Lagarde vuelve a reaccionar a una «contracción sin precedentes»

Lagarde vuelve a reaccionar a una «contracción sin precedentes»

La presidenta del BCE cree que hay señales de que se ha tocado fondo, «pero la mejora es leve» y anuncia un incremento de su plan extraordinario de compras por la pandemia de 600.000 millones de euros

El Banco Central Europeo prevé una contracción económica del 8,7% en la Eurozona este año, debido a la pandemia. En marzo pasado todavía pronosticaba un crecimiento del 0,8% en 2020, por lo que los nuevos pronósticos del BCE suponen una fuerte revisión a la baja de 9,5 puntos porcentuales. Su presidenta, Christine Lagarde, ha descrito la situación como «una contracción sin precedentes», durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo.

Lagarde cree que hay señales de que se ha tocado fondo, «pero la mejora es leve» y ha anunciado unas medidas con las que ha superado las expectativas que manejaba el mercado, con un incremento de su plan extraordinario de compras por la pandemia de 600.000 millones de euros, hasta un total de 1,35 billones de euros. Este programa se extenderá al menos hasta junio de 2021, en lugar de hasta finales de este año, como estaba previsto inicialmente, y la deuda que vaya venciendo será reinvertida al menos hasta finales de 2022.

Se trata de todo un refuerzo con el que el BCE pretende dar la máxima estabilidad al mercado y a los gobiernos de la zona euro durante este año y también el próximo. La recuperación que prevé el BCE para el año próximo es del 5,2% y del 3,3% en 2022, un escenario base «que no está exento de riesgos a la baja» ante la elevada incertidumbre. La institución también ha revisado a la baja sus previsiones de inflación respecto a marzo y ahora prevé un IPC para la zona euro este año del 0,3%, frente al 0,8% de marzo; del 0,8% en 2021 y del 1,3% en 2022.

Con estas decisiones, el BCE lanza un claro mensaje acerca de su intención de mantener su apoyo para salir de la crisis con total intensidad, después de que el Tribunal Constitucional alemán haya puesto en duda la legitimidad de sus programas. Prolonga en el tiempo la duración de las compras extraordinarias de deuda, que ya habían agotado una tercera parte de su volumen total, y avisa además de que, en todo caso, se extenderán el tiempo que sea necesario hasta que haya quedado superada la crisis del coronavirus. E insiste en que se seguirán realizado de manera flexible, de modo que el BCE podrá adquirir más deuda de un país respecto a la que corresponde según su peso en el capital, como ya ha hecho de manera ostensible con Italia, y activos que hasta el momento quedaban fuera de su radar, como los pagarés de empresas o la deuda soberana griega.

A estas compras extraordinarias por hasta 1,35 billones hasta al menos junio de 2021 se añaden los 20.000 millones mensuales del programa previo, junto con la reinversión de los vencimientos, y otros 120.000 millones adicionales hasta fin de año. El Consejo no ha tomado hoy decisión alguna sobre la inclusión de activos de deuda high yield en su programa de compras, pero el asunto sigue estando sobre la mesa, quizá para futuras reuniones.

Por lo demás, el BCE ha mantenido sin cambios los tipos de interés, en el 0% el tipo de referencia y en el -0,5% la facilidad de depósito y ha insistido en que continuarán al nivel actual o incluso por debajo hasta que las perspectivas de inflación converjan de forma sostenida hacia un punto próximo, aunque inferior, al 2%. Lagarde sigue dispuesta a ajustar todos sus instrumentos de política monetaria con el fin de cumplir con ese objetivo de inflación, pero está claro que la prioridad ahora es reactivar una economía amenazada por una parálisis sin precedentes desde la fundación del emisor europeo.

El pasado mes de marzo, el BCE ya anunció un programa extraordinario de compras por 750.000 millones de euros hasta finales de año y a cierre del mes de mayo ya ha realizado adquisiciones por 234.700 millones de euros, a un ritmo de adquisición de alrededor de 30.000 millones de euros semanales. Italia y España han sido los dos principales beneficiados de este programa, sin el cual no habría sido posible para los gobiernos mantener la estabilidad de los mercados, puesto que partían de una situación fiscal mucho menos afortunada y además han sufrido con más fuerza el impacto del virus. España e Italia concentran un tercio del total de las compras de deuda efectuadas hasta ahora por el BCE.

Tal intensidad compradora ha permitido devolver la estabilidad al mercado de capitales y relajar las primas de riesgo de los países más vulnerables ante la pandemia, Italia y España, con elevados niveles de endeudamiento previos y un duro impacto en sus economías por el coronavirus. De hecho, estos dos países han concentrado un tercio de las compras del programa antipandemia del BCE. El euro ha sentido un impulso tras este anuncio, marcando nuevos máximos en los mercados de divisas, pero también la deuda española, que sin esta intervención del BCE estaría ya soportando una gran tensión en su prima de riesgo.

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