Las elecciones en EEUU: un referéndum sobre Trump

Las elecciones en EEUU: un referéndum sobre Trump

La Convención Republicana arranca hoy con el presidente como absoluto protagonista de cara a unas elecciones convertidas en plebiscito. El rechazo al mandatario unifica a todas las facciones del Partido Demócrata en su contra

El 56% de los estadounidenses que han decidido que van a votar a Joe Biden tienen como principal argumento para justificar su decisión "que no es Donald Trump". A su vez, sólo el 19% de los votantes del presidente Donald Trump tienen como principal argumento "que no es Joe Biden". En otras palabras: lo que Estados Unidos va a celebrar este año no son unas elecciones: es un plebiscito. Es como el Brexit: ¿está usted a favor o en contra? En este caso, no es de la pertenencia a la UE, sino del presidente.

Los datos anteriores, publicados por el Pew Research Center -una organización sin ánimo de lucro que realiza estudios sobre opinión pública-, reflejan que, por más que se hable de la economía, del sistema de salud, de los nombramientos al Tribunal Supremo, o del coronavirus -los cuatro asuntos más importantes para los estadounidenses en estos comicios, según el Pew- todo es resumible en dos palabras: Donald Trump. Y no es nuevo. Ya en diciembre, más del 90% de los votantes demócratas decían que iban a votar al candidato que saliera de las primarias de su partido fuera quien fuese.

El referéndum de Donald Trump es lógico, porque la capacidad del jefe del Estado y del Gobierno de EEUU para salir en televisión, en Internet, en redes sociales, en prensa y en lo que haga falta no es, sencillamente, de este mundo. Según la revista Vanity Fair, en el mes de abril, cuando EEUU estaba empezando a sufrir el primer golpe de la Covid-19, el presidente aplazó en una hora y media una llamada telefónica con su homólogo chino, Xi Jinping -que, según la citada publicación, se lo tomó muy mal- para ser entrevistado por teléfono por el presentador estrella de la cadena de televisión conservadora Fox News Sean Hannity. No sólo eso: Hannity se permitió el lujo de hacer que Trump, famoso por su impaciencia, tuviera que esperar 20 minutos a que le dieran paso para entrar en directo, como si fuera un oyente más de un programa de radio pidiendo su canción favorita.

Así es como el presidente de EEUU ha monopolizado no tanto la agenda política, sino la agenda informativa al completo -incluyendo la liga de fútbol universitario, sobre cuya apertura también da sus opiniones en Twitter- de EEUU. También acaparará a partir de hoy la Convención Republicana, donde será absoluto protagonista.

Los resultados son espectaculares. En 2016, Hillary Clinton perdió, como poco, tres millones de votos -de los que un millón fueron directamente a Trump- de simpatizantes de su rival de la izquierda demócrata en las primarias, Bernie Sanders. Este año, Joe Biden -centrista, como Hillary- sólo perderá alrededor de un millón de votos de seguidores de Sanders, de los que pocos más de 300.000 irán a Trump, de acuerdo con un sondeo de la empresa Siena para el diario The New York Times.

Aunque la lealtad hacia Biden de los seguidores de Sanders se debe en parte a que el ex vicepresidente con Obama se lleva mucho mejor que Hillary a nivel personal con el senador de izquierdas, hay una diferencia fundamental: Donald Trump. A fin de cuentas, en diciembre pasado el 89% de los votantes de Sanders declaraban que votarían por un candidato demócrata fuera éste el que fuera. El porcentaje, así pues, apenas ha variado, pese a que, para los sanderistas, Biden es el establishment que hay que eliminar. Pero, primero, hay que echar de la Casa Blanca a Donald Trump. La revolución puede esperar hasta que Trump haga las maletas.

El rechazo a Trump entre los demócratas queda compensado por el apoyo incondicional que recibe entre los republicanos. El 96% de los votantes que están registrados en el censo como miembros de ese partido o como independientes reconoce que va a votar a Trump.

FILIAS Y FOBIAS
Si el repudio demócrata a Trump alcanza niveles propios de fobia, el respaldo conservador al presidente es alto, ya que se situaba en mayo en el 89%, según Gallup. Eso deja a Trump por debajo de George Bush padre e hijo, pero , al contrario que ellos, el actual presidente no está dirigiendo ninguna guerra a gran escala y, además, preside una economía en caída libre por la Covid.

Aun así, el apoyo a Trump se sitúa en el terreno religioso entre los cristianos evangélicos, que son la base de su voto. La entonces portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, declaró en febrero, refiriéndose a Dios, que "Él quería que Donald Trump fuera presidente y por eso lo es". Un mes después, el secretario de Estado, Mike Pompeo, interrogado acerca de la posibilidad de que Trump sea una versión del siglo XXI de la Reina Esther del Antiguo testamento, a la que Yavé puso en el poder para defender a Israel de los persas, respondió: "Como cristiano, creo que eso es ciertamente posible". El ex gobernador de Texas y ex secretario de Energía, Rick Perry (dimitido por su implicación en el Ucraniagate), ha comparado a Trump con el Rey David de Israel.

Así, el 3 de noviembre, EEUU afronta un referéndum. O una batalla electoral entre el bien y el mal.

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