Macron pierde 26 puntos de apoyo en sus primeros 100 días de gobierno

Macron pierde 26 puntos de apoyo en sus primeros 100 días de gobierno

El mandatario francés asumió con un 62% de respaldo, que se desplomó rápidamente a un 36%. A pesar de que ha concretado promesas de campaña, también ha dado muchos pasos en falso.

Cuando en mayo pasado Emmanuel Macron se convirtió en el Presidente más joven de la historia de Francia, los electores sembraron “esperanzas” de que su mandato significaría una suerte de aire fresco para la política del país. Sin embargo, al cumplirse hoy 100 días de su gobierno, el sabor es más bien amargo. Porque menos de cuatro de cada 10 franceses (36%) dicen estar satisfechos con el inicio de su administración, 10 puntos menos que lo logrado por el socialista François Hollande en agosto de 2012 y un porcentaje muy alejado del apoyo del 62 % que el ex ministro de Economía tenía recién llegado al Elíseo, en mayo.

“Macron frente al desamor de los franceses”, tituló el domingo pasado el diario francés Le Figaro. Mientras que el director de la encuestadora Ifop, que realizó el sondeo, señaló que el mandatario salió “del estado de gracia para entrar en la escena y asumir el precio político de sus medidas”.

La agencia France Presse (AFP) señala, eso sí, que Macron ha cumplido varias promesas de campaña, como el voto de la ley de moralización de la política, que busca terminar con prácticas de nepotismo y garantizar una mayor transparencia en las cuentas de los parlamentarios. Esto luego de los escándalos que salpicaron la campaña electoral.

Uno de los coletazos de estos casos golpearon a su primer gabinete, que no duró más que unas semanas. Cuatro ministros, entre ellos el de Justicia, François Bayrou, que había elaborado el borrador de la “ley moralizadora”, se vieron obligados a dimitir por sospechas de empleos ficticios y de nepotismo en su entorno.

Otras medidas, como las que buscan limitar el déficit, han indignado a los franceses. Así, los funcionarios de gobierno se muestran descontentos con su remuneración, mientras que los jubilados están enojados con un impuesto que reducirá sus pensiones. Las familias más modestas, que han visto cómo se reducían sus ayudas, también están en desacuerdo. A ello se sumó la renuncia del jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Pierre de Villiers, tras el anuncio de recortes presupuestarios en Defensa, lo que ha tensado las relaciones con los militares.

Otro de los aspectos que le ha valido críticas es su partido “La República en Marcha”, que en junio logró la mayoría en la Asamblea Nacional. Sin embargo, la poca experiencia de sus jóvenes diputados ya ha sido objeto de cuestionamientos. El legislador de Los Republicanos, Damien Abad, mostró su “decepción” a la cadena France 24. “Aparte de la ley de moralización de la vida política, nada ha cambiado”, advirtió.

La base electoral del Presidente francés más joven de la historia, elegido frente a la candidata de extrema derecha Marine Le Pen, parece frágil y su línea centrista, con un programa “de izquierda y de derecha”, es atacado por todos los flancos.

Y el panorama no se ve nada alentador para el regreso de las vacaciones de verano de Macron. De hecho, se espera que los ánimos se tensionen más con la reforma laboral que el gobierno espera que se apruebe para septiembre. Según el diario El País, varios sindicatos han fijado las primeras protestas para el próximo mes. Según Ifop, el 51% se muestra insatisfecho con la reforma y el 31% la ve de forma positiva.

“El problema con un sistema muy presidencial es que el Presidente carga todo sobre sus hombres y él paga el precio”, dijo al diario The New York Times, Gérard Grunberg, cientista político en la Universidad Sciences Po en París. “El descontento se posó rápidamente sobre el Presidente. Y es incluso más notorio en Macron, porque él tenía esta imagen de ser un hombre afortunado”, añadió.

Según la agencia France Presse, en el plano internacional, el mandatario francés ha tenido en cambio más éxito y ha sabido imponerse a dos gigantes de la diplomacia mundial, Vladimir Putin y Donald Trump, a los que recibió en París, a pesar de las críticas.

Ferviente proeuropeo, Emmanuel Macron se muestra “cómplice” con la canciller alemana, Angela Merkel, y espera poder impulsar una Unión Europea, desgastada por el Brexit. Todo, mientras el Presidente y su esposa Brigitte pasan sus vacaciones de verano en el “opulento” sector de Allauch en Marsella, según señaló el diario inglés The Times.

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