La rebelión de los 'hombres de negro' incendia Dinamarca

La rebelión de los 'hombres de negro' incendia Dinamarca

Las manifestaciones del grupo 'Men In Black' provocan disturbios contra los confinamientos en Copenhague y centran su ira en la primera ministra Mette Frederiksen

Se autodenominan 'Men In Black' (MIB). Desde hace dos sábados, los hombres de negro convocan manifestaciones en Copenhague en protesta por las medidas antivirus decretadas por el Gobierno socialdemócrata de Mette Frederiksen. Manifestaciones legales, pero que el pasado fin de semana degeneraron en enfrentamientos con la Policía y hasta en la quema de un maniquí que representaba a la primera ministra y del que colgaba una pancarta que rezaba "Debe ser y será sacrificada".

Tres personas fueron detenidas por este incidente y puestas en libertad con cargos. De momento, están acusadas de amenazas, aunque las autoridades estudian la posibilidad de que también se les procese por un delito de ataque al Gobierno, el cual implicaría penas de cárcel. Su abogado alega que la pancarta sólo debe interpretarse como una declaración política.

"A la cárcel con la dictadora" o "Libertad para Dinamarca" fueron otros lemas coreados por los asistentes, que se oponen a las restricciones impuestas desde el comienzo del invierno. Aunque aquí nunca ha habido confinamientos obligatorios ni toques de queda, en la actualidad está prácticamente todo cerrado: colegios, universidades, restaurantes, cines, teatros, museos...

El núcleo organizador de las protestas son los MIB, relacionados probablemente con ultras del fútbol, aunque en torno a ellos parece haberse congregado un variopinto grupo de alborotadores de extrema izquierda y extrema derecha, conspiracionistas e incluso ciudadanos aparentemente normales. Hasta tienen su propia canción con vídeo oficial en Youtube, la famosa Bella Ciao, retitulada Mette Ciao y con una letra distinta que han escrito para la ocasión los raperos Ali Sufi y Danny Rozenberg, que dicen haber elegido la música porque les parecía muy pegadiza, no por sus connotaciones antifascistas.

Ni siquiera la Policía sabía muy bien quiénes eran los MIB, pero en la noche del lunes dos portavoces, Sufi y Morten Jakobsen, un tipo barbudo y musculoso, dieron por primera vez la cara en la cadena pública DR. Hablaron sentados en sendos sillones de cuero desde una amplia sala donde destacaban una armadura medieval y lo que parecía una colección de camisetas de fútbol.

Jakobsen aseguró que son completamente apolíticos: "Rechazamos toda acción violenta y no buscamos una confrontación, pero esto viene de gente que está desesperada porque pierde su trabajo y quiere que se le escuche. No negamos la pandemia, pero se están vulnerando nuestros derechos".

Según el periodista Tom Carstensen, experto en radicalización, las formas de expresión de los manifestantes beben de diversos movimientos de protesta: "Van vestidos de negro con el rostro tapado como los antisistema, pero también utilizan las bengalas típicas de los hooligans". Carstensen, no obstante, recordó que sólo unas pocas personas participaron en la violencia: "Cuando colgaron el maniquí y lo prendieron fuego, la marcha en realidad ya había terminado y casi todo el mundo se había ido". Las protestas están de momento lejos de disturbios como los vividos en Holanda. El número de asistentes no supera el medio millar y la quema del maniquí, condenada por todos los partidos, probablemente tenga efectos disuasorios de cara al futuro.

LAS ENCUESTAS DAN VENTAJA A FREDERIKSEN
La gestión de la pandemia por parte de la primera ministra, en cualquier caso, parece tener el respaldo de una amplia mayoría de la población. Si bien la oposición critica una supuesta "deriva autoritaria", la ventaja socialdemócrata en las encuestas es cada vez mayor. Ayuda, por supuesto, que la evolución reciente del virus ha sido favorable, con un claro descenso en los contagios que, por ahora, sitúa a Dinamarca entre los países europeos menos golpeados por la tercera oleada.

La incidencia de casos por 100.000 habitantes ha caído abruptamente. A falta de una media nacional actualizada, el municipio con mayor incidencia (313,2) es Ishøj, un suburbio de la capital que tiene el mayor porcentaje de población de origen extranjero de toda Dinamarca (39%).

Aparte de Ishøj, sólo cinco de los 98 municipios del territorio tienen una incidencia superior a 200, mientras que 65 no llegan a 100, incluidas la segunda y tercera ciudad del país: Aarhus (63,4) y Odense (91,3). La incidencia en Copenhague es de 124,6. En España, en cambio, la incidencia media a principios de esta semana era de 885, con seis autonomías por encima incluso de mil.

Además de rebasar losdos millones de test por millón de habitantes, Dinamarca es también el país de la UE que más avanzada lleva la campaña de vacunación (el 3,62% de la población ya ha sido vacunado). Pese a ello, también se ha visto afectada por los retrasos de Pfizer y AstroZeneca, provocando así el enfado de Frederiksen, quien ha pedido presionar a los fabricantes para que cumplan lo prometido. Poco amiga de los rodeos, ya se mostró desde el principio muy escéptica con la estrategia de compra de la Unión. "No se puede decir que haya sido un éxito".

Pese a la mejora de la situación, Frederiksen ha rechazado una relajación a corto plazo de las restricciones actuales, al considerar que son la razón por la cual el virus no se ha descontrolado y porque estima necesario que la incidencia de casos se reduzca al máximo antes de que la cepa británica sea la variación dominante, algo que se prevé que ocurra a mediados de febrero.

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