Las lecciones rusas del Kursk para el submarino argentino

Las lecciones rusas del Kursk para el submarino argentino

El fantasma del submarino hundido en el Mar de Barents con 118 marineros en el año 2000 se cierne sobre la tragedia del ARA San Juan

La muerte de 118 marineros rusos a bordo del Kursk entristeció a los rusos en 2000. Meses después, bastó la revelación de una frase para enfurecerlos. "Ninguno de nosotros puede salir a la superficie. Estoy escribiendo a ciegas". En el cadáver del teniente Dimitri Kolesnikov se halló una nota que da cuenta que aquel 12 de agosto no todos los tripulantes murieron de manera instantánea. Al menos 23 agonizaron sin luz y con un oxígeno agotándose. El fondo del Mar de Barents fue el mudo escenario de una tragedia parecida al negro episodio al que se asoman hoy los argentinos.

El 10 de agosto de aquel año, el submarino Kursk salió a efectuar un recorrido de entrenamiento con la Flota del Norte. Durante la mañana del 12 de agosto, lanzó un misil de crucero Granit de fogueo a la flota, liderada por el portaaviones Almirante Kuznetsov y el crucero nuclear Pedro el Grande, conocido entre los rusos como Piotr Veliky. Unas horas después el submarino debía atacar a su supuesto adversario mediante torpedos de fogueo.

En ese momento se registró una explosión, después de la cual la nave sufrió una fuerte sacudida. Con el informe sobre la explosión encima de su mesa, el coronel Vladimir Kasatonov, comandante del Piotr Veliky, no consideró que hubiese razón para detenerse. En ese momento estaban a 40 kilómetros de distancia, según publicó después la prensa rusa. El informe oficial emitido al día siguiente indicaba: "El submarino se encuentra en el fondo del mar".

 

El presidente argentino, Mauricio Macri, habló en la tarde del miércoles con su homólogo ruso, Vladimir Putin, que le ofreció "proporcionar asistencia adecuada en las operaciones de búsqueda y rescate" del submarino San Juan. Los medios rusos lo presentaron como una misión para dar con el paradero de la nave de la Armada Argentina.

Lo ocurrido en Argentina esta vez se produce después de la amarga lección que supuso el hundimiento del Kursk. Tres años más tarde de la tragedia rusa se creó Ismerlo: una Oficina Internacional de Escape y rescate de Submarinos. Por eso aviones y barcos estadounidenses se sumaron a la búsqueda el mismo 17 de noviembre y poco después empezaron a colaborar más países. Cuando se hundió el Kursk, Putin esperó cinco días para aceptar ayuda internacional.

El día del accidente el Kursk estaba capitaneado por Guennadi Liachin. Se encontraba de maniobras en el mar de Barents en el mayor operativo naval desplegado por Rusia desde la desintegración de la URSS. Su misión era probar los torpedos Shkval, que se querían vender a China. Putin llevaba sólo ocho meses al frente del país, ahora lleva 17 años. Los periodistas más críticos con el presidente ruso creen que fue su primera mentira, pero lo que está claro es que fue su inaugural trago amargo de responsabilidad.

La voz de alarma, demasiado tarde

Putin se había formado en la atmósfera de secretismo estatal y precaución pública de la era de la URSS, mientras que la controversia rodeó el accidente del Kursk desde el principio. Los familiares de los tripulantes del submarino contemplaban cómo el Gobierno ruso era incapaz de rescatarlos pero tampoco aceptaba la ayuda de otros gobiernos. Cuando se invitó a equipos británicos y noruegos, resultó ser muy tarde.

Ivan Yegorov es uno de los investigadores rusos que más tiempo ha dedicado a desentrañar lo que sucedió en aquel submarino hace 17 años. Sobre la versión de que los tripulantes supervivientes del sector noveno vivieron varios días y podrían haber sido rescatados, Yegorov coincide con los investigadores y peritos forenses en que "esto no hubiese sido posible". La última entrada escrita data del 12 de agosto, cuatro horas después de la explosión. ¿Pero por qué la boya de emergencia no subió a la superficie?

Boris Kuznetsov, representante legal de las familias de 55 de los muertos, cree que se tardó demasiado en dar la voz de alarma: "Deberían haberlo hecho inmediatamente", explica a EL MUNDO. Kuznetsov está convencido de que la versión de que los marineros murieron por falta de oxígeno a las ocho horas es una falsificación del gobierno para no admitir que los dejó 'tirados'.

Putin fue criticado por seguir durante cinco días sus vacaciones en su refugio veraniego de Sochi. Un mes después concedió una entrevista al periodista Larry King:

-¿Qué sucedió con el submarino?

-Que se hundió.

Por alguna razón a Putin se le escapó una leve sonrisa en ese momento. Hoy, 17 años después, esas frías aguas se han calmado. El abogado Kuznetsov está exiliado en EEUU, pues pesa una orden de arresto sobre él en Rusia. El porcentaje de rusos que piensa que se hizo todo lo posible por salvar a los marineros ha pasado de un 23% en 2000 a un 40%. Y Larry King ya no trabaja para la CNN, sino para RT: la televisión creada y financiada por el Kremlin.

 

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