Lacalle Pou: "El manejo de la pandemia del COVID-19 tendrá un efecto positivo"

Lacalle Pou: "El manejo de la pandemia del COVID-19 tendrá un efecto positivo"

A un año de haber asumido el gobierno, el presidente afirma que convive con la satisfacción ser “el primero de los uruguayos” y la “angustia” que le generan las cifras de pobreza y desempleo.

Tras un año de gobierno, el presidente Luis Lacalle Pou afirma que no resigna nada de su programa electoral. Una buena zafra en el agro y en la construcción pueden reactivar la economía. Apuesta a que la gestión de la pandemia del COVID-19 traiga un rédito internacional. Dice que las cifras de pobreza y desempleo le generan angustia, y que son su “desvelo”.

-En este primer año, ¿qué fue lo que le dio más satisfacción y lo que le generó más angustia?
-En términos de satisfacción, no es un hecho puntual. Yo me siento una persona agradecida de poder hacerle un bien a mi país. Haber perseguido un sueño, haber llegado a ser el primero de los uruguayos. Y lo que me genera angustia tampoco es sobre un hecho puntual. Les diría que es diaria la angustia. Cuando hay muchas cosas por resolver, cuando hay gente pasando mal, cuando uno no tiene todas las herramientas, eso da angustia. Me imagino que la mayoría de los gobernantes debe convivir con ese doble sentimiento.

-En lo personal, ¿se siente satisfecho con lo logrado?
-Hace poco tuve un intercambio con un compañero del Poder Ejecutivo sobre conformidad y satisfacción. Si el concepto de conforme es que está todo bien o todo hecho, notoriamente no estoy conforme. Si el concepto de conforme es que se hizo lo que estuvo al alcance y todavía falta -porque yo creo que falta-, capaz podría entrar ahí. Pero la conformidad no es un elemento propio en mi vida. Estar conforme cuando hay gente que la pasa mal, para mí no sería lógico.

-¿Ese intercambio fue con un ministro disconforme?
-No, fue a raíz de cifras del gobierno en un ámbito específico, que son buenas, que son mejores, pero la diferencia de concepto es la conformidad.

-¿Seguridad?
-No.

-¿Economía?
-Sigan tirando, que son 14.

-¿Cuándo se piensa vacunar? ¿No debería ser de los primeros por el rol que tiene en el Estado?
-Yo pensaba ser el primer uruguayo en vacunarme. Siempre lo pensé así. Y después dije ‘no, me parece más lógico cuando realmente me toque y con la vacuna que me toque’. Me parece más uruguayo, más razonable.

-¿Fue luego del vacunagate de Argentina?
-No fue como consecuencia de eso. Sí calzó justo ahí. Si las encuestas de intención de vacunarse hubieran sido muy bajas, capaz habría que haber dado ese paso para dar confianza. Pero como va en aumento la voluntad de vacunarse, y creo que va a ser una inercia positiva…

-Logró un número importante de vacunas. ¿Qué ofreció Uruguay a los laboratorios, que otros países no pudieron ofrecer?
-No sé qué es lo que no ofrecieron otros países. No sé si a ustedes les pasa, pero siempre en algún lugar del mundo, en algo importante, ¡plin! Sale un uruguayo. Parecemos 100 millones. Siempre hay un uruguayo que por buena gente, por inteligente, por formación…

Sumado a eso, la gestión de la pandemia en Uruguay anda entre los mejores. Y después, creo que llegamos a dos o tres contactos de relevancia que nos facilitaron mucho.

-¿Con Pfizer?
-Ahí hay un vínculo personal mío.

-¿Cómo los convenció? ¿Cuál fue el argumento?
-No soy yo, es Uruguay. Esta persona conoce Uruguay, viene a Uruguay. Son unos enamorados del país. Quieren al país, veían que en Uruguay se estaban haciendo las cosas bien, y generaron un vínculo conmigo. Pero es el país, no soy yo.

-En noviembre, diciembre, contaba lo difícil que era “colarse”. No parecía tan sencillo conseguir esa cantidad de dosis…

-Dentro de lo que les puedo contar -no por un tema de confidencialidad del contrato, sino por un vínculo personal que quiero preservar, por aquello de las presiones que hay en todo el mundo-, nosotros teníamos la confianza de lograr una cantidad de dosis importante, pero no sabíamos que íbamos a llegar a los 2 millones de dosis de esta vacuna. Eso se dio en las negociaciones de nuestro equipo en la Torre Ejecutiva.

-¿Visualiza al país cerca de la normalidad antes de fin de año?
-Hablar de normalidad parece un poco… extraño. Sí estoy visualizando lo que va a pasar cuando Uruguay tenga la inmunidad de rebaño, cuando el mundo lleve una vacunación importante. Mi sueño, y para lo que voy a trabajar, es que Uruguay sea de los primeros países en abrir la frontera. Necesitamos las fronteras.

-¿Cuándo sería?
-Cuanto antes.

-¿Pero antes de fin de año?
-Sí, no quiero poner fecha, pero en cuanto se pueda. Estamos en un intercambio bien interesante y fermental con el GACH sobre si la vacunación de determinadas personas o el avance de la vacunación significa que esas personas pueden entrar al país. Aquello del pasaporte sanitario del que hablé hace como dos meses.

-¿Qué tan avanzado está eso?
-Estamos en contacto con el GACH y el MSP sobre esos temas. Eso para mí es muy importante, por muchas cosas. Acá hay un efecto obviamente no buscado, pero que va a quedar después de que pase todo este episodio: cuáles son los países responsables, cuáles son los que tienen determinado nivel sanitario, cuáles son los que actuaron de determinada manera en la pandemia. Y eso, si es que quedamos entre los mejores, va a tener un rédito positivo. No me cabe la menor duda. El buen manejo de la pandemia -que es lo que hay que tener por un tema sanitario- va a tener un efecto posterior positivo.

-En el sector turístico dicen que, mientras tanto, se ahogan.
-Hemos tratado de asistir dentro de lo posible y vamos a seguir asistiendo. Ayer (por el 2 de marzo) dije algunas medidas que se tomaron, otras que se van a tomar. El turismo es de los más golpeados. Tenemos que ponerle foco para ver cómo hacemos para levantar a esas empresas y que puedan beneficiarse eventualmente del próximo oasis.

-Pero en el discurso en el Parlamento, para el sector turístico, no hubo anuncios.

-No, pero hablé de las medidas que se habían tomado: tasa de IVA cero para hotelería, el SiGa turismo, los 8.000 pesos para los trabajadores que se retomen, exoneraciones de aportes jubilatorios para ciertas empresas…

-¿Se vienen más medidas?
-Se vienen algunas que por su tamaño involucran a empresas del sector.

-O sea, apuntarán hacia las medianas empresas.
-Sí, pero depende de en cuál de los beneficios. Va a haber más.

-¿Están trabajando en algún plan para espectáculos deportivos con público? ¿Apertura de salones de fiesta? ¿Actividades de esparcimiento?
-Algunas personas que he contratado para la logística de las vacunas, conjuntamente con alguno del MSP, y alguien que yo voy a poner acá desde Presidencia para que haga un seguimiento, están desarrollando una estrategia que hace a los test antigénicos sobre todo. Ya se lo presentaron al MSP, a OPP y al GACH. Con una red importante en la cual se pue- da acceder a los test antigénicos, que no son onerosos, y que son de rápida resolución, eso ayudaría mucho a casamientos, fiestas, eventos, público. Es a lo que le vamos a poner foco ahora a ver cómo hacemos para que se pueda volver.

-Dada la emergencia sanitaria, ¿ha pensado en rever el ahorro que se propuso concretar?
-De hecho, habíamos hablado de US$ 900 millones en un año y llegamos a casi US$ 700. Es lo que pudimos hacer. Una vez que ponés en marcha la austeridad, no como recorte sino como eficiencia, tiene una inercia positiva. Creo que se genera un vínculo virtuoso. Azucena ya hizo un adelanto de un gasto de US$ 540 millones para el Covid. Veremos cómo viene la recaudación.

-Mal, según las últimas cifras.
-Sí, vi. Ahora, nosotros vamos rumbo a buenas zafras de soja, arroz. Eso va a ayudar a la economía. En Ombúes de Lavalle la soja anda bien, y eso significa más trabajo, más constante y sonante. En Lascano, si la cosa anda bien con el arroz, se van a beneficiar. Hay algunos datos de más venta de maquinaria agrícola, de más extensión de siembra, del precio de esas materias primas, que hacen pensar que en ese sector del país va a haber un crecimiento.

-¿Por ahí viene la reactivación?
-No, porque es sectorial. Es importante pero es sectorial.

-¿No derrama tanto?
-Derrama y mucho. Pero venimos de una mala zafra turística. Yo no puedo decir ‘va a entrar dinero por la agricultura’ cuando tenés 500 millones o menos de ingresos. Son situaciones totalmente distintas. Nosotros hemos hecho una apuesta grande en la construcción, por la vivienda promovida, por los grandes proyectos. El otro día me pasaban cifras de cemento vendido, de cantidad de horas trabajadas, jornales pagos y cantidad de empleados. Después de una caída fuerte se ha ido recuperando. Y apostamos a que por ahí venga un proceso de reactivación.

-Estos números: 100.000 nuevos pobres, 200.000 personas comiendo en ollas populares, 60.000 nuevos desempleados: ¿qué le generan?
-Es parte de la angustia del gobernante. Y ustedes vieron que dije que no voy a hablar de herencias, y que el tiempo de las excusas pasó.

-En la memoria de 2020 se habla, sí, de herencias.

-Sí, en realidad la memoria lo que hace es relatar el año de gobierno.

-Pero se habla de herencia.
-Cada ministerio dice cómo encontró la situación y qué fue lo que tuvo que hacer.

Eso más que una herencia trae un punto de partida, que en sí es una crítica a una gestión. Desde mi persona no lo habrá, porque yo no puedo decir que el 2021 no voy a hacer algo por el 2019. Aunque sea válido, no lo voy a decir.

-Los números de pobreza y desempleo evidentemente lo llevan a pensar en una herencia. ¿No se podría haber frenado?
-Notoriamente había gente en una situación vulnerable. Y con un empujón negativo en la economía termina en esas situaciones. Gran parte de nuestro desafío es cómo esos 60.000 uruguayos pueden volver a trabajar.

-La oposición está pidiendo más medidas por estos números, para esa gente.

-Y está bien, está bien. Es el desvelo nuestro. Es el trabajo con el Ministerio de Economía, con los ministerios productivos. El gran desvelo debe ser cómo esa gente vuelve a tener un salario; cómo vuelve a tener autonomía para desarrollar su vida.

-Se insiste con la renta universal, ¿la tiene descartada?
-Sí.

-¿Dónde se debe depositar el mayor esfuerzo en 2021?
-En todo.

-¿En el empleo?
-En todo. El sistema educativo es fundamental.

-Ahí pudieron desplegar poco el programa de gobierno.

-Y no hubo casi clases… era ver cómo hacíamos para tener cierta conexión con chiquilines que si no iban a perder la conexión con el sistema educativo.

-¿Está comprometida la posibilidad de hacer un cambio real en educación?
-No, no está comprometida. Ahí está el cambio más importante. Y el tema de que la gente pueda valerse por sí misma. Y eso hace a emprender, a conseguir un trabajo, a tener un salario digno, a que sea sostenible en el tiempo. Y para eso debe haber inversión. Y para que haya inversión, tiene que haber competitividad. Y para eso, los costos de producir no deben ser muchos. Y para que eso pase, el Estado debe tomar medidas dentro de sí mismo. Es una cadena de cosas, no me puedo quedar con una sola.

-¿Qué tres cosas del programa deben cumplirse sí o sí?
-Se debe cumplir con lo que se prometió.

-Pero dada la pandemia…
-Lo que no se pudo dar en el primer año, se debe cumplir igual. Tenemos cuatro años más.

-Seguridad era el problema central para la ciudadanía y lograron bajar los delitos.

¿Se anima ahora a poner una meta para el final del período?
-No, no.

-¿Por qué?
-Porque no. Nosotros tenemos nuestras líneas. -Entregando el gobierno con estos números, ¿cumplen? -No. Cumplir es una sociedad pacífica.
-Pero eso es una utopía.

-Es un sueño, pero se debería perseguir.

-¿Incidió la pandemia en la baja de los delitos?
-No sé. Habría que comparar con otros países. Hay una comparación que leí por ahí, de los meses más álgidos de la pandemia y los menos, y en realidad no hay una vinculación directa comprobada. Ha habido un cambio notorio de la actitud de la Policía. Notorio. Y del respaldo del Ministerio del Interior.

-Recortaron fondos en la ANII justo en pandemia. Está claro que lo que se deje de gastar hoy se notará más adelante.

-Hablé enseguida con Pablo da Silveira. Un comunicado dice el porqué de determinados números, cuánto se llegó a ejecutar. Sin entrar en esa discusión, obviamente la intención que nosotros perseguimos es aumentar la inversión en ciencia. Yo me comprometí a sostener o aumentar.

-Pero no es lo que se está haciendo con la ANII.

-El sistema nacional de la ciencia no es solo la ANII.

-No, de hecho hubo un intento de cortar fondos del Pedeciba y del Sistema Nacional de Investigadores, que se frenó. Pero con la ANII se está disminuyendo.

-Insisto: si leen el comunicado…
-Más allá de la postura de Da Silveira, ¿qué opina usted?
-Desde mi punto de vista, el gobierno tiene que hacer un esfuerzo por mejorar la inversión en ciencia.

-Entonces esto se va a rever.

-Obviamente. Debería hablar con las autoridades de la ANII y el MEC para ver cuándo y cómo.

-¿Serán refuerzos presupuestales, por fuera de Presupuesto y de Rendición de Cuentas?
-Básicamente. O en su momento en la Rendición de Cuentas.

Lacalle Pou: “Para 2029 debería de haber un candidato más aggiornado que yo”

El presidente señaló en entrevista con El País que, una vez finalice su período al frente del poder Ejecutivo, no está en sus planes volver al Parlamento ni repetir Presidencia.

El presidente Luis Lacalle Pou admitió en entrevista con El País que la salida del gobierno de coalición (del excanciller Ernesto) de Talvi estuvo “lejos del ideal”, pero dice que Julio María Sanguinetti y el ministro de Medio Ambiente, Adrián Peña, logran un “buen tandem”. Además, el mandatario le resta importancia a que Cabildo Abierto avance en proyectos con el Frente Amplio y niega que sea una “deslealtad”. No está en sus planes volver al Parlamento ni repetir Presidencia.

-Se viene el Día Mundial de la Mujer. ¿Qué política se pueden impulsar desde Presidencia para fomentar la equidad de género?

-Seguramente en el gobierno haya cosas para hacer. Desde mi punto de vista estotiene un paso anterior, que son las estructuras partidarias, la formación de cuadros, de dirigentes y líderes. Pasa más por ahí que por el gobierno.

-¿Le hubiese gustado tener más mujeres en su gabinete?
-De hecho, le ofrecí un ministerio a una mujer que, por su vida en el sector privado, dijo que no.

-¿Pero podría haber cambios en ese sentido?
-No, a corto plazo no.

-¿No es necesario cambiar ningún ministerio?
-Equipo que funciona no se cambia, pero siempre es bueno mejorar. ¿Hoy hay un cambio previsto? No.

-El cambio que hubo no fue propiciado por usted. ¿Lo decepcionó Ernesto Talvi?

-No me corresponde entrar en…

-Pero algún dolor de cabeza le generó. Cambiar un canciller en plena cumbre del Mercosur…

-Obviamente que está lejos de lo ideal. Pero la verdad es que no gano nada opinando sobre esto.

-¿Volvió a hablar con él después de la renuncia?
-Intercambié mensajes en una situación particular de él, pero nada más.

-¿Cómo están los equilibrios desde la salida de Talvi? Quedó un Partido Colorado más debilitado, sin un referente claro en el sector que más votos sacó (Ciudadanos).

-Con el Partido Colorado, muy bien. Con la figura de Sanguinetti y de Adrián Peña.

-Peña no es Talvi.

-Me queda feo meterme en el Partido Colorado. Pero en lo personal, desde este lado, creo que se ha generado un muy buen tándem entre el presidente Sanguinetti y el ministro Peña. A mí no me corresponde la división sectorial, aunque como bicho político uno siempre hace esos análisis. Pero lo que les puedo decir es que de presidente a Partido Colorado, y viceversa, fluye muy bien la relación, aunque siempre hay matices.

-No ha aceptado la mesa de coalición que piden.

-Pero puede ser, eh.

-¿Pero por qué no instalarla?
-Hay instancias.

-Hay instancias mano a mano.

-Y puede haber más. Yo no me cierro. A ver, ¿qué más puede querer un presidente que una coalición funcione aceitada? De hecho, muchos uruguayos opinaron que la coalición no se iba a poner de acuerdo, que no iba a durar, que era imposible, que LUC no, que Presupuesto no. Bueno, hubo LUC, hubo Presupuesto, hay iniciativas de los distintos partidos que son llevadas adelante, hay gente muy importante en el gobierno de los distintos partidos políticos que incide muy fuertemente.

-Pero la mesa, que es algo bien concreto y depende de usted, ¿por qué no se hace?

-Todo tiene su tiempo.

-¿Es un tema de esperar?
-No, tampoco de esperar. Es un tema de oportunidad, de ir trabajando en algunas cosas.

-¿Quiénes deberían ser esas personas sentarse a esa mesa? Por ejemplo, del Partido Colorado, ¿Sanguinetti o quién?

-Se podrán imaginar que a esta altura de mi vida no voy a decir quién.

-Edgardo Novick, del Partido de la Gente, ¿está en la coalición?
-El Partido de la Gente está en la coalición.

-¿Y Novick?
-Novick no ha tenido una participación activa. Yo he hablado alguna vez con él, pero no ha tenido una actitud presente.

¿Su interlocutor del Partido de la Gente es Daniel Peña?
-La interlocución con el Partido de la Gente es en el Parlamento.
-Su relación con Peña tiene antecedentes negativos…

-Está bien, pero yo no puedo andar llevando cuentas. Estuvo acá reunido conmigo por algunos temas que me parecieron bien interesantes, relativos a la ley de fertilización asistida. Tengo un vínculo normal.

-Entonces, ¿siguen siendo cinco los socios de la coalición?
-Y sí. Votaron la Ley de Urgente Consideración y el Presupuesto.

-Manini Ríos dice que va a seguir adelante con la ley forestal a pesar de que usted dijo que la vetará. ¿Lo siente como un desafío a su autoridad?
-No, no.

-¿Y no se podría conversar antes de que se vote?
-Sí, se va a negociar en el Parlamento, van a dialogar.

-Si negocian, ¿habrá ley forestal? ¿O usted vetará cualquier ley forestal?
-No hago presuposiciones de cosas que pueden salir o no. Así como está, no. Yo fui miembro de la coalición en el gobierno de Jorge Batlle e interpelé a tres ministros. Y presenté proyectos de ley, y critiqué, y presenté exposiciones escritas.

Acá se trata de participar de una coalición, tener un andarivel lo más ancho posible de fines en común, y después que cada partido tenga su perfil. Ser socio de la coalición y que eso no te signifique una posibilidad de crecimiento electoral, es injusto. Todo el mundo tiene que moverse libremente, con sus perfiles.

-¿Incluso arreglando con el Frente Amplio?

-No se trata de mis gustos, se trata de la realidad. Aparte, yo no llevo cuentas.
Votaron un proyecto de ley con el Frente, ¿y qué? ¿Voy a tildar de deslealtad una cosa de esas? No.

-Algunos analistas han advertido el carácter presidencialista de este gobierno.

¿Cómo convive esto con la existencia de cinco socios?

-A ver cómo puedo ser delicado y no herir susceptibilidades... Quizás en este cambio de época, hasta generacionalmente hay un presidente que es más activo. Y que está en más cosas, y que llama a sus ministros, y que está sobre los temas y conversa mucho bilateralmente. Sugiere, está. Y sí, tiene una participación muy activa.

-¿Pero se identifica con la idea de gobierno presidencialista?
-No, yo no voy a decir eso. Sí me identifico con lo que dicen de que estoy sobre todos los temas. Siempre fui así.

-¿Ha tenido contactos con Juan Guaidó para monitorear la situación de Venezuela?
-No. Intercambié whatsapp con él el año pasado. Lo que pasa con Venezuela es que el tiempo juega a favor del régimen.

-¿Hay una resignación?
-No, no sé si es una resignación. Hay que seguir haciendo esfuerzos. ¿Uruguay qué puede hacer? En los organismos internacionales puede denunciar o votar cuando haya mociones en contra del régimen, formar parte de algún grupo. Pero si Estados Unidos, Europa y alguna otra potencia del mundo no dan una señal clara, muy difícil. Además, cuando se duplican los grupos que tratan el tema, es más complejo.
-¿Por qué sí decir que Venezuela es una dictadura y no mencionarlo con otros estados como puede ser China?

-Allí hay una discusión. Uruguay ha sido contundente en lo que hace a los derechos humanos en Venezuela en los estrados que comparte.

-Pero sobre China no tienen una postura.

-Sobre China Uruguay ha tenido distintas votaciones en Naciones Unidas dependiendo del momento y del tema.

-Ahora hay un acercamiento con China a partir de Sinovac.

-El acercamiento (a China) es desde el interés nacional respecto al comercio exterior, a muchas cosas nacionales. Eso no significa que uno esté de acuerdo o no con un gobierno. De hecho, no tengo memoria de haberme declarado más cercano a ningún gobierno de ningún país.

-¿Hay posibilidades reales de un TLC con China? ¿Lo mencionó con Xi Jinping en las últimas conversaciones?

-No. Porque para eso debemos tener todo un proceso interno en el Mercosur.

Nosotros tenemos una asociación estratégica con China, y la idea -lo hablamos con el embajador el otro día, cuando estuvo acá- es darle un escalón más por lo menos. Para avanzar sobre un TLC no solo haría falta la voluntad de China -que yo creo que está, más con el bloque que solo con Uruguay-; falta que los socios del Mercosur estén de acuerdo.

-¿Usted lo promoverá?
-Sí. Los determinantes son los grandes del Mercosur. Uruguay quiere. Paraguay, si el bloque va, no debería tener mayores inconvenientes.

-¿Lo habló con el presidente paraguayo?
-No, no lo hablé. Es un análisis personal.

-¿Por qué no explicitar esto con Xi Jinping, como para ir preparando el terreno?

-Porque… no avances sobre lo que no podés comprometer. La suma de frustraciones de declaraciones, de avances que después no se llevan a cabo, generan falta de confianza.
-Como con la Unión Europea.
-Por ejemplo.

-¿El panorama para concretar ese acuerdo es negro?
-No soy tan pesimista, pero es un gris oscuro, sí.

-En este tiempo no se ha dejado de hablar de las elecciones de 2024. ¿Cómo le cayeron las aspiraciones que hicieron públicas Álvaro Delgado y Martín Lema de ser candidatos?

-Desde el 17 de marzo de 1997, el día que decidí entrar en política, siempre tuve aspiraciones personales. Me preocuparía un dirigente político que no las tuviera.

Me preocuparía más que las aspiraciones de un dirigente político fueran en contra de un colectivo. Con lo cual, lo que hay que alinear es: país, partido, dirigente. Y eso se puede alinear.

-¿Cómo le cae que las hayan hecho públicas?
-A mí me parece justo que un dirigente político lo diga. Capaz que hay que medir los momentos, pero me parece justo. No me cayó mal. Y no me parece que distorsione ni la relación personal ni al gobierno.
-¿Le gustaría que su sucesor salga de adentro del gobierno?

-Dentro de 1.459 días, el 1° de marzo de 2025…

-Le quiere pasar la banda a un blanco, eso es obvio.

-No, a un blanco no, a un integrante de la coalición. Obviamente con algunas preferencias. Pero me parece que por el devenir del país es bueno que haya cierta continuidad en algunas políticas. Y además porque también es como una evaluación positiva del gobierno. Pero no me corresponde hablar de elecciones ni de partidos.

-¿Le gustaría volver a ser presidente más adelante?
-Yo creo que el mundo va tan rápido -y espero que el país acompañe al mundoque en 2029 debería de haber un candidato más moderno y aggiornado para el momento del país.

-Con esto echa por tierra cualquier otra intención futura.
-A ver. Yo planifiqué mi vida de determinada manera. A veces peco de planificar demasiado, pero al menos me da cierta tranquilidad para el futuro. Y yo el 2 de marzo de 2024 me imaginado militando, ayudando al Partido Nacional, formando jóvenes. Me imagino tratando de no meterme mucho en el gobierno que asumió, que siempre va a costar.

-¿No se imagina ocupando una banca en el Parlamento?
-No, no me imagino.

-¿Se termina todo con la presidencia?
-No, todo no. Mi condición de militante, no. Además, yo me debo a mi país y a mi partido de por vida. Otra cosa es la carrera política electoral. Hay una canción muy linda, Montonero del 70, que dice: Mi abuelo dice que fue lancero de Timoteo. Y en un momento termina la revolución y dice: Volvió una tarde a su rancho, unió el arado en silencio, abrió bocas de guitarras, tuvo hijos, crió nietos. Hizo lo que tenía que hacer, batalló, vio gente morir, mató, luchó. Se terminó la revolución, desensilló el caballo y se fue para las casas.

-¿Tan claro tiene que no hará otra carrera presidencial?

-Esa es la planificación de mi vida.
La duda sobre exjerarcas del MTOP
El gobierno quiere saber si la decisión que se tomó en la administración anterior, de expropiar menos terrenos de los necesarios para el tren que utilizará UPM, fue “una valoración técnica o una decisión política”, dijo Lacalle a El País. Por eso, según relató, el ministro de Transporte, Luis Alberto Heber, envió una misiva “a quien corresponde” (no quiso precisar si fue al exministro Víctor Rossi, o a quién).

“El gobierno anterior se comprometió a que en un plazo de 10 días iba a tener pronto todo el proceso de expropiación. Terminó siendo por lo menor más de tres veces los terrenos que hay que expropiar”, recordó Lacalle, y agregó: “Se envió una misiva para determinar quién fue el responsable de esa decisión. Si fue técnica o política, y si fue política, quién la tomó”.

En el caso de que haya sido una definición política, “veremos”, se limitó a responder. Aunque, paso seguido, tomó la Constitución que tiene sobre su escritorio y leyó los dos artículos “más sabios”: el 24 y el 25, que refieren a la responsabilidad patrimonial del gobernante.

El 24 dice que los jerarcas “serán civilmente responsables del daño causado a terceros en la ejecución de los servicios públicos confiados a su gestión o dirección”. Y el 25 establece que “cuando el daño haya sido causado por sus funcionarios (…) el órgano público correspondiente podrá repetir contra ellos lo que hubiera pagado en reparación”.

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