Las claves del polvorín: por qué Jerusalén registra los peores enfrentamientos en los últimos cuatro años

Las claves del polvorín: por qué Jerusalén registra los peores enfrentamientos en los últimos cuatro años

19:30 - Como las sorpresas son cada vez más escasas en Tierra Santa, la previsión de una jornada muy tensa este lunes se cumplió traduciéndose en choques entre palestinos e israelíes. Tampoco sorprende que la semana más violenta en Jerusalén desde el verano de 2017 gire, una vez más, en torno a la Explanada de las Mezquitas o el Monte del Templo. Ni que lo que ocurra en la Ciudad Vieja sea la gasolina de una nueva escalada entre Israel y las milicias de Gaza iniciada con el ataque, esta vez sí que es una sorpresa, del grupo islamista Hamas contra Jerusalén.

¿Qué ocurre en Jerusalén?

Al menos 300 palestinos, entre ellos siete en estado grave, y una treintena de israelíes resultaron heridos en varios enfrentamientos en la Ciudad Vieja. Tras el lanzamiento de piedras y fuegos artificiales contra agentes desplegados en uno de los accesos a la Explanada de las Mezquitas, el inspector jefe de la Policía israelí, Yaakov Shabtai, ordenó irrumpir en el complejo usando material antidisturbios, tal y como hizo el viernes por la noche. Varios miles de jóvenes se habían congregado durante la noche en la mezquita Al Aqsa -tercer lugar más sagrado del Islam- preparando adoquines y piedras para lanzar a los judíos, que tenían previsto entrar en su lugar más sagrado, el Monte del Templo, en el "Día de Jerusalén", en el que Israel celebra la reunificación tras ocupar su parte oriental en la guerra del 67 y anexionarla en 1980 en una medida que contó con el rechazo de la comunidad internacional. Los palestinos aspiran declarar allí la capital de su futuro Estado.

La Policía decidió no permitir la visita de los judíos ante el temor de una fricción violenta, que finalmente se produjo. A media tarde, varios miles de jóvenes israelíes, en su inmensa mayoría identificados con el nacionalismo religioso, iniciaban el tradicional "Desfile de Banderas" escoltado por un espectacular cordón de seguridad, al Muro de las Lamentaciones. En el último momento, y aconsejado por el servicio secreto interno y el Ejército, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, ordenó modificar el tramo y evitar la entrada de los jóvenes judíos por la Puerta de Damasco para evitar choques con los palestinos.

Horas antes, un coche israelí fue apedreado por palestinos. Su conductor perdió el control y se empotró en la acera, atropellando a un palestino. Los tres que iban en el vehículo fueron agredidos antes de que llegara un policía, disparara al aire y evitara un linchamiento en escenas documentadas por las cámaras. Éstas, junto a los móviles de los fieles, también recogieron en directo gases lacrimógenos en el santuario religioso convertido en campo de batalla.

¿Cuál es el origen de la violencia?

Como en la última gran ola de violencia en 2017 -iniciada con el asesinato de dos policías israelíes cerca de la Explanada de las Mezquitas y la posterior colocación de detectores de metales en sus accesos- las protestas palestinas se asientan en el profundo sentimiento de que "Al Aqsa está en peligro" y en la urgencia de acudir a la mezquita y enfrentarse a los agentes. Los dos principales grupos palestinos, el islamista Hamas y el nacionalista Al Fatah, compiten por el liderazgo de la "defensa de Al Quds ante los ataques de la ocupación".

Al Aqsa -y en general Jerusalén- es algo más que un símbolo. Es el gran pegamento que conecta las enfrentadas facciones palestinas, cuya división se ha ampliado debido a la reciente decisión del presidente Abu Mazen de aplazar las elecciones previstas a finales de mayo. El 'rais' alegó que Israel no les dio una respuesta sobre si permite la votación en la parte oriental de Jerusalén. Una vez más, Jerusalén.

Pero la tensión tiene más motivos. Ramadán suele ser un momento muy sensible con efectos en el terreno ante los israelíes. Al tradicional fervor religioso musulmán de estas fechas, alentado por Hamas contra Israel, hay que sumar la ira hace unas semanas por la decisión policial de poner barreras metálicas en la explanada de la Puerta de Damasco. Al cabo de varios días de choques, la Policía retiró las barreras, de igual forma que en 2017 desmanteló los detectores de metales.

A escasos kilómetros de la Ciudad Vieja, se encuentra otra fuente de tensión en la parte oriental: Sheij Jarrah. En las últimas semanas este barrio ha sido escenario de manifestaciones, disturbios y ataques mutuos a raíz de la posible e inmediata evacuación de tres familias palestinas de sus casas. Un tribunal dio luz verde a su expulsión y a la entrada de judíos al constatar que antes de la guerra del 48 eran propiedad judía. Entre el 48 y el 67, Jordania se hizo con dicho terreno y construyó casas para 28 familias palestinas que se convirtieron en refugiadas en la guerra de Independencia de Israel. Pero la evacuación ha sido congelada después de que el Tribunal Supremo aplazara la sesión sobre el recurso de las familias. Un aplazamiento pedido por el Estado, consciente que la evacuación puede causar más disturbios, un conflicto diplomático con Egipto y Jordania y la condena de EEUU y la UE.

Hamas es otro actor importante en el polvorín de Jerusalén. "No sólo observamos los eventos, sino que los dirigimos y alentamos", declaró el dirigente islamista, Salah al-Haruri.

La presencia de ultranacionalistas israelíes, entre ellos dos diputados en la zona oriental, con todo su fervor religioso y nacional, completa el cuadro de fanatismo en una ciudad que tras haber superado la pandemia, vuelve al pasado.

¿Qué pasará en las próximas jornadas?

En unos días o semanas, el fuego de Jerusalén se apagará. El problema es que ha logrado prender un incendio de gran tamaño entre Israel y las milicias de Gaza en el frente más letal. No es lo mismo frenar una dinámica de balas de goma, pedradas y cócteles molotov que una de proyectiles y bombardeos. A base de proyectiles, Hamas se hizo con el liderazgo de la narrativa interna palestina de Jerusalén. En los últimos días, el grupo que controla Gaza había lanzado cohetes y decenas de globos explosivos contra el sur de Israel que respondió atacando una posición de Hamas antes de cerciorarse que estaba vacía.

Mientras el Gobierno palestino pide la intervención inmediata de la comunidad internacional para frenar lo que llama «agresiones contra nuestro pueblo y Al Aqsa», Netanyahu asegura que Israel «seguirá garantizando la libertad de culto de todas las religiones en Jerusalén y no permitirá los desórdenes y ataques de los extremistas».

Netanyahu afronta una de las semanas más críticas de su carrera política. El centrista Yair Lapid y el conservador Naftali Bennett están muy cerca de un acuerdo para la formación de un amplio Gobierno. De confirmarse, Netanyahu abandonaría el cargo tras 12 años seguidos. Aunque nadie contaba con esta escalada que puede tener una gran influencia en la escena política israelí.

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