Macron presenta su receta contra el malestar social tras la crisis de los ‘chalecos amarillos’

Macron presenta su receta contra el malestar social tras la crisis de los ‘chalecos amarillos’

El presidente francés anuncia este jueves las medidas tras dos meses de un debate nacional en los que miles de ciudadanos han opinado sobre cómo mejorar el país

Una rueda de prensa no era la forma en que Emmanuel Macron había previsto presentar las medidas con las que espera calmar a la Francia de los chalecos amarillos. Tampoco la fecha, retrasada por el incendio el 15 de abril de la catedral de Notre Dame en París, era la preferida del presidente francés. Pero estos son solo nuevos inconvenientes de una crisis más tortuosa y profunda de lo que nadie en el Gobierno —y más allá— se esperaban cuando los primeros franceses empezaron, a mediados de noviembre, a ocupar rotondas de todo el país y protestar, cada sábado desde entonces, en las principales ciudades francesas. La verdadera cuestión, más allá de formatos y fechas, es si las medidas que ha preparado Macron y que desvelará este jueves lograrán apaciguar la ira social que ha mantenido en jaque a su Gobierno durante los últimos cinco meses. La filtración de las primeras propuestas sobre bajada de impuestos y ayudas sociales, difundidas por la prensa poco antes del incendio de Notre Dame y nunca desmentidas por el Elíseo, no impidieron que los chalecos amarillos lanzaran un nuevo ultimátum el sábado pasado al Ejecutivo.

Desde luego, no será un discurso más. Ni una conferencia de prensa —formato que ha evitado siempre que ha podido, hasta el punto que es la primera de este estilo que ofrece en el Elíseo— al uso. Pero es que no es un momento cualquiera. De lo que anuncie Macron esta jornada se perfilará probablemente cómo se desarrolla el resto de su mandato cuando no ha alcanzado siquiera su ecuador. Debería permitir avistar si se atreve a continuar la senda reformista que inició nada más llegar al Elíseo —que ya ha redundado en una reforma laboral y otra de la simbólica SNCF, la compañía nacional de ferrocarriles— y que tiene aún pendiente temas espinosos, como las pensiones, el seguro del paro y hasta el propio sector público. ¿Se atreverá también a tocar el tema de la edad de jubilación, cuestión casi tabú entre muchos franceses? Ninguna filtración ha logrado confirmar este extremo.

Según ha adelantado el Elíseo, antes de responder a preguntas de la prensa, a partir de las 18.00, el mandatario pronunciará un discurso de unos 20 minutos. Allí presentará “las perspectivas y el rumbo” a tomar tras la crisis de los chalecos amarillos y el gran debate nacional que, durante dos meses, entre marzo y abril, permitió a miles de franceses debatir sus prioridades políticas y proponer medidas.

La idea, acotó la víspera la portavoz del Gobierno, Sibeth Ndiaye, es “preparar rápidamente el orden de batalla para definir un calendario” de puesta en marcha de las medidas. El primer ministro, Édouard Philippe, tiene de hecho previsto celebrar un “seminario” con sus ministros el lunes próximo para empezar a preparar la puesta en marcha de las medidas que anuncie Macron.

Hay pocas dudas sobre que las medidas girarán, sobre todo, en torno a una bajada de impuestos. “Debemos bajar los impuestos lo más rápido posible”, dijo ya Philippe cuando, a comienzos de mes, presentó los resultados del gran debate nacional que el Gobierno se ha comprometido a transformar en iniciativas y políticas.

Entre las propuestas que se han filtrado está una moratoria sobre el incremento de los impuestos y una bajada del impuesto sobre la renta de las clases medias. Macron también tendría previsto, de acuerdo con la prensa francesa, anunciar medidas dirigidas a otros dos sectores activos en las protestas de los últimos meses, las madres solteras y los pensionistas. Para las primeras, se trata de la asunción por la Administración de las pensiones alimentarias impagadas. Para los jubilados, el presidente habría decidido, siempre según las filtraciones, indexar las pensiones inferiores a los 2.000 euros con la inflación. Otra de las medidas esperadas es la promesa de no cerrar ni escuelas ni hospitales —una de las demandas de los chalecos amarillos— hasta el fin de su mandato.

Por el contrario, Macron podría haber echado marcha atrás en una de las medidas filtradas que más revuelo han provocado: su presunta intención de anunciar la supresión de la Escuela Nacional de Administración (ENA), el vivero de donde hoy en día salen prácticamente todos los altos funcionarios franceses, Macron y buena parte de su equipo incluido, pero percibida popularmente, al menos en estos tiempos de chalecos amarillos, como un símbolo de las élites.

El calendario de Macron es ajustado. No solo las medidas son anunciadas a horas de la próxima jornada de protesta de los chalecos amarillos, el sábado, sino a escasos días del Primero de Mayo, día tradicional de manifestaciones de los trabajadores. Y a casi un mes de las elecciones europeas, la primera llamada a las urnas desde que Macron accedió al poder.

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