Maratón de mítines de Trump a dos semanas de las elecciones para reducir la ventaja de Biden

Maratón de mítines de Trump a dos semanas de las elecciones para reducir la ventaja de Biden

El presidente encadena un acto electoral tras otro con el objetivo de acortar los ocho puntos con los que le aventaja Biden, según las encuestas, en la semana del último debate presidencial.

A catorce días de los comicios presidenciales el panorama no ha variado en el aspecto esencial desde que comenzó esta insólita carrera electoral en Estados Unidos. Joe Biden, el candidato del Partido Demócrata, sigue teniendo una ventaja clara en las encuestas de cara a los comicios del 3 de noviembre, por delante en todos los estados que se antojan clave para determinar al ganador. El presidente Donald Trump lo sabe y no ha perdido un minuto desde que superó su convalecencia tras dar positivo en coronavirus. Está haciendo campaña con virulencia, atacando a su rival político y a todos los que contradicen su gestión de la pandemia y la maltrecha economía nacional, forzado a revertir una situación que se antoja aún más compleja que la que superó en 2016.

Su urgencia se palpa en la retórica incendiaria que le hizo tristemente célebre hace cuatro años y que ha vuelto con más intensidad a esta campaña. Entonces dijo que los mexicanos eran criminales y violadores, exceptuando a unos pocos que asumía que "eran buenas personas", y que el odio de los musulmanes hacia EEUU iba "más allá de lo comprensible", entre otras perlas para el recuerdo.

Ahora, con las encuestas señalando una desventaja de más de ocho puntos con respecto a Biden, parece haber redoblado su apuesta por el estilo ofensivo y chulesco. El lunes, ya metido de lleno en la campaña, llamó "estúpidos bastardos" a los periodistas de la cadena CNN desde Tucson, Arizona, por cubrir de forma obsesiva la pandemia, en sus propias palabras, molesto por una crisis sanitaria que ya se ha cobrado más de 220.000 muertos en todo el país y que bien podría costarle la reelección.

Antes, en una llamada con personal de campaña que se acabó filtrando a los medios, dio muestras de su cansancio con el coronavirus. "La gente está harta del covid. Yo tengo los mítines más grandes que he tenido nunca y hay covid. La gente está diciendo qué más da, dejadnos en paz", dijo obviando el notable ascenso de casos, de nuevo, en varias partes del país. "Estamos hartos. La gente está harta de escuchar a [Anthony] Fauci y a todos esos idiotas", en referencia al jefe del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas que ha liderado la crisis. Señaló que de haber hecho caso a sus recomendaciones los muertos hubieran sido medio millón y no 220.000.

Después, en un mitin en la localidad de Muskegon, Michigan, fue aún más beligerante en su forma de solicitar a las autoridades del Estado que vuelvan a reabrir colegios y comercios pese a la pandemia. Se unió al canto de sus seguidores al pedir que "los encierren a todos" ("Lock them all up"), días después de que el FBI arrestara a 14 hombres relacionados con el plan para secuestrar y asesinar a la gobernadora de Michigan, la demócrata Gretchen Whitmer. "¿Es que no tiene usted vergüenza?", se preguntaba Don Lemon, uno de los periodistas estrella de la cadena CNN al repasar los comentarios de Trump en un solo día de campaña.

POR DEBAJO DE BIDEN EN ESTADOS CLAVE
Son muchos los analistas convencidos de que ya ni su discurso incendiario le puede librar de la derrota. En Michigan su desventaja es de 7,3 puntos de media en todas las encuestas, de acuerdo al portal Real Clear Politics, una región que Trump se llevó por un margen muy estrecho en 2016: poco más de 10.000 votos. Tampoco le favorecen las cifras en Florida (+1 para Biden), Wisconsin (+6,2), Carolina del Norte (+2,0), Pensilvania (+3,8) y Arizona (+3,1). Solo en Ohio lleva la delantera por 0,2 puntos. La batalla en ese Estado se antoja apasionante.

El plan para hoy era visitar Pensilvania, un estado que cayó del lado de Trump en 2016 por 44.000 votos y que ahora tiene muy cuesta arriba. Barack Obama lo ganó en 2012 con un 5,3% de margen y Biden podría conseguir lo mismo. Las encuestas del The New York Times le dan hasta una ventaja de 8 puntos en su estado natal, un territorio que ha visitado durante la campaña y en el que confía en convencer a la clase trabajadora con su plan económico y social para los próximos cuatro años.

Trump tenía previsto aterrizar por la noche en Erie junto a su mujer, Melania Trump. Sin embargo, la Primera Dama decidió cancelar su aparición horas antes por una tos persistente, de acuerdo a fuentes oficiales. El mismo Trump comunicó la semana pasada que su mujer había dado negativo en la última prueba de coronavirus tras haberse infectado junto a su marido y su hijo, Barron. Sus apariciones en púbico hasta ahora han sido escasas.

Biden tampoco se dejará ver en acto de campaña alguno hasta el debate del jueves con Trump, el segundo y último previsto. Será en Nashville, Tennessee, y contará con nuevas reglas con respecto al que protagonizaron ambos candidatos en Cleveland. Se procederá a apagar el micrófono del adversario durante los turnos de intervención para evitar interrupciones y que se repita el caos que se formó durante el primer debate.

ENTUSIASMO POR EL VOTO ANTICIPADO
Trump pisará Pensilvania horas después del dictamen del Tribunal Supremo, que falló a favor de permitir que se cuenten los votos por correo que lleguen hasta tres días después del 3 de noviembre. Los jueces del Supremo citaron la pandemia y los problemas con el correo como principales argumentos, en una medida que claramente favorece a los demócratas, un partido que supera ampliamente a los republicanos en la petición de votos por correo.

De acuerdo al fiscal general de Pensilvania, Josh Shapiro, ya se han contabilizado un millón de votos, satisfecho por la decisión del Supremo y contraria a los intereses de Trump, que lleva semanas hablando de fraude electoral por votos que han aparecido arrojados en ríos y otras partes del país, sin prueba alguna de que eso haya sucedido realmente

Pese a los esfuerzos de los republicanos por boicotear el proceso, el entusiasmo por el voto anticipado es palpable de costa a costa. De acuerdo al US Elections Project, más de 26 millones de personas habían votado hasta el sábado, un récord absoluto y más de seis veces que los votos recibidos a estas alturas en 2016.

Las autoridades electorales han confirmado que de momento no están teniendo grandes problemas y que, como se esperaba, los demócratas están dominando con claridad el voto por correo. Los datos de la firma TargetSmart hablan de un 53% de voto azul frente al 36% de los republicanos, además de una fuerte participación de afroamericanos -seis veces superior a 2016- y de votantes mayores de 50 años, que representan el 70% de las papeletas enviadas hasta ahora. La pandemia está cambiando, y mucho, la cara de estas elecciones trascendentales.

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