Las protestas calientan la carrera hacia las parlamentarias iraníes

Las protestas calientan la carrera hacia las parlamentarias iraníes

El disparo de salida hacia las elecciones al parlamento iraní se ha dado en plena resaca de las trágicas protestas que han sacudido a gran parte del país.

Este sábado concluyó el período de registro de candidatos, con un número mayor de aspirantes que en los comicios anteriores. Justo un día después, el presidente de Irán Hasan Rohani ha anunciado unos presupuestos raramente ambiciosos, pues elevan el gasto a pesar de que las sanciones disminuyen notablemente la capacidad iraní de financiarse con petróleo.

Los iraníes votarán para elegir quién ocupará los 290 escaños del 11º Machlés el próximo 21 de febrero. El sistema político iraní es de listas abiertas, por lo que cualquier ciudadano a título personal, leal o no a una formación, ha podido inscribirse en la sede del Ministerio de Interior. Posteriormente, el Consejo de Guardianes, un gabinete de doce miembros fuertemente influido por los rigoristas -lo componen seis alfaquíes designados por el Líder Supremo y seis juristas nombrados por el Parlamento-, filtrará a los candidatos elegibles.

En las pasadas parlamentarias de 2016, cerca del 51% de los registrados fueron autorizados por el Consejo a concurrir. Para estos comicios se han inscrito 16.145 personas, algo más que entonces, un 88% de los cuales son hombres y el 12% mujeres. Curiosamente, según medios locales, entre las provincias con más candidatos inscritos hay al menos tres de las que registraron más tumultos. Ahora comienza el llamado procesos de supervisión aprobatoria.

"El Consejo de Guardianes es designado por la ley para aprobar a los candidatos y anunciar los resultados de las elecciones", explica el portavoz del Consejo de Guardianes, Abbas Ali Kadkhodaee, en declaraciones exclusivas a EL MUNDO. Kadkhodaee explica que los criterios de aprobación están descritos en la legislación. Entre ellos están el tener una titulación académica superior, no tener una mala reputación, carecer de antecedentes penales por corrupción y no pertenecer a grupos ilegales.

"En cualquier sistema judicial como el español", prosigue Kadkhodaee, "un caso empieza en un tribunal ordinario y acaba en un tribunal supremo. El máximo tribunal tiene el veredicto final: esto es la supervisión aprobatoria; una sentencia que no puede ser apelada". Partiendo de este principio, Ali Kadkhodaee se muestra crítico con denuncias recurrentes de los políticos reformistas -contrarios a los rigoristas- de que sus candidatos son, particularmente, objeto de veto.

Estas denuncias cobran especial importancia en el momento actual. La retirada unilateral de EEUU del pacto atómico de 2015 y la presión procedente de Washington en forma de sanciones y retórica anti iraní han enardecido y potenciado al también llamado bando principalista en detrimento de políticos centristas como Rohani, valedor del acuerdo, y a la par ha debilitado a los reformistas, partidarios de más aperturismo a Occidente.

"El Consejo de Guardianes, como cualquier otra entidad, está formada por personas que podrían cometer un error. No nos consideramos inmunes a cualquier fallo pero esperamos que cuando alguien critique lo haga en el marco de la ley", responde el portavoz del Consejo. "En muchas ocasiones hemos anunciado que estamos dispuestos a proporcionar a los candidatos los detalles del proceso de examinación e incluso las razones por las que pudieron ser descalificados", enfatiza.

La razón que encendió la mecha de las últimas protestas fue la decisión del Gobierno de recortar los subsidios a la gasolina, doblando el precio del combustible y racionarlo. Pese a seguir siendo Irán uno de los países del mundo con la gasolina más barata -con el alza, el litro ha pasado a costar unos 11 céntimos de euro el litro-, el deterioro de las condiciones de vida, la creciente inflación, la mala gestión económica o las magras perspectivas económicas acabaron sacando a la calle a decenas de miles de personas, mayormente de clase trabajadora.

La dura respuesta de las fuerzas de seguridad a los graves disturbios, suavizada sólo luego por una clase política con la mente puesta en las elecciones puede tener, en opinión de los observadores, un eco en las urnas. "En Irán, aparte de los agravios económicos, la gente observa a todo el establishment y a sus entidades de forma distinta", subraya Abbas Ali Kadkhodaee. "Afortunadamente, a pesar de algunas dificultades, algunas de ellas indeseadas y otras impuestas por los países Occidentales sobre nuestra nación, el pueblo a menudo va a las urnas a votar. [Las protesta] podrían tener su efecto en las próximas elecciones y no quiero descartarlo, pero en las pasadas diez elecciones parlamentarias, habidas desde la Revolución, la participación ha variado en función de factores económicos o sociales", explica. En la primera ronda de los últimos comicios legislativos la participación fue del 62%.

Este domingo, el jefe del Ejecutivo, Hasan Rohani ha presentado los presupuestos, otro de los factores que pueden incidir en el ánimo con el que los iraníes acudan a las urnas. En época de vacas flacas, primeramente por el draconiano régimen de sanciones impuesto por EEUU a Irán, el Presidente ha definido el nuevo borrador como un "presupuesto de resistencia". "Estuvimos bajo las sanciones más duras el año pasado; prometimos que la administración, con el apoyo de la resistente nación iraní y otras organizaciones, haría cualquier esfuerzo para implementar el presupuesto, y así fue", ha dicho, en declaraciones recogidas por la agencia semioficial Fars.

En un gesto llamativo, Rohaní ha anunciado un cálculo que, aún siendo un 25 por ciento mayor que el anterior, crece reduciendo su dependencia del oro negro, la principal fuente de riqueza de Irán, sancionada por Estados Unidos. En el borrador, el Gobierno prevé generar cerca de siete mil millones de euros con la venta de crudo. En comparación, las exportaciones de petróleo durante el período previo a la imposición de sanciones a su compra, hace un año, llegó a alcanzar los 54 mil millones de euros.

El pasado octubre, el gobernador del Banco Central de Irán, Abdolnasser Hemmati, anunció que Irán había logrado reducir su dependencia en los dividendos del petróleo, hasta conseguir que sólo un 30% del presupuesto lo conformen los réditos por sus venta. Con todo, y teniendo en cuenta que Rohaní también ha declarado que el nuevo presupuesto cuenta con un préstamo de cinco mil millones de euros concedido por Rusia, existen dudas entre analistas acerca de la posibilidad de ajustarse a los números anunciados.

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