La reforma mejora la equidad y asegura la recuperación: FMI

La reforma mejora la equidad y asegura la recuperación: FMI

Para Alejandro Werner, director del Fondo para el Hemisferio Occidental, proyecto es indispensable.

Colombia está tomando medidas valiosas para apoyar las vidas y la subsistencia, con gasto crítico en vacunación, atención sanitaria y apoyo a los hogares más vulnerables, dice Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Werner le respondió a EL TIEMPO sobre la pandemia y las secuelas que podrá dejar, especialmente en el empleo, así como sobre el proyecto de ley que amplía las ayudas sociales y ajusta impuestos para financiarlas.

Tras un año del inicio de los confinamientos, ¿el desplome de las economías de Colombia y la región resultó como se previó, o peor o mejor?

América Latina y el Caribe fue una de las regiones más afectadas. La caída del crecimiento, de 7 por ciento, fue mayor que la prevista en abril de 2020, de 5,2. En Colombia, la economía registró la mayor recesión de la que se tiene constancia, con un descenso del PIB del 6,8 por ciento, en comparación con la caída prevista en abril de 2,4 por ciento. En tasas de contagio y vidas perdidas, el impacto ha sido relativamente alto en Colombia, al igual que en varios de sus socios regionales.

La buena noticia es que vimos un crecimiento superior al esperado en la segunda mitad del año, dada la adaptación de la economía colombiana a las nuevas formas de trabajo y el impacto positivo de las respuestas de política por parte de las autoridades para apoyar la economía. Sin embargo, sigue un alto nivel de incertidumbre acerca de una recuperación gradual, principalmente, relacionado con la evolución de la pandemia.

Con el rebote que el FMI prevé para este año, Colombia terminaría el 2021 aún con una producción 2 por ciento inferior a la de 2019. ¿Cuándo se recuperaría el volumen de producción previo?

Para este año esperamos que el crecimiento sea, al menos, 5 por ciento, a pesar de un primer trimestre débil, bajo el supuesto de que el número de contagios debería bajar, al mismo tiempo que aumenta el número de personas vacunadas, y también bajo el supuesto de que no habrá confinamientos generalizados. Al mismo tiempo, se prevé que el PIB vuelva a los niveles anteriores a la pandemia recién para finales de 2022. En nuestra opinión, el gasto privado –el consumo privado y la inversión empresarial– está aumentando gradualmente, pero algunos sectores y la economía en general tardarán en recuperarse de la pandemia. Cabe destacar que indicadores recientes sobre el impulso económico han sido positivos, lo que sugiere que el crecimiento podría ser mayor de lo que esperamos actualmente.Siga leyendo: Gobierno seguirá firme con la reforma tributaria pese a falta de apoyo

Hogares, empresas y gobiernos se están adaptando a una nueva realidad. ¿Qué daños estructurales puede dejar la pandemia?

La posibilidad de daños permanentes producto de la pandemia de covid-19 es elevada. En el pasado, las recesiones más profundas se han asociado a pérdidas de producción persistentes debido a los daños duraderos en la productividad, la inversión y el empleo.

Las investigaciones del FMI, basadas en recesiones históricas, muestran que, en promedio, los sectores no se han recuperado totalmente tras sufrir choques de productividad en el pasado, lo que indica riesgos permanentes en los sectores más afectados por el covid-19. La cicatrización en el mercado laboral puede ser mayor con el choque que lo observado en recesiones pasadas, ya que algunos sectores de alto contacto pueden reducirse permanentemente. Por ejemplo, el desempleo podría mantenerse elevado incluso después de superada la recesión y podría dar lugar a una menor fuerza laboral.

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¿Y eso mismo cómo podría aplicarse a Colombia?

En el caso de Colombia, nuestra investigación muestra que las ganancias de empleo han sido más lentas en los trabajos formales con contratos más rígidos, y un número significativo de mujeres aún no ha regresado a la fuerza laboral. Una recuperación plena del empleo requerirá un rápido control de la pandemia, abordar las rigideces estructurales y reformas que promuevan el crecimiento inclusivo.

¿Cómo mantener las ayudas con las que se ha amortiguado el impacto en los hogares y trabajadores vulnerables?

La tarea más urgente sigue siendo el control de la pandemia, garantizando que los sistemas de atención sanitaria cuenten con los recursos adecuados y que todo el mundo pueda ser vacunado. A medida que la pandemia vaya remitiendo, las acciones fiscales deberían enfocarse para apoyar la incipiente recuperación. Colombia está tomando medidas valiosas para apoyar las vidas y los medios de subsistencia, como lo demuestran los últimos planes de las autoridades para el gasto crítico en vacunaciones, atención sanitaria y apoyo específico a los hogares más vulnerables, haciendo en parte uso de los recursos no gastados del Fome. Al tiempo, las medidas del programa Compromiso por Colombia, parte de los planes de las autoridades para este año, deberían dar un nuevo impulso al crecimiento que ya se está recuperando.

¿Qué sugiere para recuperar ingresos y que la deuda no crezca más sin que una reforma fiscal golpee la reactivación?

La clave está en diseñar una reforma favorable al crecimiento para proteger la economía ahora y, al mismo tiempo, ayudar a estabilizar la deuda y situarla en una trayectoria descendente. Asimismo, los ingresos fiscales deberían empezar a repuntar a medida que la recuperación se afiance, lo que ayudaría a reducir el déficit fiscal. Sin embargo, el Gobierno necesitará una estrategia coherente para salvaguardar las finanzas públicas y anclar la deuda en el mediano plazo. La reciente propuesta de reforma fiscal está diseñada para lograr este objetivo.

La combinación de acciones concretas orientadas a apoyar al sector salud y a las familias más afectadas por la pandemia junto con cambios fiscales futuros que garanticen la salud de las finanzas públicas es la estrategia adecuada para llevar a cabo la expansión fiscal que la economía necesita actualmente sin poner en riesgo la sostenibilidad fiscal. Esta reforma es comprehensiva y se focaliza tanto en aumentar los ingresos fiscales de forma duradera y equitativa para salvaguardar el gasto social prioritario y la inversión pública como en restablecer una regla fiscal de mediano plazo como ancla de la política fiscal. Por el lado del gasto, la reforma también extiende la protección social para las familias en pobreza y pobreza extrema.

Finalmente, la propuesta de reforma contempla una transición gradual hacia nuevos objetivos fiscales, lo que es apropiado y debe ayudar a evitar una reducción prematura del impulso fiscal que podría descarrilar la recuperación económica.

En medio de la crisis se escuchan soluciones fáciles. ¿Qué riesgos trae el populismo?

Un año después del inicio de la pandemia, la economía mundial muestra signos de recuperación, aunque de forma desigual entre los distintos países y dentro de ellos. Las acciones políticas coordinadas y oportunas, tanto en Colombia como en otros países, han disminuido el impacto de la crisis. Sin embargo, algunos grupos, como los trabajadores jóvenes, las mujeres y los empleados del sector informal, han sufrido de forma desproporcionada durante la crisis. De cara al futuro, uno de los retos es asegurar que el crecimiento sea inclusivo y que se apliquen las políticas de lucha contra la desigualdad, al tiempo que se aseguran los recursos y se refuerzan los marcos para garantizar la sostenibilidad a mediano plazo de las finanzas públicas.
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Nuestro consejo para 2021 es que los responsables de las políticas aseguren la recuperación tomando en cuenta el espacio fiscal que se tiene.
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¿Recomienda considerar un préstamo de la banca central?

Una de las lecciones de las últimas décadas es que la independencia del banco central ha ayudado a los países a mantener la estabilidad macroeconómica. Esto también es cierto en el caso de Colombia, donde sus muy sólidos marcos de política incluyen un régimen creíble de objetivos de inflación. La legislación del banco central tiene requisitos muy estrictos para conceder créditos al Gobierno. Al mismo tiempo, Colombia ha mantenido un saludable acceso a mercados internacionales de capitales y puede emitir deuda doméstica a tasas razonables. Colombia ha sido capaz de obtener la financiación necesaria para su déficit y, de hecho, ha prefinanciado gran parte del déficit de 2021 ya el año pasado.

¿Cree que las agencias calificadoras harán sus análisis para bajar notas y perspectivas sin consideraciones distintas a las de los tiempos normales?

Esta es una crisis como ninguna otra y hay un amplio acuerdo en que era necesaria una respuesta de política audaz. Nuestro consejo para 2021 es que los responsables de las políticas aseguren la recuperación tomando en cuenta el espacio fiscal que se tiene. Pero este espacio fiscal no está fijo, pues en la medida en que el Gobierno de Colombia garantice que en el futuro se generarán más ingresos y eficiencias en el gasto, el espacio fiscal se abre en la actualidad ya que los mercados financieros perciben la solidez de las finanzas públicas en el mediano plazo y están dispuestos a financiar al Gobierno en condiciones favorables en el presente.

Así, con esta iniciativa de reforma, Colombia se compromete a que en la medida en que se controle la pandemia se normalizarán las cuentas fiscales y se garantizará la solidez crediticia del Gobierno de Colombia. Las agencias calificadoras entienden la compleja situación por la que atraviesan todas las naciones y están dando tiempo a los países para que indiquen claramente cómo, una vez controlada la pandemia, generarán los recursos para garantizar la solvencia del Estado.

La amplia reforma fiscal que las autoridades han enviado al Congreso es el instrumento para lograr este objetivo, aumentando los ingresos de una manera duradera y mejorando la asignación de recursos e impulsando el crecimiento económico.

En síntesis, ¿cómo ve el FMI la reforma fiscal?

Creemos que la reforma fiscal presentada recientemente ayudará a poner las finanzas públicas en una senda sostenible y al mismo tiempo mejorar la progresividad y equidad horizontal del sistema impositivo. La reforma es indispensable para asegurar una recuperación económica sostenible en el mediano plazo, garantizar la solvencia de las finanzas públicas y, al mismo tiempo, preservar el gasto social prioritario y la inversión pública en Colombia.

Así mismo, en el FMI consideramos importante el retorno a una regla fiscal dentro de un marco fiscal fortalecido consistente con un ajuste gradual y la estabilización de la deuda pública. También, creemos necesario los esfuerzos para incrementar los ingresos impositivos de forma duradera, equitativa y progresiva. La propuesta de reforma fiscal busca alcanzar este objetivo a través de la ampliación de la base gravable de los impuestos a personas naturales y jurídicas y la reducción de bienes exentos del IVA, mientras que al mismo tiempo se utilizarán transferencias compensatorias con montos ampliados y apoyos focalizados para proteger a las familias más vulnerables.

¿Y qué impresión deja el manejo de impuestos verdes contenido en el proyecto?

El FMI considera muy apropiadas las nuevas medidas de la reforma orientadas a enfrentar el cambio climático. Este es un objetivo que tiene sentido tanto para la sostenibilidad fiscal como para la ambiental.

En resumen, estamos convencidos de que esta reforma es indispensable para darle al Estado en el corto plazo la capacidad de apoyar al sector salud y a las familias y empresas afectadas por la pandemia al tiempo que fortalece las finanzas públicas en el mediano plazo, contribuyendo así al crecimiento económico, la creación de empleos, la mejora en la distribución del ingreso y el abatimiento de la pobreza.

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