La Unión Europea, a un paso de fabricar su propia vacuna

La Unión Europea, a un paso de fabricar su propia vacuna

18:04 - Berlín anuncia en plena guerra con las farmacéuticas que habrá antídoto a fin de año gracias a dos empresas alemanas

Confianza y paciencia. Esto es lo que llevan pidiendo los gobiernos a sus ciudadanos desde el estallido de la pandemia de coronavirus, hace ya un año. La canciller Angela Merkel, y su ministro de Sanidad, Jens Spahn, repitieron este lunes el mantra tras la "cumbre de la vacunación" celebrada con las farmacéuticas para, desde suelo alemán, intentar contribuir a los esfuerzos de la Comisión Europea por aliviar el cuello de botella que se ha creado en el suministro de viales.

La expectativa que despertó la reunión, a la que se sumaron los ministros presidentes de los Länder y representantes de la Comisión Europea, eran enormes. Que la canciller se pusiera al frente del gabinete de crisis en Alemania y la UE generó esperanza.

Si algún país europeo tiene capacidad para sacar a los demás del atolladero es Alemania, el mayor mercado farmacéutico de la UE y cuarto del mundo, con más de 500 compañías farmacéuticas, entre ellas el gigante Merck, que facturaron en 2019 unos 46.500 millones.

El problema, sin embargo, es que ninguna de ellas tiene la patente de las vacunas anti Covid ya en circulación y tampoco licencia para producirlas. El suministro de vacunas por el momento, seguirá siendo a cuentagotas.

Pero ha habido movimiento. La víspera de la reunión presidida por Merkel, la anglo-sueca AstraZeneca anunció que mejora su oferta de entrega a la UE en nueve millones de dosis este primer trimestre. Horas antes de iniciarse la cumbre BioNTech anunció que suministrará otros 75 millones de dosis de su vacuna a la UE, de los cuales 18 millones corresponderían a Alemania.

Será en el segundo trimestre, antes de lo previsto, y tras optimizar sus recursos, debido, en parte, a que una planta de Marburg (oeste de Alemania) se incorporará el mes próximo al proceso de producción.

Y poco después, el gigante químico alemán Bayer dio el campanazo al anunciar que cooperará con Curevac en la producción de su vacuna, aún en desarrollo, y que espera poder distribuir hasta finales de año 300 millones de dosis.

Curevac, cuya vacuna intentó sin éxito comprar en exclusiva Donald Trump aún cuando estaba en fase de ensayos clínicos, proyecta producir 600 millones de dosis para 2022. Si la red de producción se amplía, podrían ser 1.000 millones. Se desconoce cuándo se incluirá Curevac al mercado y también su porcentaje de efectividad. Lo que ya se sabe y es muy relevante, es que la cooperación de estos laboratorios con Bayer convertirán los viales de Curevac en los primeros producidos íntegramente por empresas con sede en la UE.

Ése era el músculo que Merkel y la Comisión Europea esperaban que los laboratorios y gigantes farmacéuticos europeos sacaran, especialmente ante los retrasos en el suministro de las vacunas ya aprobadas por la Agencia Europea del Medicamento, y todas con tentáculos fuera de la UE.

La alemana BioNTech tiene la fórmula pero la producción, comercialización y distribución están en manos de su socio estadounidense Pfizer. La segunda vacuna aprobada por las autoridades europeas, Moderna, es estadounidense y la sueca AstraZeneca tiene también nacionalidad británica y el Brexit ha cambiado las cosas.

El ministro alemán de Economía, Peter Altmeier, ha pedido a las empresas farmacéuticas y químicas con la infraestructura necesaria para la fabricación de vacunas que den un paso al frente. Pero a juicio del presidente del Instituto de Investigación Económica (IFO) y presidente de la Federación Mundial de Finanzas, Clemes Fuest, se trata de un llamamiento testimonial.

"Las empresas no son organizaciones humanitarias sin ánimo de lucro, sólo se movilizarán si hay incentivos y ven beneficios", sostuvo Fuest, para quien los retrasos en el suministro de las vacunas pactadas con la UE se deben, para empezar, a que los contratos están mal hechos. "Todos los contratos deben incluir un sistema de primas por entrega rápida y penalizaciones si no se cumple con el calendario. El mundo de los negocios funciona así", afirma.

Y puestos a precipitar el proceso, Fuest sugiere incentivos también a los fabricantes de vacunas ya aprobadas para que den licencia de producción a otras farmacéuticas. Eso daría espesor a la red y celeridad en la distribución de viales y parte de negocio a proveedores, empezando por los fabricantes de materia prima, y este es un proceso muy sensible, hasta los fabricantes de envases.

Los partidos del arco parlamentario de la izquierda son más radicales. Piden al Gobierno que intervenga y haga obligatoria la concesión de licencias por razones de salud pública. La intervención del Estado contaría con el apoyo de parte del electorado, pero no se ajustaría a derecho. La patente es un activo intangible de la empresa que la posee y usarla sin aprobación de la misma vendría a ser usa especie de expropiación.

Los afortunados hallazgos de vacunas contra el Covid han traído pues a escena a otros actores y la confianza y paciencia que se lleva pidiendo a la población ha dado paso a un gran negocio que genera igualmente desconcierto y frustración.

"La gente está totalmente desconcertada y las autoridades sanitarias también. No hay nadie que pueda elaborar planes de vacunación si no hay calendario fiable de suministro para las próximas semanas y meses", asegura el jefe del Gobierno de Baviera, Marcus Söder, en declaraciones al diario Augsburger Allgemeine.

La guerra de las vacunas es relevante porque de ellas dependen no sólo el fin de la crisis sanitaria y el inicio de la recuperación económica, sino el contexto en el que se celebren las elecciones generales del 26 de septiembre.

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