La sucesión de Merkel abre una lucha de poder entre la CDU y sus socios bávaros

La sucesión de Merkel abre una lucha de poder entre la CDU y sus socios bávaros

La disputa entre Laschet y Söder se produce mientras la alianza de los dos partidos conservadores cae en las encuestas para las elecciones de septiembre

La candidatura a la cancillería de la era pos-Merkel ha abierto un pulso entre los conservadores alemanes. La cúpula de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) ha respaldado este lunes a su actual líder, Armin Laschet, de 60 años, como aspirante al puesto en las elecciones del 26 de septiembre, pero poco después, la Unión Social Cristiana (CSU), su formación hermana en Baviera, se ha pronunciado por unanimidad a favor de que encabece la lista el jefe del Gobierno bávaro, Markus Söder, de 54 años. Laschet lidera actualmente el principal partido del gran bloque conservador alemán y, tradicionalmente, la candidatura general de CDU-CSU ha caído del lado del hermano mayor de dicha alianza. Sin embargo, en esta ocasión Söder no ha ocultado su deseo de aspirar a algo más que a la jefatura del Gobierno de Baviera. El líder bávaro ha anunciado este lunes, tras ser respaldado por la CSU, que cree que la elección del candidato podrá realizarse esta misma semana.

Laschet, que preside la CDU y el Gobierno regional de Renania del Norte Westfalia, el Estado federal más poblado (18 millones de habitantes), ha obtenido un amplio respaldo de la cúpula de la formación de Merkel. Así lo ha confirmado el primer ministro de Hesse, Volker Bouffier, quien ha admitido, sin embargo, que la dirección no había adoptado una decisión final. Bouffier ha destacado que el comité ejecutivo había dejado claro que Laschet es considerado “excepcionalmente idóneo” y que se le ha pedido que “discutiera el camino a seguir” con Söder, el líder de la CSU de Baviera, quien no anunció hasta el domingo que aspiraba a la candidatura.

Sin embargo, este lunes por la tarde, la dirección de la CSU ha optado por un camino diferente y ha apoyado a Markus Söder como cabeza de lista, lo que ha abierto un pulso en el seno de la Unión, como se conoce al binomio de los dos partidos democristianos.

El comité ejecutivo de la CSU ha hecho una clara recomendación para que Söder se presente como candidato a canciller, aunque también ha aclarado que no hay una decisión final. El secretario general de la CSU, Markus Blume, ha argumentado en una rueda de prensa que Söder cuenta con una amplia aprobación entre la población, y se ha remitido a las encuestas de las últimas semanas, en las que el líder bávaro es mejor valorado que Laschet. “Estamos convencidos de que Markus Söder es el candidato más adecuado para la cancillería”, ha sentenciado.

“Las encuestas no lo son todo, pero son un claro indicio de lo que piensa la población”, ha afirmado Söder, quien ha señalado que la decisión final de designar al candidato de la Unión puede aún tomarse a final de semana. Entretanto, la CSU sugiere hablar también con el grupo parlamentario y Söder incluso ha mencionado la opción de consultar a la militancia. El dirigente bávaro considera también que dentro de la CDU hay bastantes delegaciones regionales que le respaldan, por lo que intenta retrasar la decisión.

Pero en la reunión a puerta cerrada que ha tenido lugar en la sede de la CDU en Berlín, y en la que intervinieron casi todos los miembros de la dirección, la mayoría dejó claro que las encuestas actuales no deben determinar la elección del candidato. Según la CDU, Laschet, que dirige el partido desde el pasado enero, se ha preocupado en escuchar las opiniones en la formación. Según participantes en la reunión, el presidente del Bundestag (Cámara baja), Wolfgang Schäuble, también se ha pronunciado claramente a favor de Laschet. Este ha tenido en las últimas semanas algún choque con Merkel a cuenta de la gestión de la pandemia y otros asuntos, en un intento de ganar perfil político propio como candidato.

Tras la reunión, Laschet, que sí ha dejado siempre claro que quería encabezar la lista de la Unión, anunció que hablará con Söder para intentar llegar a un acuerdo cuanto antes. “Todo el mundo quiere una decisión rápida”, ha dicho. “No debemos centrarnos más en cuestiones internas del partido, sino en las grandes tareas a las que se enfrenta Alemania hoy, mañana, esta semana y en los próximos meses”.

Tradicionalmente, la CDU y la CSU presentan un candidato conjunto, y su alianza ha sido un pilar de la política alemana desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Con Laschet en la primera posición para asegurarse la nominación, el bloque conservador sigue liderando las encuestas, aunque ha caído claramente y ha sufrido recientemente derrotas en dos elecciones regionales.

Para ganar las elecciones y mantener el Gobierno —ahora en coalición con los socialdemócratas del SPD—, la Unión necesita presentar un frente unido de Laschet y Söder. Según un sondeo de Forsa, solo el 32% de los votantes que optaron por la CDU o la CSU en las elecciones federales de 2017 mantendrían su elección si Laschet fuera el aspirante a canciller. Si fuera Söder, el 73% de los votantes volvería a dar su voto al bloque. La diferencia sería igualmente grande entre todos los votantes con derecho a voto.

La disputa encubierta entre los dos políticos conservadores por la candidatura de la CDU-CSU para las elecciones se ha ido elevando en las últimas semanas, conforme el bloque conservador cae en los sondeos por los reveses del Gobierno en la gestión de la pandemia y la campaña de vacunación. El jefe del grupo parlamentario conservador en el Bundestag, Ralph Brinkhaus, instó a tomar una decisión entre ambos esta misma semana.

Hasta ahora, ningún líder de la CSU ha conseguido llegar la cancillería alemana. Hay dos precedentes. Franz Joseph Strauss se presentó en 1980, y logró la mayor cantidad de votos, pero acabó formando Gobierno el socialdemócrata Helmut Schmidt con el apoyo de los liberales. Ya en época de Angela Merkel la Unión escogió como candidato a Edmund Stoiber, también de la CSU. Era 2002 y ella llevaba apenas dos años en la presidencia de la CDU. Le faltaban apoyos entre los barones regionales y las encuestas daban más intención de voto al bávaro Stoiber. Finalmente, el socialdemócrata Gerhard Schröder consiguió ser reelegido y gobernar en coalición con los Verdes.

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