La UE, Francia y Alemania exigen a Polonia que frene el cambio de jueces del Supremo

La UE, Francia y Alemania exigen a Polonia que frene el cambio de jueces del Supremo

La posible decisión de imponer sanciones se enfrenta al probable veto de Hungría

Por segunda vez en sólo tres meses, Polonia tuvo que dar ayer explicaciones al resto de los socios europeos sobre el respeto del Estado de derecho en general y, muy concretamente, sobre los temores que crecen en Bruselas de que los cambios que está introduciendo en el sistema judicial minen la independencia del Tribunal Supremo. Es el procedimiento marcado por el temido artículo 7, que ya se aplica a Polonia, aunque en su fase inicial, y que el Parlamento Europeo pidió la pasada semana que se adoptara para Hungría. Son los dos países señalados por sus colegas como potenciales ovejas negras en términos de respeto de los valores europeos.

Al final de la sesión de ayer quedó en evidencia que las explicaciones polacas no contentaron en absoluto ni a la Comisión Europea ni a algunos países importantes. El vicepresidente Frans Timmermans fue rotundo al afirmar que no había observado avances, más bien todo lo contrario, su preocupación había aumentado. “No veo por parte del Gobierno polaco ninguna apertura” en las cuestiones que le hemos planteado. Además, añadió que hubiera esperado una garantía por parte de Polonia de que aplicaría posibles nuevas sentencias del Tribunal de Justicia europeo, pero que nunca llegó.

Los líderes del PPE se verán hoy por primera vez tras el voto de castigo a Orbán

Durante la sesión, el secretario de Estado alemán, Michael Roth, leyó una declaración conjunta francoalemana muy crítica con Polonia afirmando que “el diálogo no había permitido progresos substanciales” y que “desde el 3 de julio y la aplicación del nuevo sistema de jubilación para los ­jueces del Tribunal Supremo, la situación es más urgente que nunca”.

Una de las grandes preocupaciones de Bruselas en estos momentos es cómo el Gobierno polaco está acelerando a marchas forzadas la renovación de los jueces del Tribunal Supremo. Se teme que, aunque acabe llegando una potencial sentencia condenatoria del tribunal de justicia de la UE, a efectos prácticos ya sea demasiado tarde. Que Polonia esté jugando a los hechos consumados. Fue el 14 de agosto cuando la Comisión Europea dio el segundo paso en el procedimiento de infracción a Polonia por violar la independencia del Tribunal Supremo, concediéndole un mes de tiempo para revertir los cambios o ser denunciado ante el Tribunal de Justicia de la UE. Un mes que Varsovia ha utilizado para acelerar el proceso, para gran disgusto de la Comisión Europea que hoy se espera que anuncie que lleva el caso al Tribunal de Luxemburgo. Si se confirma la denuncia, habrá que observar si incluye la petición de medidas cautelares para evitar los hechos consumados. Timmermans argumentó que en este procedimiento, donde está en juego un aspecto tan fundamental como el respeto del Estado de derecho, es más importante el diálogo que no llegar a la votación de sanciones. Claro que también es consciente de la dificultad que tendrá para ganar esa votación, más aún cuando Varsovia puede contar con el apoyo de otro amenazado, como es el régimen de Viktor Orbán, para vetar el proceso. Por cierto que Hungría está preparando un recurso contra la decisión del Parlamento Europeo, al considerar que no se contabilizaron correctamente las abstenciones en la votación en que se pidió que se le aplicará el artículo 7.

La CE no tiene garantía que Polonia respete futuras sentencias del Tribunal de la UE

Precisamente, Viktor Orbán puede ser hoy protagonista en Salzburgo, tanto en la reunión del Partido Popular Europeo, como en la cena de los jefes de Gobierno de la UE. Se verá cara a cara con la alemana Angela Merkel, el austriaco Sebastian Kurz, y el presidente del grupo parlamentario, Manfred Weber, que apoyaron públicamente el voto de castigo. En total, entre los diputados populares, 115 votaron para sancionar a Hungría, 57 en contra y 28 se abstuvieron. Los populares españoles se decantaron por la abstención excepto tres que votaron en contra.

La incógnita será ver si Orbán mantiene su postura agresiva, cerrando cualquier puerta al diálogo y argumentando que en el fondo se trata de una maniobra contra él porque ha frenado la inmigración. También en el ­Consejo Europeo, que entrará a fondo en la cuestión de la inmigración, una de las banderas de Orbán y de las batallas que considera que ha ganado, su actitud puede facilitar una cumbre más o menos plácida o una repetición de las tensiones de los últimos meses.

Las tensiones políticas euro­peas se observan con interés desde la Casa Blanca, que ayer recibió la visita del presidente de Polonia, Andrzej Duda, quien mantuvo una sesión de trabajo con el presidente Donald Trump. En la rueda de prensa posterior no hubo ni una palabra hacia la deriva antidemocrática que ha llevado a la Unión Europea a tomar medidas contra Varsovia, como sí hizo en su día el presidente Barack Obama, cuando el Gobierno polaco tomó las primeras iniciativas para minar la independencia del Tribunal Constitucional. A Trump el papel tradicional de EE.UU. de garante de las democracias en la región no le interesa.

Polonia plantea llamar Fort Trump a la nueva base militar que pide a EE.UU.

Duda llegó a Washington con una misión: convencer a Trump para que Estados Unidos construya una nueva base militar permanente en Polonia, donde ya tiene desplazadas tropas en rotación permanente. “Le he dicho que nos gustaría mucho tener una base militar permanente estadounidense en Polonia y que la llamaríamos Fort Trump. Creo firmemente que es posible”, explicó el presidente polaco.

Duda comentó que se lo dijo “con una sonrisa” pero no pareció que fuera una broma. Al escuchar la traducción de sus palabras, Trump, que tiene una reconocida debilidad por la adulación, asintió y apretó los labios en señal de aprobación.

La decisión no está tomada pero el presidente estadounidense se mostró interesado, en particular porque Polonia está dispuesta a pagar “mucho más de 2.000 millones de dólares” para financiar el nuevo cuartel general, dijo, yendo más allá de las cifras que hasta ahora se había valorado pagar desde Varsovia. “Lo estamos mirando muy en serio” tanto desde el punto de vista militar como económico, aseguró Trump.

A raíz de la invasión rusa de Crimea, Estados Unidos y la OTAN crearon nuevas estructuras para garantizar una presencia rotatoria pero constante en Polonia y otros países del Este. Duda justificó su petición de hacerla permanente con argumentos relativos a la seguridad nacional por la “agresiva conducta” de Rusia en los últimos años y defendió que sería útil también para Estados Unidos. Sus discusiones con Trump respecto al diagnóstico de la situación fueron intensas, admitió, pero sus conclusiones van en la misma dirección, añadió esperanzado. “Rusia y Polonia tienen una historia larga y complicada, tienen derecho a sentirse así”, apuntó Trump.

 

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