La ratificación de los resultados de las elecciones provoca una 'guerra civil' en el Partido Republicano

La ratificación de los resultados de las elecciones provoca una 'guerra civil' en el Partido Republicano

Doce de los 50 senadores conservadores anuncian que votarán contra la ratificación de los resultados que dan la victoria a Biden

Doce de los 50 senadores republicanos de EEUU han anunciado que van a votar el 6 de enero en contra de la ratificación de los resultados electorales del 3 de noviembre y a favor de la constitución de una comisión de investigación sobre lo que, insisten, fueron unos comicios fraudulentos en los que Donald Trump perdió por 7 millones de votos.

La medida no va a tener consecuencias, dado que el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, ya ha anunciado que va a respaldar la ratificación de los resultados, al igual que 38 republicanos y 49 demócratas. Tampoco es algo nuevo. De hecho, en 2004, la demócrata californiana a Dianne Fenstein se negó a aceptar la reelección de George W. Bush. Sin embargo, este 'canto del cisne' de los seguidores de Donald Trump de deslegitimizar la victoria de su rival Joe Biden revela la 'guerra civil' interna entre el ala 'trumpista' y el grupo mayoritario del Partido Republicano.

La acción en el Senado llega después de que los seguidores de Trump hayan perdido cerca de un centenar de casos en los tribunales de varios estados y en el propio Supremo, sin haber logrado ni una sola victoria en sus esfuerzos para cuestionar el resultado de las elecciones.

En algunos casos, esos esfuerzos lograron el efecto contrario al deseado. Así, en los condados de Milwaukee y Dane, del decisivo estado de Wisconsin, la campaña de Trump ha gastado tres millones de dólares (casi 2,5 millones de euros) en financiar un recuento de los votos de las elecciones que, una vez concluido, aumentó el margen de victoria de Joe Biden en 87 votos. Es una cifra simbólica, puesto que representa el 0,03% de los sufragios en ambos condados, pero de un simbolismo considerable, ya que refleja el carácter incontrovertible de los resultados.

El objetivo de esos 12 senadores, que serán respaldados por alrededor de 140 de los 211 republicanos de la Cámara de Representantes, no es tanto cuestionar las elecciones sino preparar su propia campaña a la reelección al Senado o a la Casa Blanca en los próximos años. Como afirmaba ayer la web especializada en información política Axios, "esos senadores están preocupados ante la posibilidad de que votar contra los deseos del presidente haga que Trump apoye a sus rivales [en las primarias republicanas] de 2022 y años sucesivos".

Los dos promotores de la iniciativa son dos 'presidenciables' en 2024: Josh Hawley, de Misuri, y Ted Cruz, de Texas. De hecho, Cruz ya se presentó en 2016, cuando fue el último candidato en tirar la toalla frente a Trump, por el que no votó en la Convención Republicana de ese año.

EL GIRO DE TED CRUZ
El apoyo de Cruz a Trump es una de las manifestaciones más gráficas de la frase, derivada de una cita de Shakespeare en 'La Tempestad', de que "la política crea extraños compañeros de cama". Basta con revisar las hemerotecas para constatar la altura del debate entre ambos en 2016, cuando el actual presidente llamó a su rival, entre otras cosas, "maníaco", "hipócrita", "ciudadano canadiense", "muy inestable", "desquiciado", "rompehuevos", y "el mayor mentiroso que he visto en mi vida", y declaró, además, que la esposa de éste, Heidi, era fea, y que su padre, Rafael Cruz, había participado en el asesinato del presidente Kennedy.

Cruz respondió llamando a Trump "rata, aunque no tengo deseos de copular con él", "narcisista", "mujeriego en serie", "infiel", "inmoral", "mentiroso compulsivo", "candidato de Wall Street", "mafioso", y "cobarde llorica", y declarando que, si tuviera la oportunidad de atropellar con su coche al actual presidente, "no estoy seguro de qué pedal apretaría". Acaso el enfrentamiento más irónico, visto lo que está pasando en este 2021, sea la reacción de Trump a la victoria de Cruz en las primarias de Iowa, hace 4 años y 11 meses, cuando acusó al senador texano de ser "responsable de fraude electoral".

La fractura republicana, así pues, queda consumada con este movimiento. El principal perdedor no es Biden, sino McConnell, que había tratado de evitar por todos los medios que los senadores que le han elegido líder no ratificaran el resultado electoral.

Pero los republicanos corren, además, otro riesgo. El martes se celebra la segunda vuelta de las elecciones que decidirán quiénes son los dos senadores que representan al estado de Georgia en Washington, que en la actualidad son los republicanos David Perdue y Kelly Loeffler. Toda la controversia creada por Trump sobre las elecciones deja a ambos senadores en una posición difícil, con un pie en los votantes más fieles al presidente, que aceptan la teoría conspiratoria del fraude, y otra, más moderada, que tiene otras preocupaciones. Tanto Perdue como Loeffler están empatados con sus rivales demócratas, y la división del partido con respecto a las elecciones no ha hecho más que complicar sus campañas. Si ambos senadores pierden, el Senado pasará a tener mayoría demócrata.

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