Los sindicatos de EU ganan terreno en la relación Biden-AMLO

Los sindicatos de EU ganan terreno en la relación Biden-AMLO

Los gremios, históricamente vinculados a los demócratas, demandaron cambios en el T-MEC y ahora impulsan varias quejas laborales.

Las nuevas disposiciones laborales del acuerdo entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC, se han convertido en una pieza central de la agenda de la administración Biden en su relación con su vecino del norte, con un enfoque renovado en la defensa de los derechos de los trabajadores. Se trata de una prioridad en el Congreso para los demócratas, históricamente ligados a los sindicatos en su país.

Luego de una reunión con el presidente Andrés Manuel López Obrador en su primer viaje al exterior como vicepresidenta, Kamala Harris anunció que Estados Unidos invertiría USD 130 millones en asistencia técnica durante los próximos tres años para apoyar la implementación en México de sus leyes laborales y para financiar programas que mejoren las condiciones laborales.

Para los legisladores en DC, este enfoque ha sido un aspecto cada vez más importante. Durante las negociaciones comerciales del T-MEC en 2019, los demócratas en la Cámara de Representantes presionaron para incluir un mecanismo de resolución de disputas de acción rápida para abordar las violaciones de los derechos laborales en México. El mecanismo permite que un panel determine si ha habido una "denegación de derechos" en una empresa individual en México. Si se descubre que una empresa está violando sus obligaciones laborales, podría perder sus tasas arancelarias preferenciales y resultar en restricciones a la importación de sus productos en los EU.

Según el nuevo acuerdo comercial, cualquier individuo, sindicato u organización puede presentar una queja ante los Estados Unidos contra una instalación que opera en México por violar los derechos de los trabajadores a organizarse o negociar colectivamente. Como resultado, en los últimos meses varios sindicatos en Estados Unidos han presentado quejas laborales contra empresas en México.

El 10 de mayo, la Federación Estadounidense del Trabajo y el Congreso de Organizaciones Industriales (AFL0-CIO) presentó su primera petición de derechos laborales contra Tridonex, subsidiaria de la estadounidense Cardone, que fabrica autopartes en Matamoros. La denuncia alega que la empresa niega los derechos de los trabajadores a una representación independiente. Dos días después, la Representante Comercial de Estados Unidos, Katherine Tai, declaró que Estados Unidos le pidió a México que revisara si a los trabajadores de una planta de General Motors en Silao, Guanajuato se les negó el derecho de libre asociación y negociación colectiva.

Joe Biden, por su parte, se ha posicionado como el presidente más pro-sindicato en décadas. Desde que asumió el cargo, ha sido un firme defensor del fortalecimiento de las protecciones para el derecho de los trabajadores a organizarse. Sus ambiciosos planes de infraestructura y cambio climático incluyen la creación de empleos sindicales.

Durante su campaña presidencial, a menudo les recordaba a los votantes sus raíces en Scranton, una ciudad industrial con una historia local de activismo por los derechos laborales. El entonces candidato obtuvo UDS 27,5 millones en contribuciones de organizaciones laborales, mientras que el ex presidente Donald Trump solo consiguió USD 360,000.

El presidente de la AFL-CIO Richard Trumka respaldó la candidatura de Biden como el T-MEC debido a las reglas laborales más estrictas y los mecanismos de aplicación incluidos en el acuerdo. Fue el primer acuerdo comercial que la federación laboral aprobó activamente desde el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Jordania en 2011. El compromiso de la administración Biden-Harris con una política centrada en los trabajadores y el apoyo que el presidente recibió de los sindicatos conducirá a más quejas laborales contra México en el futuro cercano.

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