Lacalle está convencido de su triunfo pero apeló a la mesura y evitó proclamarse

Lacalle está convencido de su triunfo pero apeló a la mesura y evitó proclamarse

En una segunda vuelta con un margen muy estrecho, el candidato esperaba que Martínez reconociera la derrota

―Cinco, cuatro, tres, dos, uno‖, contaron en voz alta los dirigentes del Partido Nacional que estaban en el segundo piso del comando de Luis Lacalle Pou siguiendo la cuenta regresiva realizada en Canal 12 sobre las 20.30 horas de este domingo. Cuando llegaron a cero y la consultora Cifra presentó al blanco como presidente electo hubo brazos en alto, gritos y abrazos.

Primero vino el festejo. El primero. El llanto de emoción de Nicolás Martínez, el jefe de campaña del presidenciable. Afuera, en la calle, había más gritos y también banderas de los partidos de la oposición moviéndose con energía. Pero en pocos minutos el ambiente cambió. El estrecho margen que comenzaban a mostrar todas las encuentras transformó la alegría en el nerviosismo que Lacalle Pou no mostró en toda la campaña.

El griterío de afuera se acalló y dentro del comando llegaron las dudas de dirigentes que iban y venían. La expectativa siguió en aumento conforme las encuestadoras ajustaban sus proyecciones y marcaban el crecimiento de Daniel Martínez.

Lacalle Pou se impuso por 28.666 votos, a falta de los observados. El frenteamplista necesita el 91% de los votos observados para dar vuelta un resultado que los nacionalistas sienten como irreversible. Pese a que los blancos auguraban una victoria con margen en función del favoritismo de entre cinco y ocho puntos que proyectaban las encuestas de opinión pública previas a la elección, sobre las 20.45 ya se vislumbraba una noche de suspenso.

La espera llevó casi cuatro horas de incertidumbre y angustia. Lacalle Pou estuvo entre ansioso y molesto. La noche avanzó y su teléfono no sonaba con la esperada llamada de Daniel Martínez. Pretendía escuchar a su contrincante para mostrarse ante la ciudadanía.

Hasta que llegó otra llamada esperada. La del presidente de la República Tabaré Vázquez. Lacalle dijo minutos después en su discurso que el mandatario no lo dio como triunfador pero definió ese gesto como una muestra del ―republicanismo‖ que está convencido que Vázquez tiene. ―Como el candidato del gobierno no reconoció la derrota, tanto el presidente como nosotros nos vamos a atener a lo que diga la Corte en los próximo días‖, dijo a los votantes.

Pero cuando el comando de los blancos constató que Martínez no reconocería la derrota, el candidato se reunió con los cabezas de lista del Partido Nacional y también juntó a los líderes de los otros partidos de la oposición.

Lacalle Pou les manifestó lo que iba a decir minutos después en el escenario ante los militantes. Les transmitió que aunque esperaba que Martínez hubiera reconocido la derrota, el resultado era irreversible. Dirigentes e integrantes del comando no escondían su enojo ante el posicionamiento del candidato del Frente Amplio. Todo el comando apostaba a que iba a reconocer una derrota, al menos medida, en su discurso. Pero eso no sucedió.

Hasta que pasada la medianoche Lacalle Pou subió al escenario y se mostró ganador.

El líder nacionalista habló sobre los acuerdos con sus socios de la oposición y los militantes le empezaron a gritar ―presidente‖. ―Eso lo dicen ustedes‖, acotó, aunque de inmediato soltó la frase más esperada. Así, aunque con mesura, llegó el segundo festejo.

―Tenemos la convicción de que el 1° de marzo asume un gobierno multicolor‖, dijo. ―Formalmente lo sabremos en pocos días, lamentablemente el candidato del gobierno no nos ha llamado y no ha reconocido el resultado irreversible", agregó.

Un ansioso mesurado

En la tarde, el candidato repetía cuando podía que estaba ansioso pero tranquilo. En su entorno ya proyectaban la reunión con Tabaré Vázquez prevista para las 15 horas de este lunes. Ese encuentro entre el presidente y el mandatario electo, que pautará el inicio de la transición, es el momento esperado por los blancos para marcar el inicio de una nueva época.

Cuando entró a su sede, sobre las 20 horas, Lacalle Pou habló con confianza de que la elección estaba cerca. Pero de ahí en adelante, en la noche reinaron la prudencia y el hermetismo. Sobre las 21.30 Beatriz Argimón habló ante los periodistas y dijo que esperaban el avance de los resultados ―con muchísima cautela‖.

Media hora después empezaron a llegar los líderes de los otros partidos de la oposición. El colorado Ernesto Talvi dijo que esperaría los resultados oficiales y el expresidente Julio Maria Sanguinetti se limitó a unas pocas palabras. ―Somos optimistas‖ dijo al ingresar. También ingresó Edgardo Novick y Guido Manini Rios, que el jueves convocó a las Fuerzas Armadas a no votar al Frente Amplio, seguía sin llegar.

A esa hora de la noche la Corte Electoral, con el 87% del conteo, daba una ventaja de 40 mil votos para el nacionalistas mientras las consultoras mantenían la paridad. En el segundo piso del comando nacionalista los dirigentes seguían atentos a la televisión.

El escrutinio avanzó, el margen se mantuvo, y finalmente apareció Manini Rios. Sobre las 22.25 los dirigentes de la coalición se pararon frente a los televisores porque en la sede de Cabildo Abierto hablaba el general. ―Es discutible que mi mensaje haya tenido un efecto‖, dijo. El ex comandante en jefe del Ejército llegó minutos después a juntarse con sus socios.

Pasaban las 23 horas cuando los nacionalistas esperaban que hablara Martínez para que luego saliera al escenario Lacalle Pou, junto con los líderes socios de la coalición. Argimón y su esposa, Lorena Ponce de León. Por esa hora los blancos también comentaban que el oficialista no reconocería la derrota, lo que limitaba sus festejos.

Entre los blancos sacaban cuentas y creían irreversible la tendencia del escrutinio, pero advertían que los votos observados eran más que la diferencia, por lo que debían mantener la prudencia en las señales hacia afuera.

―Esto es ‗a lo Peñarol‘‖, comentó entre risas el diputado Martín Lema mientras subía las escaleras de la sede para reunirse con los demás dirigentes, minutos antes de que Lacalle Pou saliera a dar su discurso .

El ambiente en ese piso del local partidario era de cautela, pero con el convencimiento de que el partido estaba ganado, tal como luego lo anunció el candidato.

En todo momento, Lacalle Pou apeló a tres conceptos que manejó a lo largo de toda la campaña, pero que este domingo multiplicó. El presidente electo pidió a militantes y dirigentes mesura, prudencia y mayor control de la ansiedad. ―Por supuesto que queríamos empezar mañana (...). Ya empezaremos con los cambios que comprometimos, ya quedarán en el ostracismo las voces de la mentira, de la manija, que auguraban malos momentos si esta era la coalición‖, dijo. Para el candidato, ―este resultado de hoy confirma que el próximo gobierno no puede ser cambiar una mitad por la otra del país‖. ―Tenemos que unir a los uruguayos‖, agregó.

El remate de una noche con una sensación extraña para la oposición fue nuevamente un llamado a la militancia a estar con los pies sobre la tierra, pero con el convencimiento de que el 1° de marzo serán gobierno: ―Vuelvan a sus casas con cuidado, con alegría mesurada. Nos vemos en una semana para confirmar esto‖, se despidió Lacalle Pou.

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