Luz verde a la intensificación ganadera

Luz verde a la intensificación ganadera

La relación entre los precios cerealeros y ganaderos consolida señales favorables para la intensificación de la producción de carne

La relación entre los precios cerealeros y ganaderos consolida señales favorables a intensificar la producción de carne, luego de los datos divulgados este lunes por el Departamento de Agricultura  de  Estados  Unidos  (USDA),  que  hacen  suponer  otro año de abundancia en el mercado de maíz.

El mercado de granos está en un momento de máxima incertidumbre. Una semana atrás  se  caían  las  bolsas  por  la  agudización del  conflicto  entre  Estados  Unidos  y China y la devaluación del yuan. Pero el círculo de represalias mutuas previstas –que  iba  a  tener  una  nueva  escalada  supuestamente  este  1º  de  setiembre–quedó pequeño  ante  los  más  que  sorprendentes  datos  de  la  producción  prevista  en Estados Unidos, mucho mayor a la que se imaginaba unas semanas atrás para el maíz, lo que llevó a un desplome del precio del cereal más usado en el mundo.

Son buenas noticias para los ganaderos uruguayos, que cada vez incorporan más el grano como complemento de la alimentación forrajera.

La  mano  venía  como  si  aquí  hubiésemos  sembrado  en  nuestro  pleno  enero,  con altísimo  riesgo  y  todo  para  que  fuera  una  mala  cosecha.  Pero  hasta  ahora,  ya  en pleno llenado de grano, todo va bien: según el USDA, los cultivos se mantienen en buen estado, la previsión de rendimiento no es tan mala y el área se mantiene muy por encima de lo que se esperaba.

Los  datos  que  se  conocieron  este  lunes  generaron  la  mayor  discrepancia  de  los últimos tiempos entre la proyección de los privados y el dato divulgado.

El  mercado  esperaba  una  baja  de  18  millones  de  toneladas  en  la  producción prevista para Estados Unidos, pero el USDA elevó su proyección de producción de maíz  a  353  millones  de  toneladas  contra  las  335  millones  de toneladas  que esperaba el mercado. Ni recortó el área prácticamente y, para sorpresa mayúscula del  mercado,  subió  el rendimiento previsto.  De  una  proyección de  10.419  kilos  de rendimiento  que  se  proyectaba  en  julio,  los  privados  esperaban  que  bajara  a 10.350 kilos y en cambio subió a 10.639 kilos.

Al  recortar  también  la  previsión  de  demanda,  elevó  el  pronóstico  de  stocks  para Estados Unidos. Y eso le sumó un aumento en la proyección de existencias a nivel global, cuando se esperaba un ajuste hacia abajo. El stock que se esperaba era de 41  millones  de  toneladas  y  el  que  resultó  proyectado  fue  de  55  millones  de toneladas.

De esta manera, los futuros de maíz cayeron al límite permitido en Chicago, con la posición  setiembre  cediendo  casi  US$  10  por  tonelada, hasta  US$  151,7  por tonelada, hasta que se suspendió la operativa. El martes siguió en caída hasta US$ 144,  perdiendo  US$  20  en  dos  días,  una  cotización  US$  30  más  baja  que  la  de Uruguay.

En Argentina, a esta altura las decisiones de siembra están casi tomadas y aunque haya  preocupación  por  el  cambio  en  las  reglas  de  juego,  se  espera  una  extensa siembra  de  maíz,  de  modo  que  la  oferta  parecería  será  importante  en  el  mundo como en la región.

En  particular,  el  reporte  mensual  del  USDA  de  este  lunes,  tan  esperado  porque traía  el  sinceramiento  de  los  datos  de  área  de  siembra  y  rendimiento  de  Estados Unidos, fue un balde de agua fría para el maíz.

Los dos reportes anteriores, de junio y julio, se consideraban exagerados en el área y  rendimiento  proyectado.  Ahora  llegaría  la  verdad  de  los  daños  causados  por  la siembra tan tardía en maíz y soja.

Este lunes en cambio, el maíz cerró al límite de bajas permitido y arrastró al trigo y la  soja.  Y  las  bajas  siguieron  el  martes,  confirmando  un  nuevo  año  de  abundante abastecimiento  en  maíz.  La  semana  pasada  se  había  cortado  una  racha  de  tres semanas  de  baja,  justamente  por  la  expectativa  que  generaba  este  reporte  y alguna amenaza de faltante de agua y exceso de calor sobre los cultivos. Pero las amenazas  del  clima,  en  su momento  más  cálido  del  año,  no  se  concretan  hasta ahora   y   es   altamente   probable   que   Estados   Unidos   logre   un   rendimiento sorprendentemente alto para las condiciones en que fue sembrado el cultivo.

En suma, mucha volatilidad y por ahora baja en los cereales: maíz, trigo y cebada.

En el caso del trigo, todavía no hay precios para el de la próxima cosecha, pero en cebada,  donde  la  referencia  se  toma  en  base  a  las  cotizaciones  de  Chicago,  las cotizaciones también corrigieron de US$ 190 a US$ 170 por tonelada.

Para  los  cultivos  de  invierno,  el  reto  de  obtener  buenos  rendimientos  para  que  se cubran  los  costos.  Para  el  maíz,  el  respaldo  de  que  habría  una  interesante demanda interna, porque esto es buena noticia para la ganadería.

Para  la  ganadería  local  el  escenario  invita  a  un  mayor  uso  del  grano  en  la alimentación.  El  mercado  ganadero  está  muy  firme  en  Uruguay,  tanto  para  el ganado gordo como para el de reposición. Y el maíz continuará accesible, aunque deba  importarse.  El  kilo  de  novillo  vendido  a  US$  2,15  por  kilo  compra  unos  12 kilos   de   maíz,   una   relación   inusualmente   favorable   a   usar   el   grano   en   la alimentación.  La  lechería,  a  su  vez,  tiene  un  alivio  en  la  posibilidad  de  seguir combinando pasturas con granos.

La soja, por ahora firme

Aunque el dominó originado en el maíz el lunes arrastró a la soja, en este caso sí hubo reducciones de importancia en el área prevista a ser cosechadas en Estados Unidos.  El  USDA  recortó  de  104,6  millones  a  100,2  millones  de  toneladas  la producción. Mantuvo el rendimiento previsto en julio, 3.262 kilos, por debajo de los 3.470  del  año  anterior,  pero  por  encima  de  los  3.201  kilos  que  esperaba  el mercado.

Recortó  la  proyección  de  exportaciones  (China  sigue  sin  comprar),  pero  aún  así bajaría  levemente  el  stock  de  Estados Unidos  a  20,5  millones  de  toneladas,  un millón  menos  de  las  previstas  en  agosto  y  bastante  menos  que  las  29  millones almacenadas un año atrás.

La cosecha de soja de EEUU cae fuerte, de 124 a 100 millones de toneladas, con lo que Brasil pasa a liderar por primera vez la producción mundial con 123 millones de toneladas.

Por otra parte, el informe volvió a reducir la importación prevista por China de 87 a 85 millones de toneladas. Un combo en el que, a la guerra comercial con Estados Unidos,  se  agrega  la  fiebre  de  los  cerdos  amenazando  la  demanda  de  soja  de China y tal vez en un futuro cercano de Europa, por donde la enfermedad se ha ido diseminando entre la población de jabalíes.

Pero la guerra comercial tiene sus vaivenes y esta semana el anuncio por parte de Donald Trump de postergar las sanciones a China que estaban previstas para este diciembre trajo alivio al mercado.

Eso  permitió  cotizaciones  locales  cercanas  a  US$  320  por  tonelada  para  el remanente que queda por vender de la pasada cosecha, tal vez  un 15% del total. Como para terminar de colocar aceptablemente la cosecha pasada.

La soja debe mantener el área en Uruguay, el maíz va rumbo a crecer por la buena perspectiva  climática  y  la  buena  demanda  ganadera  esperable  y  los  ganaderos intensivos  que  compran  terneros  y  raciones  para  la  alimentación  esperan  la conjunción   de   una   parición   récord   y   abundancia   de   granos,   un   escenario doblemente favorable que pocas veces se ha dado y que llegaría el próximo otoño.

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