La sombra de Evo Morales planea sobre el nuevo presidente de Bolivia

La sombra de Evo Morales planea sobre el nuevo presidente de Bolivia

El exmandatario, refugiado en Argentina, anuncia su regreso al país para el día siguiente a la asunción de su delfín, Luis Arce.

El expresidente Evo Morales prevé regresar a Bolivia el 9 de noviembre, un día después de que su delfín, Luis Arce, tome posesión del Palacio Quemado de La Paz, tras imponerse rotundamente en las recientes elecciones con el 55% de los votos. Morales está exiliado en Buenos Aires desde diciembre y su idea es emprender una larga marcha terrestre de retorno, cruzando a su país por el paso fronterizo argentino de La Quiaca para llegar a Cochabamba y ser recibido en olor de multitudes por las organizaciones cocaleras de esa región -y probablemente por Arce, ya investido- el 11 de noviembre, coincidiendo con el aniversario exacto de su imprevista huida de Bolivia.

Desde el lunes, Morales puede retornar a territorio boliviano sin ser arrestado, después de que el lunes la justicia anulara la orden de detención por delitos de terrorismo y sedición por supuestamente promover las protestas que siguieron a su abrupta dimisión y exilio. Sin embargo, el juzgado aclaró que la investigación contra el líder cocalero continurá. El exmandatario también afronta diversas denuncias impulsadas por el actual gobierno provisional de la ultraderechista Jeanine Áñez. Dos de estas acusaciones son por estupro, después de que se filtrara que Morales había mantenido supuestamente relaciones con al menos dos adolescentes en los últimos años; denuncias que el expresidente atribuye a una persecución política de un gobierno que considera “golpista”.

El exgobernante sigue siendo el principal líder de Bolivia y parece que no piensa en dar un paso al costado

Además de presidente del Movimiento al Socialismo (MAS) -que regresará al poder tras la interrupción de este año- el exgobernante sigue siendo el principal líder de Bolivia y parece que no piensa en dar un paso al costado para favorecer la llamada a la unidad hecha por Arce, a pesar de que los resultados electorales demuestran que su figura quedó muy desgastada y que los votantes apostaron por la moderación que representa el exministro de Economía y futuro mandatario. De hecho, Arce obtuvo en los comicios ocho puntos más de los que logró Morales en las controvertidas elecciones del año pasado, cuando consiguió el 47% en una votación donde se sospecha que hubo fraude. Los analistas consideran que una parte de la clase media urbana que votó por el MAS no lo hubiera hecho si el candidato hubiera sido Morales.

Tras la aplastante victoria de su movimiento, el expresidente se ha envalentonado y ha pasado, de mantenerse en un discreto segundo plano en las redes sociales durante la recta final de la campaña para no empañar el perfil moderado de Arce, a volver a dar entrevistas a medios afines y anunciar una denuncia contra el secretario general de la OEA, Luis Almagro, después de que la organización panamericana asegurara en sus informes, tras los frustrados comicios, que el gobierno de Morales había cometido fraude.

Morales llegó a aquellas elecciones amparándose en un fallo del Tribunal Constitucional, tras ignorar un referéndum donde los bolivianos votaron a favor de impedir que el entonces mandatario pudiera postular a un cuarto mandato. La misma noche electoral ya surgieron las acusaciones de fraude desde la oposión y se produjeron disturbios durante varios días que llevaron a Morales a anunciar la repetición de las elecciones pocas horas antes de dimitir, alegando que estaba siendo objeto de un golpe después de que los comandantes de las fuerzas armadas y la policía le recomendaran la renuncia.

Morales viajó el fin de semana en un viaje relámpago a Caracas para encontrarse con Maduro

No obstante, y aunque hay un estudio de investigadores estadounidenses que ponen en entredicho el fraude confirmado por la OEA, solo un puñado de gobiernos progresistas o de la órbita bolivariana, como Venezuela, Argentina o México, avalan la teoría del golpe de estado y aseguran que no hubo pucherazo. Sin embargo, nadie recuerda estos días que la Unión Europea también habló de sospechas de fraude el año pasado y en un comunicado manifestó que “durante el proceso de escrutinio y cómputo hubo irregularidades generalizadas”. El gobierno provisional de Áñez acabó siendo mayoritariamente reconocido por la comunidad internacional y, tras las elecciones, reconoció la victoria de Arce, a pesar de que durante la campaña el MAS se empeñó en denunciar preventivamente que pretendía cometer fraude para que se impusiera el candidato centroderechista, Carlos Mesa, que finalmente obtuvo cerca del 29% de los sufragios.

También puede ser una losa para Arce la vinculación de Bolivia con el chavismo en un momento en que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, está cada vez más apestado por la comunidad internacional, incluso por tradicionales aliados como la Argentina peronista, cuyo presidente Alberto Fernández hace evidentes esfuerzos por distanciarse del líder bolivariano, acusado de violaciones a los derechos humanos por la ONU. A pesar de todo, Maduro ha sido invitado a la toma de posesión de Arce en La Paz.

Además, Morales viajó el fin de semana en un viaje relámpago a Caracas para encontrarse con Maduro. Un misterioso y precipitado viaje en un avión expresamente enviado a Buenos Aires por el líder chavista que el equipo de prensa del exmandatario se negó a confirmar -lo que solo hizo Morales a su regreso- y que demuestra la pleitesía del exgobernante aymara al autoritario régimen chavista, lo que puede complicar las promesa de moderación y consenso realizadas por Arce para enfrentar la grave situación sanitaria y económica que vive Bolivia.

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