Los 30 años del Mercosur

Los 30 años del Mercosur

19:35 - El mercado más importante de América Latina ha superado múltiples desafíos, pero no ha logrado consolidar metas.

El 12 de abril, la Escuela de gobierno y políticas sociales del Instituto Social del Mercosur inauguró, en actividad virtual, abierta y gratuita, el diplomado ‘Innovación y tecnología social’, que abre, con una conferencia magistral Daniel Arroyo, ministro argentino de desarrollo social.

Eso llevaría a pensar que el Mercado Común del Sur, Mercosur, el mayor y más importante de América Latina, sigue vivo tras 30 años de existencia, pero expertos en el tema como el uruguayo Aram Aharonian, máster en integración y presidente de la Fundación para la Integración Latinoamericana, FILA, lo ponen en entredicho.

La consolidación de un mercado que cubre unos 15 millones de kilómetros cuadrados y congrega a unos 300 millones de personas parece hacerse agua, en su opinión.

Lo que se estaría buscando hoy es que cada país actúe por libre en las negociaciones comerciales, pues individualmente las ganancias serían mayores si lo hacen por separado.

Por eso, Aharonian sostiene que se está insistiendo en “la ‘flexibilidad’ del Acuerdo, lo que implica dejar de lado la Resolución 32/00 del (Consejo del Mercado Común) CMC, órgano superior del Mercosur, que dispone que solo se podrán negociar tratados comerciales de forma conjunta por todos los miembros”.

Estima que lo que se intenta hoy es que “la llamada Unión Aduanera retroceda hacia una Zona de Libre Comercio, y que por la vía de los hechos se anule un proceso de integración regional que, más allá de sus imperfecciones, pudo y puede conducir a superar la condición de países dependientes y subdesarrollados”.

Cita como ejemplos el interés del presidente uruguayo, Luis Fernando Lacalle “en celebrar un acuerdo comercial con China, pese a los estudios de impacto que lo consideran inconveniente, y el del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en alcanzar un TLC con los Estados Unidos, Japón e India”.

Eso significaría, en consecuencia, que los mandatarios están abandonando “los 30 años de esfuerzo común”, sostiene.

El canciller de Brasil, Ernesto Araujo, ha admitido que aunque el objetivo es hacer del Mercosur un bloque negociador eficiente, y que si eso es posible como bloque, perfecto, pero que si en algunos casos “es mejor trabajar individualmente… necesitamos encontrar flexibilidades”.

El expresidente brasileño José Sarney (1985-1990) no oculta su preocupación con el futuro del Mercosur. “Nuestro ideal era hacer una unión como la de Europa, que fue exitosa porque fue una integración no solo de palabra, sino efectiva. Pero desgraciadamente los cambios de gobierno hicieron que pasaran cosas no previstas”, aseguró recientemente en una entrevista con el diario especializado El Economista.

En su opinión, las expectativas de este gran mercado regional no se cumplieron porque no se proyectó para que se realizara una verdadera integración. La idea original era ir integrando sector por sector e incorporando nuevos países.

CREACIÓN Y OBSTÁCULOS

El Mercosur se creó formalmente el 26 de marzo de 1991 con la firma del tratado de Asunción, que suscribieron los entonces presidentes de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, Carlos Saúl Menem, Fernando Collor de Melo, Luis Alberto Lacalle Herrera (padre del actual presidente) y Andrés Rodríguez, respectivamente.

Entre sus objetivos se plantearon la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre los países, la eliminación de los derechos aduaneros y restricciones no arancelarias a la circulación de mercaderías, el establecimiento de un arancel externo común y de una política comercial común con relación a terceros estados, y la coordinación de posiciones en foros económicos-comerciales en regionales e internacionales, entre otras cosas.

Pero, aunque la iniciativa tuvo éxito en la década de los 90 del siglo pasado, pues quintuplicó el comercio entre los países, atrajo inversiones y políticamente impidió un golpe de estado en Paraguay en 1996, al actuar en bloque, hoy el Mercosur ha perdido brillo y el rumbo, según expertos.

La idea original fue convertirlo en algo parecido a la Unión Europea (UE) pero, además de fallas estructurales, el gran problema que enfrentó fue la desigualdad entre sus miembros.

El que se firmó fue un acuerdo entre “un elefante, un ratón y dos hormigas”, dijo el Uruguayo Guillermo Valles, negociador por su país hace 3 décadas, en una reciente entrevista con la Deutsche Welle.

Esas diferencias no solo impidieron al Mercosur configurarse en la pretendida UE de América Latina, sino que a eso se sumó la negativa de Brasil y Argentina de ceder su soberanía a instituciones supranacionales, la falta de un tribunal de arbitraje y de un parlamento operativo, entre otras cosas, lo que redujo la iniciativa de un mercado regional del sur a una deficiente unión aduanera, según explican varios expertos.

Mercosur firmó con la UE un acuerdo de libre comercio en 2019 tras 20 años de negociaciones, pero lo más probable es que no sea ratificado, debido a las polémicas políticas medio ambientales impulsadas por el gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil.

Especialistas consultados por Portafolio aseguran que en el Mercosur ha operado más la política que la economía, y que los nuevos socios, como Venezuela y Bolivia, que se incorporaron, no han aportado nada a la integración económica regional.

También que el mercado está congelado en términos diplomáticos, después de la victoria presidencial del derechista Bolsonaro, en Brasil, y del izquierdista Alberto Fernández en Argentina.

A eso se añade el regreso a los intereses nacionales de cada país tras la crisis económica de hace más de una década, y la adopción de políticas de subvenciones que adoptaron todos y que ahuyentaron a las empresas que querían instalarse en el Mercosur.

De un día para otro, por ejemplo, se impusieron barreras comerciales o restricciones cambiarias, especialmente en Argentina.

Hoy el futuro del mercado regional es incierto. Brasil, Uruguay y Paraguay desean reducir los aranceles; tanto Uruguay como Paraguay quieren hacer un acuerdo comercial con China, y Brasil quiere unirse con EE. UU y Argentina para proteger su industria y no desea hacer más acuerdos de libre comercio.

El Banco Interamericano de Desarrollo, BID, considera que el Mercosur tiene dos caminos: aceptar el fracaso del modelo original que lo concibió o mantenerse como un área de libre comercio o alguna forma de unión aduanera.

Lo cierto es que ninguno de los miembros del Mercosur estaría dispuesto a cuestionar su existencia y menos a pagar el precio político que eso representaría, según dijo en reciente entrevista Rubens Barbosa, embajador de Brasil en Estados Unidos.

Los 30 años del Mercosur se celebraron el pasado 26 de marzo con una cumbre virtual de los presidentes de los países miembros, pero analistas consideraron que Argentina, que actualmente preside el mercado regional, le quitó importancia al encuentro.

Dijo en un comunicado que el valor de ese encuentro era simbólico y político para convertir el Mercosur en “una plataforma común para la proyección internacional y competitiva de nuestros países”.

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