Marine Le Pen, en campaña en tiempos de coronavirus

Marine Le Pen, en campaña en tiempos de coronavirus

Es la única en la oposición que critica a Macron. "¿Qué es la unidad nacional? ¿Participar en las mentiras del gobierno? ¿Cubrir sus incompetencias?" El cierre de fronteras y la escasa implicación de la UE favorecen sus argumentos pero su popularidad baja.

En tiempos de "unión sagrada" de todas las fuerzas políticas en la guerra contra el coronavirus, Marine Le Pen no está dispuesta a callar. Y critica sin compasión al presidente Emmanuel Macron y a su gobierno, desarbolado por la crisis. ¿Un virus populista? Fue la primera en pedir el cierre de fronteras y en criticar la reacción de la UE. Candidata declarada para 2022, la líder de extrema derecha está en campaña aunque no saca rédito en los sondeos.

Al grano. "¿Qué es la unidad nacional? ¿Participar en las mentiras del gobierno? ¿Cubrir sus incompetencias como poner en riesgo la vida de los que luchan en primera línea contra el virus? Si es eso, yo no formo parte", declaró a Le Figaro.

Leña. "El gobierno es el mayor proveedor de fake news desde el comienzo de esta crisis" acusó en Valeurs Actuales. Y en France Info concretó sus acusaciones al ejecutivo de haber mentido "sobre absolutamente todo, sin ninguna excepción: sobre las fronteras, las máscaras que decían inútiles..."

Es cierto que el gabinete que dirige Édouard Philippe ha cambiado de opinión en esos dos temas. Queda por probar la mentira. Pero la líder del Rassemblement National (RN) lo da por hecho. Así que más leña. Le Pen ha llegado a hablar de "una estrategia del Gobierno" consistente en "ocultar el nivel de debilidad del Estado, de nuestros stocks, de la no preparación de nuestro país antes que decir la verdad".

Jordan Bardella, que ganó sus galones de vicepresidente del RN tras superar (por unas décimas) en las europeas a la lista afín a Macron, ha ido un paso más allá, hablando de "mentira de Estado".

Macron intenta, hasta ahora con éxito, no entrar en el cuerpo a cuerpo con la que fue su rival en 2017 y a la que ha convertido durante su mandato en contrincante ideológica pensando que esta dualidad le favorece de cara a 2022. "Todas y todos los que buscan instruir procesos ahora, mientras no hemos ganado aún la guerra, son irresponsables. Llegará el momento de exigir responsabilidades, es legítimo y democrático. Entonces deberá haber transparencia completa. Pero ahora, apelo a la dignidad y el espíritu de responsabilidad", ha afirmado.

Este dique de contención vale para el resto de fuerzas políticas pero no para Le Pen. Todos la trataron con desdén cuando pidió el cierre de fronteras el 29 de enero, o cuando pidíó que el partido Olympique de Lyon-Juventus se jugara a puerta cerrada el 26 de febrero. Antes, el 11 de febrero, preguntó al Gobierno en la Asamblea sobre la penuria de máscaras y medicamentos. El tiempo parece haberle dado la razón. Ella, al menos, lo reivindica.

El coronavirus le ha permitido darle palos a una de sus bichas favoritas, la Unión Europea: "La UE ha sido totalmente inexistente e incluso nefasta (...) tiene responsabilidad grave en la difusión masiva de la epidemia (...) sigue bloqueada en una ideología de libre cambio total, de la búsqueda de la rentabilidad a cualquier precio, incluida nuestra salud, a base de deslocalizar masivamente nuestras industrias en países de costes bajos".

Macron fue elegido presidente con un programa de reformas nacionales de corte liberal y profundización de la unión en Europa. Durante esta crisis ha tenido que abandonar la más emblemática de las reformas (la de las pensiones). La UE, absorta en el Brexit, no ha avanzado en nada en estos años, los estados han cerrado sus fronteras sin concertación y ya veremos en qué termina concretándose la ayuda financiera a los países más afectados.

Ya antes de la crisis sanitaria, Macron apuntaba un retoque de su línea política liberal hacia posiciones duras en temas de soberanía y a la vez ecológicas. Ahora va a añadir la reindustralización.

"Necesitamos producir más sobre nuestro suelo. En ciertos productos y materiales de carácter estratégico hace falta una soberanía europea para reducir nuestra dependencia", dijo el presidente el pasado martes visitando una fábrica de... mascarillas.

LA PALABRA DEL MOMENTO: SOBERANÍA
Le Pen le replicó de un salto en Twitter: "Después de, primero como consejero de Hollande, luego como ministro de Economía y, finalmente, como presidente, haber vendido al extranjero muchos de nuestros buques insignia de la industria, Macron ahora redescubre el concepto de soberanía. Como para creerle".

Frente a esto, Macron tiene elaborado el discurso de la "soberanía europea": "los verdaderos soberanistas son los pro europeos. Europa es nuestra oportunidad de volver a encontrar nuestra soberanía plena".

No anda descaminado. Lo dice Raphaël Glucksamnn, eurodiputado socialista: "Macron es un genio pillando la palabra del momento. Y ahora, la palabra del momento es soberanía. Resta saber qué va a meter dentro y sobre todo, cómo lo llevará a la práctica".

"Entre liberalismo (mundial) y soberanismo (nacional), Macron quiere inventar una soberanía (europea) ¿Sueño o proyecto?", se preguntaba Guillaume Tabard en Le Figaro.

Eso es el futuro. La realidad y el presente es la lucha contra la epidemia. Y, sea por efecto de la "unión sagrada" que invocó Macron con acento guerrero, su cuota de confianza "para afrontar con eficacia los problemas del país" ha subido 10 puntos en un mes. Según un sondeo de Elabe para Les Echos, un 39% de los franceses confían en su presidente.

Sólo cuatro políticos pierden puntos este mes. La que más, Le Pen. 23% (-3). "Su discurso gusta a su electorado. Pero no amplia su base", analiza el presidente de este instituto de sondeos, Bernard Sananès. Añade, "quizá no era aún el buen momento, en plena crisis, para su discurso".

El problema de Le Pen no es acertar con las críticas sino tener algo que proponer que sea diferente y creíble. Si en el arranque de la crisis el tiempo ha dado la razón a sus tesis -cierre de fronteras, test masivos- está por ver si tiene algo diferente que proponer para la salida de la crisis. El viernes, entrevistada por el canal BFM-TV se escudó en el envío de misiones científicas a los países que ya han superado la epidemia para copiar las mejores soluciones.

La presidenta del RN tiene un grupo de altos funcionarios y expertos, conocidos como los Horacios, que le nutre de ideas, su punto débil. Quizá de ahí venga su propuesta de ayuda a las pymes, autónomos, comerciantes y artesanos: "1.500 euros a cada empresa de menos de mil empleados más mil euros por cada trabajador que tengan en nómina".Lo que queda claro es que el combate Macron vs Le Pen sigue, aunque toda Francia esté confinada.

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