La primera reunión de ministros del G20 termina sin acuerdo para un nuevo Plan Marshall

La primera reunión de ministros del G20 termina sin acuerdo para un nuevo Plan Marshall

Pese al intento del FMI y la OCDE de impulsar un programa global para contrarrestar la crisis del coronavirus, la tensión entre EU y China se impuso.

La cumbre de ministros de Economía y Finanzas del G20 de este lunes -que fue la primera por teleconferencia- terminó sin un acuerdo por la tensión imperante entre China y los Estados Unidos. Sin embargo, desde los demás Estados la consideraron valiosa por un acercamiento de posiciones rumbo a un plan económico de respuesta global y coordinado para superar la crisis que deja la pandemia.

Los más interesados en llegar a un nuevo Plan Marshall de orden mundial fueron los organismos multilaterales como el FMI y la OCDE, que ya prevén que la crisis será peor que la que generó el crack financiero de 2008. Para Ángel Gurría, titular de la OCDE, la economía mundial caerá 1,5% y recuperarse requerirá de un esfuerzo coordinado de todos los países.

Por ello, propone un esfuerzo internacional coordinado, ya que incluso después de superar lo peor de la crisis sanitaria, sobrevendrá una de empleo y se requiere con urgencia una colaboración mayor a escala internacional, así como acciones inmediatas y coordinadas.

"La pandemia trae consigo la tercera y la mayor crisis económica, financiera y social del siglo XXI tras el 11-S y la crisis financiera mundial de 2008", expresó el secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría, porque, dijo frena la producción, golpea a las cadenas de suministro mundial y simultáneamente contraerá pronunciadamente el consumo y desplomará la confianza", dijo en declaraciones a la BBC en una invocación que recuerda al recate que se aplicó en 1947 para la reconstrucción de Europa Occidental después de la II Guerra Mundial con la inyección de 13.000 millones de dólares.

Hasta el momento los esfuerzos vienen siendo por países y con estrategias disímiles. En la Unión Europea es España la que pide abiertamente por un plan similar a escala continental. El presidente Sánchez reclama un seguro de desempleo europeo, más inversiones del Banco Europeo de Inversiones y la emisión de "coronabonos", bonos de toda la Unión Europea con los que fondear los programas de recuperación.

Mientras que Estados Unidos tiene en el Congreso un proyecto de ley por más de un billón de dólares para atenuar, con medidas fiscales, la recesión que ya se proyecta que haga caer su PBI un 12% interanual en el segundo trimestre. Y Alemania promete también esfuerzos importantes, pero más adelante.

El planteo de la canciller Angela Merkel tiene que ver con la secuencialidad. Primero es necesario frenar la economía, detener el tránsito de personas y mercaderías para contener al virus y recién después reactivar la economía. Las medidas fiscalistas tradicionales a lo Plan Marshall serán para 2021.

En este sentido fueron las palabras de la presentación del ministro argentino Martín Guzmán ante sus pares del G20: "Para salvaguardar la salud pública debemos reducir la circulación de gente y de bienes. Ello, por supuesto, reduce la actividad económica. Consecuentemente, debemos tomar medidas para garantizar el suministro de bienes y servicios esenciales".

Para el ministro en este momento las políticas generalizadas para incrementar la demanda agregada serían contraproducentes. En cambio, postuló la conveniencia de encarar políticas de transferencias tendientes a preservar los puestos de trabajo y el capital de las organizaciones -no las ganancias- a fin de no acrecentar las desigualdades sociales y sostuvo que "la investigación para lidiar con la crisis del COVID-19 debe ser un bien público global" para que las soluciones que generen sean acequibles.

Finalmente, el ministro pidió "usar la caja completa de herramientas de políticas económicas para proveer liquidez global. Por ejemplo: debería haber extensiones de los swaps bilaterales (canjes bilaterales de monedas) con las economías más avanzadas, así como incrementos de los Derechos Especiales de Giro del Fondo Monetario Internacional. Esto es una emergencia global que requiere de políticas globales valientes y contundentes".

Sobre este punto, la titular del FMI, Kristalina Georgieva, detalló al término de la cumbre que "Estamos listos para desembolsar todo nuestro billón de de dólares de capacidad de préstamos. Estamos buscando otras opciones. Varios países de medios y bajos ingresos le han pedido al FMI colcar DEGs directamente, como lo hicimos durante la crisis financiera global y estamos estudiando esta opción con nuestros miembros. Los principales bancos centrales han iniciado swaps bilaterales con países emergentes. Mientras la liquidez global se contral, necesitamos que miembros provean líneas de swaps adicionales. También estamos explorando con nuestra Junta Directiva una posible propuesta para ampliar la red de swaps, incluido un tipo de servicio de swap con el FMI".
"Estas son circunstancias extraordinarias. Muchos países ya han tomado medidas sin precedentes. En el FMI, junto con nuestros países miembro, haremos lo mismo. Unámonos en esta emergencia para apoyar a la gente de todo el mundo", concluyó.

Sin embargo, esta unión no tuvo consenso este lunes. Mientras que Trump apunta a un fuerte plan de contención puertas adentro y la Fed se encarga de garantizarle la liquidez, la idea de secuencialidad pone a China en una posición natural de liderazgo que incomoda a los Estados Unidos: es el primer país en pasar el pico de la curva de contagios y está en condiciones de encarar la recuperación antes que el resto. Ambos países están en una carrera por encontrar la vacuna contra el nuevo Covid-19.

Y aunque no se llegó a la firma de un documento unánime, la mayoría de los participantes consideraron que el encuentro online fue valioso para avanzar en la generación de consensos sobre políticas económicas.

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