La sombra de Sendero Luminoso, arma electoral en Perú

La sombra de Sendero Luminoso, arma electoral en Perú

Una masacre revive los años del conflicto interno en plena campaña por la Presidencia y polariza a la población

La masacre cometida en San Miguel del Ene, que le ha costado la vida a 16 personas, ha impactado de lleno en la campaña presidencial de Perú cuando todas las encuestas reducen las diferencias entre el candidato de izquierda radical, Pedro Castillo, el ganador de la primera vuelta, y Keiko Fujimori, la hija del dictador. Las urnas se abrirán el próximo 6 de junio para dilucidar cuál de los dos extremos populistas gobernará los próximos cinco años un país que en la actual legislatura ha contado con cuatro presidentes distintos.

El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas atribuyó en un primer momento a Sendero Luminoso la ejecución de las personas que se encontraban en dos bares informales de la provincia de Satipo, donde se vendía alcohol en compañía de mujeres. Así lo ha asumido también buena parte de la opinión pública, aunque medios como La República y Ojo Público aseguran que se trata de una banda de narcotraficantes bajo las órdenes de Víctor Quispe, separado hace casi una década de la sanguinaria guerrilla maoísta, a la que se le atribuyen casi 70.000 muertes hasta la captura en 1992 de su líder, Abimael Guzmán.

Quispe, con el alias de José, comanda al denominado Militarizado Partido Comunista de Perú (MPCP), a quienes se considera remanentes de Sendero Luminoso. Los atacantes vestían de civil, y no con las famosas camisetas negras de Sendero, y dispararon a quemarropa.

Los primeros periodistas llegados al lugar de los hechos, una zona en la que Castillo cuenta con un respaldo muy amplio, describen un escenario de horror que presuntamente dejó a su paso la columna terrorista del MPCP. Entre los cuerpos sin vida se encontraban los de dos niños de muy corta edad, tres y un año.

Sobre el suelo también encontraron varios comunicados, en los que justificaban la ejecución en la tarea de limpiar Perú de antros de "parásitos y corruptos", de "cuchipampas y prostíbulos de degenerados homosexuales, lesbianas, drogadictos e individuos indisciplinados".

En uno de los panfletos también figura una amenaza contra los seguidores de la candidata de Fuerza Popular: "Quien vote a favor de Keiko Fujimori es traidor". También apostaban por boicotear las "elecciones burguesas".

"Este ataque cobarde no puede ser usado políticamente en campaña. Es una tragedia nacional y ningún grupo puede usarlo políticamente", clamó ayer el presidente Francisco Sagasti, quien atribuyó la acción a grupos narcoterroristas, que habrían actuado como represalia por los operativos militares para destruir los lugares donde se produce pasta básica de cocaína.

La exigencia de Sagasti llegó demasiado tarde. Durante todo el lunes, seguidores y socios de Castillo y Fujimori atacaron de forma indiscriminada a sus rivales, incluso sugiriendo que estaban detrás de la acción terrorista, en una nueva prueba de la polarización radical que sufre el país.

A Castillo se le he vinculado de forma indirecta con Sendero Luminoso desde sus tiempos de sindicalista, incluso el ministro de Educación a quien se enfrentó durante la huelga nacional de maestros le acusó de ejecutar la estrategia del Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (Movadef), a quien se caracteriza como el brazo político del grupo terrorista.

En el otro bando, a Alberto Fujimori, padre de la candidata, se le atribuye la victoria del Estado sobre Abimael Guzmán, pero también por las graves y masivas violaciones de derechos humanos durante la guerra contra Sendero, que todavía le mantienen en prisión.

Uno de los primeros en intervenir fue el ex gobernador Vladimir Cerrón, hombre fuerte de Perú Libre, el partido de Castillo, condenado por corrupción. "¿Es la izquierda que necesita de Sendero Luminoso para ganar las elecciones o es la derecha que la necesita? Al final los contrarios se necesitan", disparó a quien se considera sería el Rasputín de Castillo en caso de conquistar el poder.

Castillo condenó enérgicamente el "atentado terrorista" e instó a la justicia a aplicar el peso de la ley, mientras en un mitin celebrado ayer eludía calificar a los asaltantes definiéndoles como "algunas personas".

Mientras, Fujimori otorgó su "respaldo total" a las fuerzas armadas y al presidente Sagasti para restablecer el orden. "Hoy más que nunca debemos defender a nuestra patria y acudir con mucha serenidad a votar", subrayó Keiko, sobre quien pesa una petición de condena de 30 años de cárcel por corrupción.

"El ataque tiene el potencial de poner patas arriba la campaña y las elecciones. La campaña de Fujimori ha hecho referencias regulares a la exitosa ofensiva militar de su padre contra Sendero Luminoso, y ahora es factible que más votantes estén abiertos a su retórica de línea dura, aunque también podría verse una reacción de rechazo por parte de los votantes que temen que su elección pueda reavivar la insurgencia de Sendero. Por su parte, Castillo ahora está a la defensiva, dado que la derecha ya había intentado vincularlo con Sendero antes del ataque", resume para EL MUNDO el analista John Polga-Hecimovich.

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