Hay que dejar de buscar justificaciones que explicarían que esos atentados se producen por cosas como el laicismo, la libertad de expresión. ¡No! Atacan lo que somos, no lo que hacemos. Y eso explica ataques como los de Viena o Barcelona.
¿Apoya el multilateralismo?
No. Estoy a favor de las naciones. Política inter... nacional, decimos. Entre las naciones. Que las naciones hablen entre ellas y que haya organismos donde puedan hacerlo me parece muy positivo. Lo que no quiero es que esas organizaciones priven a las naciones de relaciones bilaterales como hace la UE. Macron declaró hace un tiempo que la OTAN es una concha vacía. Y lo es porque no se sabe contra qué combate. ¿Contra Rusia? ¿Contra China? Hay que transformarla en una estructura de cooperación contra el fundamentalismo islámico.
Usted ha anunciado ya su candidatura para las presidenciales de 2022. ¿Por qué tanta anticipación?
Algunos me lo reprochan pero yo reflexioné, me decidí y lo anuncié. Así de simple. Los grandes temas de esa campaña están ya sobre la mesa y los franceses deben poder analizar las respuestas de cada candidato: la mundialización, la reconsideración del Estado como actor central en la lucha contra la pandemia o el islamismo, la situación social de Francia. Nuestra economía ha recibido un impacto tal por la crisis sanitaria y por los errores del Gobierno que más que un plan de relanzamiento hace falta uno de reconstrucción como si salieramos de una guerra.
Es la tercera vez que se presenta, ¿es su última oportunidad?
No lo sé. Yo estaré mientras Francia me necesite y sea capaz de reunir el mayor número de votos en torno a nuestro proyecto.
¿Los fallos de Macron preparan el terreno para su formación?
Más allá de los fallos, lo que está en cuestión es el método de Gobierno de Macron, el del just in time, fruto del mundialismo. El mundialismo es la ideología de la mundialización sin normas, controles, ni límites. Así que no hay estrategia, se gestiona el día al día. Lo que él llamó la start up nation. Sólo que frente a una pandemia o la guerra que nos ha declarado el islamismo no se puede actuar así. Hace falta un Estado estratega. Y eso será una de las cuestiones a dirimir en las próximas presidenciales. Analicemos la frontera que es más que un símbolo. Hace 20 años que, al menos en Europa, pusimos en marcha un mundo sin fronteras. Balance: negativo tanto en el plano migratorio como en el de la seguridad o economía (desindustrialización, paro de masas...). Yo digo hay que terminar con este paréntesis de apertura de fronteras. Tenemos que controlar nuestras fronteras a cualquier precio porque son un elemento esencial de nuestra soberanía.
¿No cree que ese cierre de fronteras trabaría el comercio?
Para nada. Hay muchos países que controlan sus fronteras y tienen una gran vida comercial. Una frontera es la puerta de nuestra casa Francia y tenemos derecho a establecer quién entra y quién no. La frontera es como la piel, debe dejar pasar lo positivo e impedir lo nocivo. Hoy deja pasar todo, terroristas incluidos.
¿Qué opina sobre el euro?
Ha sido malo para Francia. Un inconveniente mayor para los países del sur porque creó un problema grave de competitividad. Pero, los franceses, por críticos que sean con esa moneda, piden que la conservemos. Sea. Nos comprometemos.
¿Le molesta que se le asocie a Trump y Bolsonaro? ¿Se siente cercana a ellos y a su estilo rudo?
No. En primer lugar soy francesa y por definición no me puedo parecer a otro. Nos etiquetan como extrema derecha todo el día, con qué fundamento, pregunto, y no me responden. ¿Qué hay de extremo en nuestras propuestas? Es un término para ensuciar, aniquilar y marginar. Yo no me reconozco en el estilo de Bolsonaro o de Trump. La reelección de Trump [era] la mejor hipótesis para Francia. Su visión de que las naciones deben ser soberanas, su revisión de los acuerdos de libre comercio, el control de las fronteras iban en la buena dirección. Pero debió tomarse más en serio el virus.
¿Qué relación tiene con Vox? ¿Siguió usted debate de la moción de censura contra Sánchez?
Aunque no estemos en el mismo grupo en la Eurocámara tenemos relación con ellos. Varios de nuestros dirigentes se han entrevistado con Abascal. No seguí el debate, lo siento.

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