Las elecciones primarias de Argentina abren un enigma sobre el futuro político del país

Las elecciones primarias de Argentina abren un enigma sobre el futuro político del país

Argentina incursiona a ciegas en la última semana de campaña electoral antes de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 12 de septiembre.

Los interrogantes que despierta esta convocatoria, a dos años de la última cita electoral que consagró de presidente a Alberto Fernández, plantean un escenario con muchas dudas y pocas certezas.

Lo reconoce con estas palabras la politóloga Ana Iparraguirre, directora de la consultora Dynamis Consulting. "Para mí estas son las elecciones incógnita", admite esta argentina. "Hay algunas variables que se están comportando de manera distinta a como lo hacían en el pasado, por lo que es difícil predecir los resultados".

Una de las intrigas tiene que ver con la participación que habrá en estos comicios, que definirán los candidatos que pueden presentarse a las elecciones legislativas del 14 de noviembre. La mayoría de los países que convocaron elecciones durante este último tiempo dominado por la pandemia del COVID-19 constataron antes una merma que un aumento de la concurrencia electoral.

En Argentina, la afluencia electoral disminuyó en promedio 13 puntos en los comicios locales que se realizaron durante estos últimos meses en Misiones (noreste), Jujuy (norte), Salta (norte) y Corrientes (noreste).

"Si eso se mantuviera en esta elección nacional, tendríamos una elección con una participación de 73-75 puntos, y si la tendencia se mantiene, iríamos a participación de 60 puntos", dice Iparraguirre, integrante de la Red de Politólogas.

Ante el resquicio de que acuda a votar un porcentaje del padrón inusitadamente bajo, es difícil aventurar también qué segmentos emitirán su voto."Con una elección ejecutiva, el análisis es mas simple", razona la politóloga. "En estas elecciones se juegan las legislativas de 2021, pero a su vez sirven para posicionarse de cara a las generales de 2023, así que la definición de quién triunfó será parte de la discusión".

Las dudas sobre lo que sucederá a nivel nacional se replican también respecto a la mayor jurisdicción electoral: la provincia de Buenos Aires, con sus 17,7 millones de habitantes y el 39% del padrón, también presenta una nebulosa sobre sus preferencias.

Desilusión general

Estas vacilaciones contrastan con el hastío generalizado que se percibe respecto a estas elecciones, en un país desencantado con el actual Gobierno y con la anterior gestión del expresidente Mauricio Macri (2015-2019).

"Hay mucho desánimo", considera Iparraguirre. "La gente siente que tuvo dos experiencias y que ninguna la satisfizo, y esto es interesante, porque ahora tanto el bloque oficialista Frente de Todos como el opositor Juntos por el Cambio tienen una mochila, una experiencia que defender cuando en ninguno de los dos casos fue positiva".

Las dos grandes coaliciones, que en otros comicios podrían aglutinar el 80 - 85% de los votos, ahora podrían conformarse con apenas el 70%.

Ninguno de sus candidatos pisa sobre terreno firme. Por un lado, el presidente de Argentina no tiene consenso dentro de su bloque para avanzar hacia una posible reelección a partir de 2023. Desde Juntos por el Cambio, que en otra ocasión fue punta de lanza de Mauricio Macri, el jefe de Gobierno de la capital, Horacio Rodríguez Larreta, fue capaz de imponer candidatos, pero su liderazgo también puede tambalearse.

Coincide en esta apreciación la politóloga María Celeste Ratto, investigadora de Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) e integrante de la Red de Politólogas.

"Se está viendo un porcentaje del electorado, más grande de lo que vemos habitualmente, que manifiesta que no va a votar o que va a votar en blanco y que muestra un enojo con la clase política, al sentir que no se estarían resolviendo los problemas principales", plantea.

La gestión de la pandemia y la coyuntura económica son, al mismo tiempo, consideraciones asociadas a las predisposiciones políticas del votante.

"El gran anclaje bajo el cual siempre se estructura el voto, que es la identificación partidaria, también está ejerciendo su influencia al momento de evaluar cómo se ha gestionado la pandemia o la situación económica", indica Ratto.

Voto joven

Más de 6,5 millones de jóvenes entre 16 y 24 años serán llamados a votar en estas elecciones. Representan un 20% del padrón electoral, y su voto es otro misterio a dilucidar. La generación Z tiene una mayor desconexión con la prensa tradicional, sin que los políticos estén familiarizados con las nuevas herramientas que manejan.

"Es muy difícil llegar hasta ellos, no solo por el mensaje, sino por los medios, que son diferentes a los tradicionales, pero ese cambio todavía no lo ha hecho", retoma la titular de Dynamis Consulting.

En las elecciones generales de 2019, la coalición que ahora gobierna tenía una ventaja significativa sobre los jóvenes respecto al oficialismo anterior. Las últimas mediciones muestran una ventaja para el Frente de Todos más atenuada, por lo que hay más voto joven para pelear.

"El Ejecutivo encerró a los jóvenes durante la pandemia, puso restricciones, coartó sus libertades, mientras candidatos como [los libertarios] Javier Milei y José Luis Espert, ponen en valor la palabra libertad", explica la especialista. "Se exacerba esa tendencia, mientras que las dos grandes coaliciones que han sido Gobierno tienen más dificultad en presentarse como opciones diferentes".

El Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT), que compite en internas con varios candidatos, tiene asegurado un voto duro y bastante estable, pero según la especialista, no superarán el 5 o 6% de los sufragios.

Las elecciones primarias son apenas una gran encuesta de lo que se dirimirá en las legislativas de noviembre, cuando se renuevan un tercio de los escaños del Senado y la mitad de los de la Cámara de Diputados.

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