Las voces que huyen de Hong Kong por la nueva Ley de Seguridad: "Queremos montar un parlamento en el exilio"

Las voces que huyen de Hong Kong por la nueva Ley de Seguridad: "Queremos montar un parlamento en el exilio"

En Taipei (Taiwan) se ha establecido una oficina para ayudar a quienes huyen de Hong Kong y el gobierno australiano está "considerando propuestas para dar la bienvenida a los residentes de la antigua colonia británica"

Que algunos ciudadanos huyan despavoridos de casa cuando llega una tormenta autoritaria es un clásico en la historia de muchos territorios absorbidos por sus temores del pasado. Sobre todo cuando ya se han acostumbrado a expresar libremente su rebeldía y ahora ven que por ella pueden ser acusados de secesión o subversión y les puede caer hasta cadena perpetua.

El primer detenido en Hong Kong en base a la nueva Ley de Seguridad Nacional fue un hombre que sujetaba el miércoles un cartel pidiendo la independencia. Horas después, también sería arrestada una adolescente de 15 años que ondeaba una bandera independentista. Incluso los medios locales contaron que un tipo que gritó "Larga vida al Liverpool", en referencia al equipo de fútbol de la ciudad de los Beatles que acababa de ganar la Premier League, fue detenido porque los agentes creyeron que estaba gritando consignas separatistas.

Lo cierto es que en las protestas de estos meses en Hong Kong se han estado escuchando unos gritos de independencia que en el verano de 2019, cuando comenzaron las revueltas, no había. "Desde China no han querido escuchar y se han encontrado con que cada vez hay más proclamas por la independencia de Hong Kong", contaba en el aniversario de las protestas (9 de junio) un estudiante hongkonés llamado Joseph Wong. "Esto lo han provocado con su represión y reconozco que yo no comparto la deriva independentista del movimiento. Pero al parecer es el único camino para que China nos deje en paz".

Este joven ahora ha abandonado el grupo de Telegram en el que compartía conversaciones con varios activista prodemócratas. También ha eliminado su cuenta de Twitter en la que vertía a diario comentarios críticos contra China. Reconoce que tiene miedo tras aplicación de la nueva ley. "¿Huir? Hong Kong es mi hogar. Pero tengo muchos amigos que están haciendo ya todas las gestiones para irse de aquí", asegura Joseph.

Él nunca ha sido mucho de sacar banderas ni carteles en las protestas. Pero cuenta que su hermana siempre lleva un cartel con uno de los lemas de las revueltas: "Liberar a Hong Kong, la revolución de nuestro tiempo". Ayer, la Policía de la ciudad dijo que, en base a la nueva ley, quien llevara o cantara esta frase sería acusado de subversión. Es más, la palabra "liberación" ya está vetada de los medios públicos de la ciudad, que usan asteriscos cuando la mencionan en las frases de los artículos.

Según la legislación que fue publicada en el BOE hongkonés poco antes de la madrugada del 1 de julio, quien recite o porte los lemas censurados podría acarrear penas de prisión de 3 a 10 años, incluso cadena perpetua en casos de que la persona acusada haya planificado los actos penados dentro de las cuatro categorías de delitos: secesión, subversión, terrorismo y colusión con un país extranjero.

Minutos después de que se conociera la noticia de que China había ratificado la ley, varios de los líderes prodemócratas más populares de Hong Kong anunciaron su dimisión. Era el caso de Joshua Wong, secretario general del partido Demosisto y uno de los rostros más conocidos de las protestas.

"De ahora en adelante, Hong Kong entra en una nueva era de reinado del terror, con enjuiciamientos arbitrarios, juicios secretos, confesiones forzadas, represiones de los medios y censura política", argumentó Wong en sus redes sociales. "Con amplios poderes y leyes mal definidas, la ciudad se convertirá en un estado policial secreto. Los manifestantes de Hong Kong ahora se enfrentan a altas posibilidades de ser extraditados a los tribunales de China para ser juzgados y condenados a cadena perpetua".

Poco después, otros miembros del partido, Nathan Law, Agnes Chow y Jeffrey Ngo, también se retiraron. Finalmente la formación comunicó su disolución. Anoche, uno de los ex miembros de Demosisto, Nathan Law, anunció que había huido de la ciudad, sin revelar su nuevo destino. Lo hizo después de realizar una declaración por videoconferencia ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. "Ya me fui de Hong Kong y continúo el trabajo de promoción a nivel internacional. Según la evaluación de riesgos, no revelaré demasiado sobre mi actual situación", explicó Law. "Las protestas en Hong Kong han sido una ventana para que el mundo reconozca que China se está volviendo cada vez más autoritaria. La comunidad internacional debería reconocer eso y poner mecanismos relevantes para responsabilizar a China", sentenció.

TAIWAN, AUSTRALIA Y REINO UNIDO ABREN SUS PUERTAS
Al igual que este activista, ya hay muchos hongkoneses que tienen en mente dejar la ciudad. Y cada vez más países les abren las puertas. El caso, por ejemplo, de Taiwan. En Taipei se estableció el miércoles una oficina para ayudar a las personas que huyen de Hong Kong. Desde el pasado octubre, Taiwan ha permitido que muchos activistas que han salido de Hong Kong -se estima que al menos 200- puedan permanecer en su territorio extendiendo sus visas de turistas y alentándolos a inscribirse en cursos universitarios para obtener visas de estudiantes.

Desde Australia, el primer ministro, Scott Morrison, dijo ayer que la situación en Hong Kong era "muy preocupante" y que su gobierno "estaba considerando propuestas para dar la bienvenida a los residentes de la antigua colonia británica". En Reino Unido, mientras en Hong Kong miles de ciudadanos tomaban las calles en la protesta del 1 de julio, justo durante el 23 aniversario desde que la ex colonia británica regresara a dominio chino, el primer ministro Boris Johnson reiteraba su intención de abrir las puertas de la ciudadanía británica a tres millones de hongkoneses.

Precisamente desde Londres, un activista hongkonés exiliado allí llamado Simon Cheng, desveló anoche en una entrevista a Reuters que los prodemócratas que estaban huyendo de la ex colonia estaban discutiendo un plan para crear un Parlamento no oficial en el exilio para "mantener viva la llama de la democracia y enviar un mensaje a China de que la libertad no puede ser aplastada".

"Un Parlamento en la sombra puede enviar una señal muy clara a Pekín. Queremos establecer grupos cívicos no oficiales que seguramente reflejen las opiniones del pueblo de Hong Kong", ha dicho Cheng. Este activista trabajó para el consulado británico en la ex colonia durante casi dos años hasta que huyó hace unos meses después de asegurar que fue golpeado y torturado por la policía secreta de China en la ciudad de Shenzhen. El hongkonés exiliado reconoce que el plan aún está dando sus primeros pasos tras la aprobación de la Ley de Seguridad Nacional. Pero tiene claro cuál es el objetivo: "Estamos desarrollando una forma alternativa de luchar por la democracia".

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