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La UE adopta el mandato para negociar su relación con el Reino Unido

La UE adopta el mandato para negociar su relación con el Reino Unido

Se empiezan a establecer las nuevas relaciones de Bruselas con Londres.

Los avisos que se han lanzado desde Bruselas son muy claros. Para acordar la relación futura de la Unión Europea con el Reino Unido, la que regirá a partir de enero, Londres tiene que cumplir lo pactado en el acuerdo de Retirada, y además, garantizar una competencia leal si quiere libre acceso al mercado europeo. Son las líneas rojas fijadas en el mandato que ayer la Unión Europea dio a su negociador Michel Barnier.

Con las instrucciones en el bolsillo, Barnier fijó sus prioridades. De entrada, que lo que prima es el contenido. “No cerraremos un acuerdo a cualquier precio”, dijo Barnier, apuntando que las prisas con las que se ven obligados a negociar el acuerdo, que tiene que estar cerrado a finales de año, es una decisión británica, y que, por lo tanto, a ellos no los va a condicionar. Además, estableció la relación que más molesta a Londres, conectando el acuerdo de libre cambio comercial con el respeto de los estándares europeos y al mismo tiempo, con el acuerdo de pesca. Sin el uno, no caerá el siguiente.

Lo que está en juego

Los 27 ofrecen una ambicioso acuerdo comercial con Londres pero con condiciones

“El acuerdo comercial estará ligado al acuerdo pesquero y a las reglas de juego equitativas; o no habrá ningún acuerdo”, dijo Barnier al presentar su mandato. Lo desarrollará a partir del lunes, cuando se inicie la primera ronda negociadora de la relación futura con los vecinos, que ya no socios, británicos. De lunes a jueves, en una primera sesión en Bruselas. La próxima, en marzo, se celebrará en Londres. Las conversaciones se organizan en rondas de tres semanas, una en cada capital y la tercera de evaluación y preparación. En la inicial se fijarán la distribución de trabajo en los distintos temas, que van desde el acuerdo comercial a la pesca y la seguridad. Esta semana, los 27 han ultimado los detalles del margen de maniobra de que dispondrá el francés tranquilo, tal como gusta presentarse a sí mismo el negociador europeo, siempre pidiendo calma y alejándose de las provocaciones, que son frecuentes. Este lunes le llegó precisamente una desde Londres, con el secretario de Estado de Irlanda del Norte, Brandon Lewis, afirmando que no habría ninguna frontera entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido”. Barnier se declaró “asombrado” por estas afirmaciones y le recomendó que se leyera atentamente el acuerdo de Retirada que el Reino Unido firmó, ratificó en su Parlamento, con las dificultades y retrasos conocidos, y que ahora debe aplicar. Éste es un punto esencial para la Unión Europea, el respeto a lo acordado hasta ahora condiciona lo que negocian de cara al futuro.

Precisamente, en este terreno, la próxima semana entrará en funcionamiento el comité conjunto UE-Reino Unido para supervisar la aplicación del acuerdo de Retirada, y por parte europea será el vicepresidente de la Comisión Europea, Maros Sefcovic, quién lo pilotará.

Lo que plantea la UE es claro, pero conlleva condiciones. “Estamos preparados para ofrecer un acuerdo de comercio muy ambicioso... pero el Reino Unido no puede esperar un acceso de alta calidad al mercado único si no está preparado para aceptar garantías de que la competencia sigue siendo abierta y justa, libre y justa”. Añadió además que “tiene que haber un competencia equitativa robusta, con salvaguardas para evitar ventajas injustas en los temas sociales, medioambientales, impuestos y ayudas de Estado”.

Los tres campos de batalla

Evitar la competencia desleal de productos británicos, la pesca y la frontera irlandesa

Son las tablas de la ley con que Barnier descendió de su particular Sinaí y que ahora debe aplicar en una negociación exprés con margen, en teoría, hasta final de año, pero que, si se descuenta un margen para ratificaciones, caducaría ya en octubre. Imposible terminar a tiempo, calculan en Bruselas, aunque si hay avances, buscarán fórmulas para evitar que el 1 de enero se convierta en un precipicio.

En el mandato entregado a Barnier no hay sorpresas, pero sí un endurecimiento de las posturas europeas en dos campos, en las garantías de libre competencia y en la pesca. Se trata de un redactado más contundente de unas posiciones conocidas. En las condiciones que deberán respectar los productos británicos, se especifica que se establecerán “altos estándares comunes” y que los estándares de la Unión serán “el punto de referencia”, además de prever mecanismos eficaces para asegurar su aplicación. Por lo que se refiere a la pesca, se especifica que “se defenderán las condiciones existentes de recíproco acceso, los porcentajes de cuotas y la actividad tradicional de la flota de la Unión”.

Unos redactados inspirados en buena parte por la delegación francesa para marcar mejor el terreno. Precisamente, la secretaria de Estado francesa, Amélie de Montchalin advirtió ayer contra las prisas en la negociación: “El riesgo que veo es que podamos ceder ante la presión del calendario”.

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