La vacuna Sputnik V al rescate de Europa: gran calibre, pero poca munición

La vacuna Sputnik V al rescate de Europa: gran calibre, pero poca munición

Europa ya revisa los datos de la vacuna rusa. Uno de los obstáculos para que llegue en junio es su escasa capacidad de producción.

La vacuna Sputnik es últimamente sinónimo de buenas noticias. Sobre todo para Rusia, que la presentó el año pasado diciendo que sería "fiable y eficaz como un kalashnikov". Los especialistas han concluido que la primera vacuna rusa es segura y eficaz. Decenas de países en todo el mundo se han interesado y la UE ha comenzado a examinarla para aprobar su uso ante la actual insuficiencia de dosis. Pero de momento Rusia, que además va despacio en cuanto a porcentaje de población vacunada, carece de la capacidad de producción necesaria para que la Sputnik V pueda cambiar la situación en Europa.

La vacuna rusa es un arma de gran calibre, pero con poca munición. El Kremlin financió la investigación y las pruebas de la Sputnik V el año pasado en una carrera contrarreloj para brillar en la nueva 'diplomacia de las vacunas' suministrando su creación en los mercados internacionales. Pero las plantas de producción no se pueden improvisar. Rusia ahora debe depender de plantas en Brasil, India y Corea del Sur si va a cumplir con el objetivo de vacunar a casi una décima parte de la población mundial. Pero esta externalización también requiere tiempo y las vacunas de las que presume Moscú llegan con cuentagotas.

La Agencia Europea del Medicamento (EMA) comenzó la evaluación continua de la vacuna anticovid Sputnik V, informó el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF), que impulsa este 'milagro en dos dosis' de Rusia. La decisión se produce tras haber examinado los resultados de los estudios de laboratorio y ensayos clínicos del fármaco en adultos y antes de que Moscú haya presentado su solicitud de autorización.

PREVISIONES, EN JUNIO EN LA UE
En febrero los impulsores de la primera vacuna rusa dijeron que los suministros del Sputnik V a la UE podían empezar como muy temprano junio, después de que termine la parte fundamental de la vacunación masiva en Rusia. Los rusos han saltado al escenario internacional con una vacuna que les ha servido para tratar de tú a tú con otros proyectos de Occidente. Pero Pfizer, por ejemplo, tiene más músculo logístico y dijo en febrero que va entregar a Europa 600 millones de dosis durante este año. Los impulsores de Sputnik dicen que podrían suministrar vacunas a 50 millones de europeos a partir de junio.

Ahora Rusia está buscando socios fuera para dar los pasos de gigante que necesita. El Fondo Ruso de Inversión Directa dice que ha firmado contratos con 15 fabricantes en 10 países para producir 1.400 millones de inyecciones. Esto supone poder vacunar a 700 millones de personas, aunque no está definido el plazo.

En Rusia hay seis empresas fabricando la vacuna y se espera ampliar el número pronto. Pero casi toda su producción está orientada, de momento, a la demanda interna en un país difícil de abarcar, con más de 140 millones de habitantes. La vacunación va despacio: los totales indican que solo el 1,3% de la población de Rusia ha sido vacunada contra el coronavirus. Nueve de las 85 regiones de Rusia aún no habían administrado ninguna dosis. Cerca de dos millones de rusos han recibido ambas dosis de la vacuna, anunció ayer jueves el presidente, Vladimir Putin. Otros dos millones han recibido la primera dosis.

Pero la desconfianza o la falta de interés respecto a la Sputnik (y respecto a las vacunas en general) sigue siendo muy alta entre la población rusa, a pesar de las campañas de vacunación masiva sin cita previa en centros comerciales. Tras las colas de los primeros días, algunos de esos puntos de vacunación en Moscú están desiertos estos días. Las encuestas sugieren que el escepticismo sobre las vacunas está aumentando en Rusia. Solamente el 30% de los encuestados por el Centro Levada dijeron que se pondrían la vacuna en comparación con el 38% en diciembre.

Dentro del país, Rusia esperaba producir 33 millones de dosis antes de que acabe este mes, tras superar algunos contratiempos relacionados con la producción de la segunda dosis. Dadas las limitaciones logísticas, la alternativa es la descentralización. Las fábricas en China, Corea del Sur, India e Irán producirán dosis que podrían exportarse a terceros países. No es el caso de las plantas en países como Brasil y Serbia, que atenderán principalmente la demanda interna. A día de hoy India es la principal baza rusa, pero todavía no ha empezado a producir la vacuna. El contratista de Brasil promete alcanzar en abril su velocidad de crucero: ocho millones al mes. según publicó el 'Financial Times'.

REGISTRADA EN 42 PAÍSES
Hasta la fecha, la vacuna rusa ya ha sido autorizada para su uso en 42 países, entre ellos muchos de América Latina como Argentina, Bolivia, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay y Venezuela. Egipto, Angola y Congo acaban de aprobar la vacuna rusa, que presumía de su bajo coste (diez dólares cada dosis) para poder llegar a todo tipo de economías, pero en el caso de varios países de África ha resultado que otras empresas han ofrecido precios todavía más bajos.

También han 'abrazado' la primera vacuna rusa dos países de la UE: Hungría y Eslovaquia, que decidieron no esperar la autorización de la EMA basándose en la situación de emergencia. Rusia ha reforzado así su imagen como potencia científica, al tiempo que ha dado esperanzas a países que no tenían buenas alternativas a la hora de hacerse con vacunas.

Pero en muchos casos las entregas han sido casi simbólicas. Hungría pasó de anunciar la llegada de unas modestas 300.000 dosis a conformarse con 100.000. A Eslovaquia le han prometido dos millones de dosis y el jueves recibió las primeras 200.000. La República Checa, muy afectada por la pandemia, ha solicitado a Rusia que mande vacunas ante el retraso en la llegada de las dosis de la UE.

En América Latina la Sputnik es muy popular, aunque también se queda corta. Argentina dice haber puesto 600.000 inyecciones. Venezuela y México han recibido envíos de 100.000 y 200.000, respectivamente. Algunos países han recibido envíos todavía más pequeños: Bolivia obtuvo 20.000 dosis de Sputnik V en enero, a pesar de que aspira a vacunar a 2,6 millones de personas; y Paraguay anunció la compra de un millón de dosis y ha recibido sólo 4.000.

BUENAS PERSPECTIVAS
En Rusia son optimistas respecto a su futuro en el exigente mercado europeo. "La autorización de la EMA permitirá garantizar el acceso a la vacuna Sputnik V a 50 millones de ciudadanos de la UE a partir de junio de 2021", subraya el director del fondo RDIF, Kiril Dmitriev. Moscú defiende que la vacuna rusa es capaz de hacer una contribución importante para salvar millones de vidas en toda Europa. Aunque Rusia no tiene ahora suficiente capacidad de producción, el escenario puede cambiar si desde la UE se implican en su proyecto.

La canciller alemana, Angela Merkel, dijo en enero que su país estaba interesado en la "producción conjunta" de la Sputnik V si la EMA lo aprobaba. La producción europea es (al margen del prestigio de ser integrados en uno de los mercados más competitivos) el principal objetivo que persigue Rusia en su apuesta por ser una potencia vacunadora.

"La colaboración en cuanto a las vacunas debe estar por encima de la política y la cooperación con la EMA es un ejemplo excelente que confirma que solo uniendo nuestras fuerzas se puede vencer a la pandemia", recalca Dimitriev.

Además, Rusia tiene experiencia detrás: en gran medida contribuyó a la lucha contra la poliomielitis y la fiebre amarilla, recordó el director regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Europa, Hans Henri P. Kluge. Además, la vacuna rusa se puede almacenar a temperaturas más altas que la vacuna Pfizer.

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