Latinoamérica pide financiación internacional para afrontar el cambio climático

Latinoamérica pide financiación internacional para afrontar el cambio climático

08/09 Argentina, país anfitrión del Diálogo de alto nivel sobre acción climática en las Américas, solicita nuevos mecanismos financieros para impulsar la economía circular y reducir las emisiones

Ningún país de América Latina está entre los diez más contaminantes del mundo, pero la región con mayor biodiversidad del mundo sufre como pocas las consecuencias del cambio climático. Para poder hacer frente a este desafío global, varios líderes latinoamericanos han solicitado este miércoles financiación a los organismos internacionales y canjes de deuda externa a cambio de resultados medioambientales durante la Cumbre latinoamericana sobre cambio climático celebrada de forma virtual.

“No hay una crisis ecológica ajena a la crisis social y ajena a la necesidad de replantear los pilares de la arquitectura financiera internacional. Necesitamos financiamiento y nuevas reglas para que la transición sea justa”, dijo en la inauguración del encuentro el presidente argentino, Alberto Fernández. El anfitrión del Diálogo de alto nivel sobre acción climática en las Américas pidió incentivos impositivos para actividades y empleos sustentables que contribuyan a construir una economía circular y reducir emisiones de gases invernadero, entre otros objetivos internacionales.

“Los trabajos del futuro serán sustentables. Sino, no lo serán”, manifestó Fernández. También solicitó que los organismos internacionales de desarrollo vinculen al menos el 50% de sus carteras de préstamos a acciones ambientales y a la construcción “de una nueva economía que descarte la política del descarte”.

En su discurso destacó la urgencia de un cambio planetario, pero no puso sobre la mesa compromisos concretos, a excepción del incremento del 2% de su contribución para la acción climática y ambiental que formalizará en la cumbre climática mundial que se celebrará en Glasgow a partir del 31 de octubre. Otros líderes, en cambio, detallaron las hojas de ruta diseñadas para luchar contra el cambio climático, como el colombiano Iván Duque, que contempla plantar 180 millones de árboles para 2022 y reducir en un 51% las emisiones actuales en 2030.

El enviado especial para el Clima de los Estados Unidos, John Kerry, no eludió la responsabilidad de su país, segundo contaminante mundial detrás de China. “Salvo que cada uno de los países no haga lo suficiente, y particularmente los 20 emisores principales que son responsables del 80% de las emisiones del mundo, el resto del mundo va a estar condenado por sus acciones o por su falta de acción”. Estados Unidos pretende reducir las emisiones a la mitad en 2030 y cinco años después que toda su producción eléctrica proceda de fuentes libres de carbono y que el 50% de su flota automóvil sea eléctrica.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, coincidió con el mandatario argentino en la necesidad de cambios en el sistema de financiación del desarrollo: “Debe ofrecer opciones que vinculen la acción climática con la sostenibilidad de la deuda a fin de crear puestos de trabajo y aliviar las dificultades que genera la deuda”. También Duque pidió soluciones financieras, como establecer un sistema de condonación de deuda por objetivos medioambientales logrados o incluir la sostenibilidad en los criterios de producción.

Los representantes de los países insulares, los más afectados por la subida del nivel del agua y por los fenómenos climáticos extremos, fueron los más contundentes a la hora de demandar un cambio de timón. “¿Qué tiene que cambiar para que nosotros nos salvemos y salvemos al planeta?”, lanzó al aire el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado. “La realidad de la naturaleza está siendo muy clara. Vemos inundaciones, incendios forestales, se derriten los glaciares, hay pérdida de la biodiversidad… Irónicamente este año el gasto militar del mundo volvió a crecer. ¿Dónde está la prioridad del mundo? Nos estamos armando para un conflicto armado cuando nuestra principal amenaza es la supervivencia de nuestra casa común”, afirmó.

“Estamos decepcionados”, había dicho minutos antes la primera ministra de Barbados, Mia Amor Mottley, tras narrar las consecuencias del huracán Elba sobre esta isla caribeña el pasado julio, que destruyó cientos de hogares, escuelas, hospitales y otros edificios. Mottley relató que los pequeños países centroamericanos no han causado la crisis climática, pero sus consecuencias los obligan a endeudarse para poder reconstruirse una y otra vez.

En la cumbre participaron también Laurentino Cortizo Cohen por Panamá, Luis Abinader (República Dominicana), Mario Abdo Benítez (Paraguay) y la presidenta de la COP25 y ministra del Medio Ambiente de Chile, Carolina Schmidt, como así también el presidente de la COP26, Alok Sharma.

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