¿La vicepresidencia en Colombia es un cargo desperdiciado?

¿La vicepresidencia en Colombia es un cargo desperdiciado?

La vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, se destapa. Cuenta que se sentía desperdiciada en su cargo

En entrevista con María Isabel Rueda, la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez dijo que habría sido irresponsable abandonar al Presidente en pos de una candidatura, cómo fue lo de la Cancillería, cuáles son sus objetivos inmediatos y el secreto de la modista de su hermoso vestido rosado.

¿Qué fue finalmente, señora vicepresidenta, lo que la llevó a no meterse en una candidatura y asumir, en cambio, la responsabilidad de la Cancillería?

Lo medité durante los primeros meses de este año. Pero una aspiración personal jamás puede estar por encima de una responsabilidad con el país. Lo hablamos con el Presidente y me pidió que me quedara.

¿Y ahí acordaron lo de la cancillería?

Acordamos también que no me quedaría simplemente en la Vicepresidencia, en donde hicimos un trabajo muy valioso en temas de género, de transparencia, de crecimiento económico, de empleo, sino que había que tener en mente más herramientas.

¿En esa decisión hubo oposición familiar?

Mi esposo y mi hija, que son dos seres de luz que tengo en mi vida, no querían que me metiera en una campaña, pero me dijeron que respetarían mi decisión. Que se tomó en contravía del bienestar de mi familia, del tiempo para ellos. Pero me pareció que no era elegante, que no era responsable, abandonar en ese momento al Presidente.

Y el ofrecimiento de la Cancillería fue como una ñapa…

No fue una ñapa. Cuando él me dijo que lo acompañara le dije que lo hacía, pero que la Vicepresidencia no podía seguir tan limitada en su capacidad de acción y en su impacto real sobre la tarea del Gobierno. Era importante completar esa capacidad de la Vicepresidencia con los instrumentos necesarios. Y en esos días se produjo la renuncia de la canciller; después de eso, el Presidente y yo acordamos que me vendría para acá.

En su visita a Estados Unidos, que fue una hazaña con una agenda casi improvisada, ¿qué vio realmente? ¿Sí siente que hay un deterioro en las relaciones?

No. Las relaciones con Estados Unidos van a cumplir 200 años. Las tenemos que fortalecer para los próximos 200. Entre dos naciones que comparten valores democráticos, de desarrollo económico, de defensa de las libertades, las relaciones no pueden estar limitadas por coyunturas absolutamente temporales ni personales.

No están debilitadas, son sólidas, basadas en el bipartidismo, más allá de los malos entendidos de un momento determinado. Obviamente, hay que fortalecer todos los lazos con la nueva administración, con todos los congresistas de ambos partidos.

¿Por esa infortunada grabación entre el embajador en Estados Unidos y la entonces recién nombrada Canciller, hablando mal del Departamento de Estado, y la torpeza no quedaron en EE. UU. como sentidos?

Esa conversación privada fue vulnerada, quién sabe por quién y con qué intención. Claro, preferiblemente que no se hubiera dado. Pero opiniones de personas sobre cómo puede funcionar mejor una institución no pueden poner en riesgo la relación entre dos países. Con franqueza, la reciente agenda en Estados Unidos la armó casi toda el embajador Francisco Santos, y fue muy completa. En todas estas reuniones vi mucho respeto hacia Colombia y también mucha cordialidad.

¿Cree justo mantener al embajador Santos, sometido cada rato a noticias de que le ofrecieron la embajada a fulanito y a zutanito?

Sí me parece muy desconsiderado con una persona que le ha servido a Colombia con dignidad y gran entrega. De todas maneras, el embajador ha puesto su cargo con gran hidalguía a disposición del Presidente.

No es el caso suyo…

Soy la única que tiene esa doble condición de ser una funcionaria por un lado elegida y por otro lado nombrada, pero el Presidente desnombra cuando le parezca. Y si a lo mejor Santos no va a continuar, estoy segura de que, en todo caso, seguirá muy cercano al Gobierno, y su trabajo será siempre muy valorado por los colombianos.

Si alguien sabe si al expresidente Pastrana le ofrecieron la embajada en Washington, es usted. ¿Se la ofrecieron, y no aceptó? ¿Por qué?

María Isabel, no me lo va a creer…

No, no se lo voy a creer… (risas)

No me lo va a creer, pero esas declaraciones del presidente Pastrana las he leído, como cualquier otro ciudadano, en los medios de comunicación. Y si él obviamente lo ha dicho, es así. Con el presidente Iván Duque no he hablado hasta ahora sobre ninguno de nuestros embajadores, porque he estado haciendo un mapa del trabajo de cada uno y para determinar sus resultados. Hay que terminar la tarea en los próximos 14 meses, y sobre ese mapa hablaré con el Presidente de casos particulares.

Pero va a haber cambios…

Seguramente habrá algunos, porque necesitamos meter el acelerador a fondo a toda nuestra política exterior.

Bueno, yo no sé si uno metido en Palacio se entera de lo que la gente dice muchas veces de uno. Pero, por ejemplo, de usted se comenta, conocida su capacidad de trabajo, que estaba un poco como desesperada, como aburrida de vicepresidenta, porque se sentía subutilizada…

La actitud de una vicepresidencia limitada a esperar a que el Presidente no esté es totalmente equivocada. Creo que la Vicepresidencia de Colombia debe tener unas funciones de alto impacto para coadyuvar al Presidente. En ese orden de ideas, claro que sí, siento que realmente había una capacidad de trabajo desperdiciada, pero también tengo la claridad de que trabajamos en temas muy importantes con un equipo extraordinario.

Hoy somos líderes a nivel global en la política de equidad de género. En los temas de trasparencia, nos concentramos en trabajar en prevención, con una red de oficiales de compliance (cumplimiento), en todo el Ejecutivo colombiano. Como les dije a los embajadores: ningún país en el concierto internacional tiene oficiales de compliance en todo el ejecutivo, como lo montamos nosotros en estos tres años de gobierno.

Tareas muy importantes, pero que sin duda no tienen el impacto ni la visibilidad que tienen las tareas de los ministros. Sí, siento que a veces se puede desperdiciar la capacidad de trabajo, la experiencia y el conocimiento de alguien en la vicepresidencia. Por eso la recomendación mía es que la figura de la vicepresidencia tenga una revisión a fondo.

¿Cuáles cree que son sus urgencias como Canciller?

Lo más importante es mostrar a la comunidad internacional que este es un país con una complejidad enorme. Y que, como todos los países, está en el desafío de salir adelante de esta pandemia. Este un país con legalidad, con crecimiento económico, orientado a incluir a todas personas, en cerrar la brecha social.

Quiero mostrarle a la comunidad internacional que esa Colombia con potencia, con grandes oportunidades, no se perdió por esta situación social. Y que vamos a dar plena garantía y respeto a los derechos humanos. Que tenemos una fuerza pública íntegra, comprometida, respetuosa de la ley y que, obviamente, cualquier responsabilidad individual se va a investigar y sancionar. Mostrar esa verdad verdadera, integral en todo lo que es la fortaleza de Colombia.

¿Y con Estados Unidos?

Esa relación hay que mirarla en el plano bilateral, en el hemisférico y, obviamente, en esa multidimensionalidad que tiene. Y trabajaremos en conjunto para que nuestros vecinos, los más cercanos, desarrollen mucho más esos valores democráticos.

¿Y con la Unión Europea?

Fortalecer y profundizar la relación de confianza y de cooperación con la UE. Con la cual también compartimos esos valores de democracia y de libertades.

¿Cree que la democracia colombiana está bajo amenaza?

Esta democracia ha estado sometida a una estrategia coordinada, financiada, planeada y muy alimentada desde las redes sociales para generar caos, destrucción, vías de hecho que han puesto en peligro la vida de millones de colombianos.

El tema del abastecimiento no es menor. Todos los tratados internacionales que garantizan el derecho a la protesta también dicen que los Estados podrán limitar ese derecho cuando estén de por medio la defensa nacional, la seguridad ciudadana, el orden público y los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Entonces ni la UE, ni nadie, puede decir que este es un Estado violador de derechos humanos. Cualquier caso individual de un policía que deliberadamente le causa daño a un ciudadano, o que individualmente haya abusado de la autoridad, tiene que investigarlo la justicia.

Vicepresidenta Canciller, porque ahora hay que decirle así, ¿no será que nos dormimos un ratico, mientras los partidarios de que el país quedara con esa imagen se movían de manera brutal en las redes y con sus contactos internacionales? Y desde luego en el orden interno, para que esos abusos no pasen…

Prefiero mirar desde hoy para adelante. El ejercicio de las funciones del Estado, el uso legítimo de la fuerza, la defensa del interés nacional, en todos los escenarios internacionales, tenemos que fortalecerlos.

¿Es cierto que la vicepresidenta de los Estados Unidos, Kamala Harris, no la recibió?

No teníamos cita, de tal manera que acordamos que en la próxima visita la voy a ver. Fue muy estimulante el encuentro con el secretario de Estado, Antony Blinken, que le dio una altísima prioridad a reunirse conmigo. Era el primer país al que recibía, después de Jordania y de Australia…

Quiero hacerle un público reconocimiento, de carácter femenino, pero es que la vida no son solamente tragedias sino cosas bonitas. El vestido que se puso para encontrarse con el secretario Blinken fue espectacular. Nos estaba representando de manera muy elegante…

Muchas gracias por ese reconocimiento. Además, quiero decirle que me siento muy orgullosa porque es de una modista colombiana.

Pásenos el dato por favor…

Se llama Alcira Murillo. Ella me compra las telas, viene y me toma las medidas en la casa y me hace las cosas casi que de un día para otro. Es una maravilla.

Pues se lució Alcira. Pero volvamos a sus prioridades como canciller...

Obviamente el trabajo con los países de toda la región, para el tema de Venezuela. Cómo vamos a lograr que Colombia, que es el país más afectado con la dictadura en Venezuela, pueda trabajar con la comunidad internacional para que haya una transición cierta y de corto plazo de Venezuela hacia la democracia…

Aquí la interrumpo. Creo que nos estamos quedando solos en la posición de manejo y de estrategia que asumimos hacia Venezuela. Veo a Estados Unidos cada vez más cerca, si es que ya no están, de un diálogo directo con ese gobierno, sin pasar a través de Colombia. La UE, lo mismo, y hasta el señor Guaidó, lo mismo. Y, nosotros, ni audio ni video. ¿Eso no le preocupa?

La relación diplomática más efectiva no necesariamente es la que se hace delante de cámaras sino detrás. Lo único de lo que quiero dar garantía es de que Colombia es y será un actor relevante con Estados Unidos y con la UE, en la solución efectiva que garantice el regreso de la democracia en Venezuela.

¿Y Cuba?

Para nosotros Cuba es un país demasiado importante. Con Cuba tenemos una relación diplomática que se tiene también que construir todos los días con base en la confianza, el respeto mutuo, en que haya una reacción recíproca a las expectativas y necesidades que tiene Colombia y el pueblo colombiano.

Pero ellos están bravos. ¿Cómo hacemos para que se les quite? Nos creen responsables de que EE. UU. los haya vuelto a incluir en la lista de auspiciadores del terrorismo…

Hay que normalizar relaciones con todos, pero mantenerse firme en los valores y en los principios. No podemos, de ninguna manera, pasar por alto, lamentablemente, que hay momentos donde parecería que la prioridad no ha sido la relación con el Estado colombiano.

Tenemos que seguir tendiendo la mano a los que reconozcan su legitimidad, que nuestro gobierno es el que representa a esta nación, y todas las relaciones que se dan tienen que responder a los intereses nacionales.

Sabemos los vasos comunicantes, la relación que existe entre Cuba y Venezuela; acá tenemos que lograr realmente que sean muy claros el interés y la posición firme de Colombia, en que todos los vínculos de cooperación y respeto con la comunidad internacional, pasan por insistir en que debemos lograr que haya democracia en Venezuela.

¿Y con Asia?

En el tema de Asia Pacífico para nosotros es muy importante ver cómo fortalecemos nuestras relaciones. Todo el tema verde, el crecimiento digital, el comercial.

A la hora de terminar esta entrevista las elecciones en Perú parecen empatadas. ¿Qué hacemos en Colombia si gana Castillo?

El Gobierno de Colombia trabajará siempre con el gobierno que elijan los peruanos para facilitar un desarrollo económico y la creación de empleo, que es la única manera de sacar a nuestros países de la pobreza. No hay espacio para el populismo en ninguno de nuestros países.

EE. UU, y China se pelean por el liderazgo. ¿Quién manda hoy en el mundo?

Como que uno sí quisiera que hubiera un gendarme. Hoy el mundo entero está tan débil, porque no hay para dónde mirar, no hay una mente, un referente que sepamos que nos da a todos garantías y seguridades. Que ayude a poner orden en las relaciones internacionales, que luche por la equidad entre los países desarrollados y los menos. Mire, por ejemplo, lo de las vacunas. Es impresentable que haya países que compran seis veces la cantidad de su población en vacunas, cuando hay otros que no tienen.

¿Para eso no sirve el multilateralismo?

Un multilateralismo mucho más dinámico, no el de la diplomacia alambicada. Sin duda, hay que recuperarlo. Pero es distinto a la burocracia multilateral. Todo el desarrollo está basado en el tema multilateral. Hay que rescatarlo, hay que salir de la caverna en la que hemos estado estos últimos años por haber abandonado las instituciones multilaterales.

Vamos a una pregunta política difícil. Para nadie tampoco es un secreto que usted y el Presidente se llevan bien, pero que no son iguales, no piensan lo mismo; tienen diferentes actitudes ante los mismos temas. Aunque usted ha sido supremamente respetuosa de que el Presidente es él y la Vicepresidenta es usted. Pero la semana pasada sucedió que el doblemente exministro del gobierno Uribe, Fernando Londoño Hoyos, le sugirió al Presidente renunciar y que usted asumiera. ¿Cómo fue ese incidente?

Lo más importante es que tenemos que apostarle al éxito del Presidente. Él fue la persona a la que escogieron los colombianos, no a mí. Yo soy la Vicepresidenta que lo complementa, lo acompaña y lo apoya en todo lo que él quiera. Eso es lo que he hecho durante tres años: estar ahí, con solidaridad, con discreción, con total respeto, porque para mí lo más importante es preservar esta democracia. Por eso no me parece, que en este momento, cuando hay dificultades enormes en el país, nos pongamos a estar jugando con la importancia de mantener la institución presidencial inalterada, y obviamente seguiré acompañándolo con toda la capacidad de trabajo que tengo yo.

¿Pero usted de pronto pertenece más a la corriente que está representando al doctor Londoño dentro del conglomerado de los partidos de gobierno? ¿Usted no es más afín a Fernando Londoño, ideológicamente, que, digamos, al presidente Duque?

Tengo por Fernando Londoño cariño, admiración, fue mi profesor de Filosofía del Derecho en la universidad; es una mente absolutamente brillante, hombre de una gran cultura. Pero creo que hoy tenemos necesidad de lograr que la política colombiana no se vaya a los extremos.

Que busque convergencias, que entienda que en todos los lados del espectro político hay cosas valiosas que aportar al fortalecimiento de la democracia colombiana. Lo único importante es que a Colombia le vaya bien, esto no puede ser una cosa de vencedores o de vencidos.

Esta nación va a progresar en la medida en que todos tengamos una voz y de contar en el desarrollo de este país. Fernando Londoño tiene todo mi cariño, pero políticamente considero que este es momento de buscar convergencias.

A veces da la impresión de que usted como que se muerde los labios, muchas veces, para no hablar…

(Sonriendo) María Isabel, a mí me han traumatizado tanto algunos de sus colegas por hablar demasiado, que evidentemente aprendí a morderme los labios hace mucho tiempo…

No, pero es que una cosa es hablar mucho y otra cosa es hablar de unas ciertas cosas…

Creo que este es un momento en donde la figura de la Vicepresidencia tiene que ser de mucha solidaridad, de mucha capacidad de complementariedad, pero, sobre todo, de mucha discreción. Uno no puede sobreactuarse en un momento como este que está viviendo Colombia.

Una última pregunta. ¿Los embajadores van a tener que seguir pidiéndole permiso a la Cancillería cada vez que abren la boca?

Mandé una carta a todos los embajadores, dándoles exactamente la instrucción contraria. Es totalmente inaceptable. O uno tiene embajadores porque confía en su capacidad, en su criterio, en su posibilidad de representar al país, o entonces no los tiene. Pero si los tiene, que actúen. Y parte de la acción es estar comunicando lo que es Colombia, esa verdad completa, integral y verdadera, de un país con grandes oportunidades y posibilidades, con grandes desafíos y también riesgos en su democracia.

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