Lukashenko busca un incidente en el nuevo 'Checkpoint Charlie'

Lukashenko busca un incidente en el nuevo 'Checkpoint Charlie'

Los soldados bielorrusos lanzan a inmigrantes contra las vallas para provocar a Polonia

La garita fronteriza de Kuznica es hoy el'Checkpoint Charlie'de la nueva Guerra Fría. De ese lugar llegan dos tipos de imágenes. El primer tipo es el que toman los fotógrafos oficiales del ejército polaco: muestran a los soldados y agentes de antidisturbios que se alinean, prietas las filas, ante las alambradas, a pocos metros del territorio enemigo. Envía un mensaje de contundencia.

La segunda mirada es de los medios afines al régimen de Alexander Lukashenko, autorizados, ellos sí, a tomar imágenes al otro lado. Esas fotos están protagonizadas por familias y primeros planos de niños pasando frío, tratando de acceder a Europa mientras que los soldados polacos aparecen al fondo imperturbables. El mensaje que envían es el de una Europa insensible al dolor. En los dos casos es propaganda.

Así que si los reporteros internacionales, alejados de la acción por las autoridades, quieren acercarse a la verdad, tienen que recurrir a otras fuentes. Por ejemplo: los propios inmigrantes, que graban sus vídeos y los comparten sin tener que obedecer narrativas de ningún bando salvo su propio sufrimiento, o los que graba algún activista bielorruso que se ha colado entre los periodistas locales autorizados por Lukashenko.

Con esa información, parece claro que a Alexander Lukashenko la estrategia de presionar con miles de inmigrantes no le ha salido bien: Polonia vive una gran ola de patriotismo nacionalista provocado por el propio Lukashenko, donde los militares que se despliegan en la frontera son considerados "héroes" por una gran parte del país.

Aunque hay una fracción de la sociedad que lamenta la devolución de estas personas en caliente, a veces heridos y congelados e incluso se plantean su ayuda en los bosques cercanos, valoran de forma casi unánime la culpabilidad del régimen bielorruso como causante de esta crisis. "Lukashenko ha perdido", dicen dos jefes de policía en un hotel de Sokolka: "Ahora ya sabe que no dejaremos entrar a ningún inmigrante".

Tampoco Lukashenko ha conseguido alejar aún más a Varsovia de Bruselas en un momento en el que las relaciones eran gélidas. Es más: Bruselas ha apoyado al Gobierno polaco y, por primera vez, afirma que estudiará financiar la construcción de muros en las fronteras exteriores. Si Lukashenko quería causar divisiones en Varsovia y la Unión Europea, quizá ha conseguido lo contrario.

CAÑONES DE AGUA, GRANADAS Y GASES LACRIMÓGENOS
Por eso el nerviosismo de los hombres de Lukashenko, durante las últimas horas, es tangible y se lanzan a provocar algún incidente en la frontera. Entre las imágenes que el régimen de Bielorrusia comparte no estarán, pero existen, las de sus soldados abriendo brechas en las concertinas en plena noche y empujando literalmente a familias de inmigrantesy refugiados a tratar de entrar por esos agujeros. Muchos de ellos quedaban el martes automáticamente enganchados en las cortantes concertinas de la valla mientras que las tropas polacas, alertadas por los gritos de mujeres y niños atrapados como si fueran animales cazados en una trampa, iluminaban la escena desde el otro lado con potentes focos.

Tampoco los polacos van a difundir imágenes del choque de ayer en el paso fronterizo con cientos de inmigrantes a los que alejaron de la valla con potentes cañones de agua, granadas aturdidoras y gases lacrimógenos. Un agente polaco resultó herido con una fractura de cráneo como consecuencia de las piedras lanzadas desde el lado polaco. Todo esto sucedía mientras que los bielorrusos miraban de lejos y un helicóptero del ejército polaco sobrevolaba la escena.

En ese momento de tensión, cualquier error o cruce de cables puntual de alguno de los militares movilizados aquí puede provocar un incidente de consecuencias desconocidas. Por la tarde, Lukashenko siguió con su evangelización propagandística para medios locales llevando a unos cuantos cientos de inmigrantes a un almacén logístico cercano para darles cobijo bajo techo entre toros mecánicos y maquinaria industrial, todo filmado por sus servicios de prensa. La realidad, de nuevo, es otra. El Gobierno de Bagdad ha localizado a más de 200 iraquíes, llegados aquí con engaños de Bielorrusia y a precio de oro, que van a ser repatriados a partir de mañana.

Van ocho inmigrantes muertos ya y esa cifra subirá en paralelo a la bajada de las temperaturas. El frío es severo en estos bosques de coníferas, aunque aún no ha nevado. Entre los acampados en la frontera, dentro de precarias tiendas de troncos y ramas, se encuentra el niño Taman, de nueve años, al que le faltan las piernas. Tiene dos prótesis casi de juguete y espera junto a su padre y su madre Kanar y Tania a pasar en algún momento hacia Polonia y cambiarlas por unas de verdad, pero parece imposible.

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