Los italianos darán la espalda al populismo en las elecciones municipales

Los italianos darán la espalda al populismo en las elecciones municipales

Se respira aire de centro derecha en el país, pero puede perder los comicios por sus divisiones. En Roma, la prueba clave. Doce millones de electores son llamados a las urnas el domingo y lunes en casi 1.200 municipios, entre ellos las grandes ciudades

Será un test muy importante para los líderes políticos y para los partidos las elecciones municipales que se celebran hoy y mañana en Italia. Son llamados a las urnas 12 millones de italianos para elegir alcalde en 1192 municipios, entre ellos en las cuatro ciudades más grandes: Roma, Milán, Nápoles y Turín, además de Bolonia. Será proclamado alcalde quien supere el 50 % de los votos. Si ningún candidato llega a ese porcentaje, la alcaldía se la disputarán en un segundo turno electoral, dentro de dos semanas, los dos aspirantes que hayan obtenido el mayor número de votos cuando se cierren las urnas este lunes.

Se prevé que estos comicios reflejen cambios importantes en algunas ciudades, donde el populismo seguramente pasará a mejor vida. Es una realidad que los partidos políticos en Italia se han debilitado notablemente, en especial algunos populistas que están en sus horas más bajas. En los anteriores comicios municipales, el Movimiento 5 Estrellas conquistó Roma y Turín, prometiendo una revolución. Pero estas elecciones pueden representar su tumba al perder ambas capitales. También dará la espalda al populismo Nápoles, gobernada durante diez años por un magistrado de izquierda radical, Luigi de Magistris, que igualmente llegó con muchas promesas, pero ha creado muchos males y problemas, generando en los napolitanos un palpable deseo de cambio.

En Italia se respira aire de derechas. Si fueran elecciones generales, la victoria sería para la coalición de centro derecha, formada por la Liga, Hermanos de Italia y Forza Italia. Segíun las encuestas alcanzarían en torno al 50 por 100 de los votos, lo que supondría una mayoría absoluta, porque la actual ley electoral favorece las coaliciones. Pero el centro derecha corre el riesgo de perder estas elecciones municipales parciales, sobre todo en las grandes ciudades, porque han elegido candidatos sin carisma y sin peso político, sobre todo en Roma y Milán.

En Roma, la clave

En la capital italiana se juega la gran batalla política de estos comicios, que puede ser decisiva para los equilibrios políticos nacionales. La actual alcaldesa, Viginia Raggi, del Movimiento 5 Estrellas, elegida con el 70 % de los votos hace 5 años, ha realizado una desastrosa gestión. Es verdad que los últimos alcaldes de Roma, tanto de la derecha como de la izquierda, han fracasado. Pero los males de la capital se han agigantado con Virginia Raggi, incapaz de poner orden en un mastodóntico ayuntamiento, con 23.000 empleados municipales. La catástrofe de su gestión se ha percibido muy especialmente en el transporte público y en la recogida de basuras. No ha sido una sorpresa que los jabalíes se presentaran a menudo en algunos barrios atraídos por las basuras acumuladas.

Los grandes partidos, sobre todo los del centro derecha, han tenido dificultad para elegir un candidato con peso político y capacidad de gestión para afrontar el desafío de Roma. Tarde y mal fue elegido el candidato del centro derecha, por la división que han mostrado sus dos principales líderes: Matteo Salvini, secretario de la Liga, y Giorgia Meloni, líder de Hermanos de Italia. Al final eligieron a un locutor de radio, Enrico Michetti, 55 años, abogado, apenas conocido, que se presenta así en sus carteles electorales: «Soy Michetti, resuelvo problemas». Propone una receta basada en «seguridad y decoro». La elección de este candidato la hizo Giorgia Meloni, sin ninguna convicción por los otros líderes de la coalición, reflejando las divisiones en su alianza.

La guinda de los problemas del centro derecha ha estado en dos escándalos que han enturbiado notablemente los últimos días de su campaña electoral. El gurú de Matteo Salvini, su jefe de comunicación, ha dejado su cargo tras verse implicado en un turbio episodio de droga y prostitución con dos gays. Por su parte, Hermanos de Italia se ha visto también envuelto en un escándalo: Una investigación periodística ha puesto de relieve que algunos miembros del partido hacen apología del fascismo. El eurodiputado Carlo FIdanza se ha autosuspendido, mientras la FIscalía de Milán ha abierto una investigación con la hipótesis de financiación ilegal de Hermanos de Italia.

Aunque pierda el centro derecha, no se producirá un terremoto, pero sí se alejará el proyecto de un partido único. La rivalidad de Salvini y Meloni es creciente por el liderazgo del centro derecha: Hoy están prácticamente empatados en intención de voto, con un 20 %, según las encuestas, lo que constituye un éxito para Giorgia Meloni. Si Salvini perdiera más terreno en estos comicios, su liderazgo se vería comprometido.

En este contexto, sería una sorpresa que el centro derecha ganara las elecciones. El vencedor puede ser el centro izquierda, en particular el Partido Democrático (PD), sobre todo si su candidato en Roma, Roberto Gualtieri, exministro de Economía, ganara la alcaldía de la capital en el segundo turno. Todo es posible en la política italiana.

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