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Los demócratas de Hong Kong vuelven a tomar el aeropuerto

Los demócratas de Hong Kong vuelven a tomar el aeropuerto

Las autoridades cierran el transporte público para frenar a los manifestantes

“Welcome to Hong Kong”. Ese es el mensaje que, no sin cierta ironía, podían leer los pasajeros recién aterrizados ayer en el aeropuerto de la ciudad cuando iban a coger el autobús para ir el centro. Pero lejos de disfrutar de un cálido recibimiento, al otro lado de la cristalera les esperaban escenas de caos, barricadas improvisadas con carritos para las maletas y algún que otro enfrentamiento, con cientos de manifestantes protestando en los exteriores de un edificio protegido por otros tantos policías. Bienvenidos al Hong Kong de hoy en día.

El día anterior, en una de las jornadas más violentas registradas desde que comenzaron las protestas hace tres meses, los manifestantes antigubernamentales se
habían dado las buenas noches en sus redes sociales con un claro mensaje: “Mañana, todos al aeropuerto”. Muchos cumplieron y, poco después de mediodía, cientos de ellos ya bloqueaban los accesos de un edificio que hace sólo dos semanas fue escenario de duros enfrentamientos.

Ahogar el tráfico aéreo

En esta ocasión, su intención declarada era cortar el transporte que comunica las terminales con la ciudad con el objetivo de ahogar su tráfico aéreo y hacer notar su malestar y demandas a los viajeros. No les costó mucho esfuerzo conseguirlo. Para evitar que más personas se les unieran, la compañía que gestiona el metro (llamada MTR) interrumpió el servicio de los trenes que comunica el centro con el aeropuerto, uno de los nudos de transporte aéreo más activos del mundo. Al poco, también se cancelaban varias rutas de autobuses, mientras que el tráfico rodado circulaba con gran lentitud debido a los controles.

Estas medidas también afectaban a todos los que tenían que tomar un vuelo, que se las vieron y desearon para llegar a tiempo. La peor parte se la llevaron aquellos que no pudieron coger un taxi o conseguir que alguien les acercara, ya que tuvieron que cubrir en penosa procesión de maletas los kilómetros que separan la última estación de metro, sita en el barrio de Tung Chung, del aeropuerto. Por suerte para ellos, no se canceló ningún vuelo, aunque sí que se fueron acumulando los retrasos.

Tampoco los que llegaban lo tenían nada fácil, y tuvieron que soportar largas horas de espera hasta poder conseguir un medio de transporte para ir al centro. “¡Estoy pensando en coger el ferry a Shenzhen (la ciudad china que está al otro lado de la frontera) y después regresar a Hong Kong
por tierra de una manera tortuosa!”, aseguraba un recién aterrizado en Twitter. El cierre de las líneas de metro y autobuses también dejó a miles de manifestantes sin posibilidad de volver a casa, por lo que muchos particulares acudieron a su rescate con sus vehículos privados.

La jornada no finalizó sin su ración de vandalismo habitual en las últimas semanas. En Tung Chung, un grupo de manifestantes que regresaban de las protestas en el aeropuerto entró en la estación de metro para romper sus cristales y tornos de acceso, inundarla tras destrozar el sistema antiincendios y dejar pintadas como “basura ferroviaria comunista” y “gloria a Hong Kong”. A sus afueras, también se prendieron fuego a algunas barricadas, aunque la cosa no fue a más ante la ausencia de agentes.

Desde hace unas semanas, la empresa MTR se ha convertido en un objetivo más de las protestas por la percepción entre muchos manifestantes de que no les mantiene a salvo de la brutalidad policial y colaboran con las autoridades en su intento por acabar con los descontentos. No ayuda para nada que el día anterior los agentes antidisturbios entraran a todo trapo en una de sus estaciones (la de Prince Edward) para realizar arrestos masivos (unos 40), una actuación muy criticada en la que también resultaron heridas numerosas personas y provocó una gran indignación en las redes sociales.

Esa acometida fue la guinda a un sábado marcado por la violencia. A lo largo de las horas hubo cercos a comisarías y a la sede del Gobierno, lanzamiento de cócteles molotov y adoquines por un bando y gases lacrimógenos y cañones de agua por el otro, disparos al aire y agentes de policía infiltrados entre los activistas. El balance final alcanzó las 70 personas detenidas y otras 31 heridas, de las cuales cinco permanecían ayer en estado grave.

Los estudiantes vuelven hoy a clase, pero ya han anunciado un boicot y se esperan más movilizaciones

Pero lo peor es el ahondamiento de la fractura social en la ex colonia británica sin que nadie atisbe por ahora una solución. Con las posturas más enconadas que nunca, este lunes los estudiantes vuelven a las aulas. La prueba de si la vuelta a los libros desactiva (o no) su furor reivindicativo la tendremos hoy mismo, día para el que ya hay convocado un boicot y varias asambleas masivas.

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