Macron se erige líder de una Europa favorable a la inmigración

Macron se erige líder de una Europa favorable a la inmigración

Contesta así a las alusiones directas que sobre él hicieron Salvini y Orban

Emmanuel Macron asume gustoso el liderazgo imaginario de las fuerzas europeas presuntamente favorables a la inmigración que le atribuyen Matteo Salvini y Viktor Orban, esperando conseguir algunos réditos nacionales e internacionales que no parecen anunciar los sondeos ni la ausencia de alianzas tangibles y operativas. Se trata de un duelo a primera sangre política que ambos bandos esperan ganar cuando los electores elijan el próximo Parlamento europeo, el mes de mayo de 2019.

Abrió el fuego Macron, en su discurso ante el Parlamento Europeo, el mes de abril pasado, anunciando una «guerra civil europea», entre partidarios y adversarios de la «sociedad abierta», denunciando el autoritarismo «iliberal» de Orban y los líderes europeos ultra nacionalistas.

Siguieron meses de enfrentamientos muy tensos, hasta el martes pasado, cuando Viktor Orban, ministro húngaro, acompañado de Matteo Salvini, ministro del interior italiano, anunció la guerra que viene: «Hay dos campos en Europa. Macron está a la cabeza de las fuerzas políticas que sostienen la inmigración. En el otro bando estamos quienes deseamos parar la inmigración ilegal».

Encantado, con ese nombramiento oficioso de líder imaginario de un «campo» por construir, Macron no dudó en coger la percha, declarando, en Copenhague, donde se encontraba en viaje oficial: «No cederé en nada a los nacionalistas y a los que promueven este discurso de odio. Si han querido ver en mi persona a su principal oponente, tienen razón».

Cautos, Orban y Salvini no citaron a Angela Merkel en su filípica contra Macron, que continúa considerando a la canciller alemana como su principal aliada estratégica y espera conseguir otros apoyos, comenzando por España, en la cumbre europea del próximo 20 de septiembre, en Salzburgo.

Sociedad abierta

El presidente francés ya expuso su visión muy matizada de la sociedad abierta que él defiende, en Europa, en el Consejo Europeo del mes de junio pasado, proponiendo la creación de «centros cerrados» para internar inmigrantes ilegales, con un éxito por ahora invisible: los aliados europeos están muy divididos en todos los frentes de los problemas migratorios: las ayudas a los países de origen cuestan mucho dinero; el control de las fronteras comunes es motivo de tensiones permanentes; la acogida de barcos de refugiados suscitan sucesivas batallas campales, con resultados muy modestos; la apertura de «centros cerrados» en países del Magreb no termina de cuajar; las opiniones públicas perciben con inquietud creciente la llegada controlada o incontrolada de inmigrantes, legales o ilegales…

Instalado en el podio oficioso de un liderazgo por construir, Macron cuenta con el apoyo velado pero real de Angela Merkel y espera conseguir nuevos apoyos de países más o menos reticentes, como Dinamarca o Finlandia. Macron contó en el pasado con el apoyo de Mariano Rajoy y cuenta hoy con el apoyo de Pedro Sánchez. Se trata de un frente variopinto, con intereses nacionales muy diversos y una eficacia por demostrar, en el terreno de una «solidaridad europea» a geometría harto variable.

Durante la campaña presidencial de 2017, Macron ya jugó y ganó el enfrentamiento entre los partidarios del «bunker europeo» (Marine Le Pen) y los partidarios de la «sociedad abierta». La incipiente campaña de las próximas elecciones europeas amenaza con repetir ese duelo, con un resultado harto imprevisible.

 

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