La política de apertura de Turquía hacia América Latina en el 70º aniversario de sus relaciones

La política de apertura de Turquía hacia América Latina en el 70º aniversario de sus relaciones

Hace 150 años, algunos ciudadanos del Imperio Otomano emigraron a Suramérica. Hoy, sus nietos de segunda y tercera generación siguen siendo conocidos como 'los turcos' y algunos de ellos ocupan cargos importantes en los países donde viven.

Hasta el 21 de septiembre de 1950, Turquía solo tenía embajadores residentes en cuatro países de Latinoamérica: México, Brasil, Argentina y Chile. A partir de esta fecha, el Gobierno turco de entonces lanzó una apertura diplomática en el continente, empezando por la designación de su embajador en Chile como representante de la República de Turquía ante Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, mientras que al embajador de México le encargó la labor de representación ante Costa Rica, Cuba, El Salvador, Honduras, Panamá, República Dominicana y Nicaragua. Esta misma fecha está considerada también como el comienzo de las relaciones diplomáticas entre Turquía y Venezuela.

Hoy, Turquía tiene embajadas en México, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Cuba, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Colombia, Venezuela, Paraguay, Brasil, Argentina, Chile, Perú, Bolivia y Ecuador, así como un consulado general en la ciudad de Sao Paulo. En 2021, el Gobierno turco prevé inaugurar embajadas en Uruguay y El Salvador.

En 1947, los miembros del Ministerio de Exteriores de Turquía explicaban en sus informes la importancia de establecer relaciones diplomáticas con los países de Latinoamérica con las siguientes palabras:

"Es de saber que los países de América Latina tienen mucha influencia en las decisiones importantes de las Naciones Unidas al actuar en bloque. Pensamos que establecer relaciones con cada uno de estos países será de provecho a la hora de obtener resultados a favor de nuestro país en las Naciones Unidas".

Durante estos últimos 70 años, las relaciones entre Turquía y los países del continente han experimentado un desarrollo considerable en los ámbitos comerciales, políticos y culturales. Sin embargo, es posible incrementar, aún más, estas relaciones existentes dando algunos pasos importantes. Este incremento se podría ver reflejado en el turismo y en el transporte, pero también en las relaciones culturales.

Actualmente, las relaciones de Turquía con México y Brasil se encuentran en un nivel estratégico. Turquía firmó su primer acuerdo de libre comercio en la región con Chile. Las negociaciones con Colombia, México y Perú para alcanzar acuerdos parecidos continúan. Estos acuerdos podrían procurar una base jurídica apta para la inversión de Turquía en estos países.

Hace 150 años, algunos ciudadanos del entonces Imperio Otomano emigraron a Suramérica. Hoy, sus nietos de segunda y tercera generación siguen siendo conocidos como 'los turcos' y algunos de ellos ocupan cargos importantes en los países donde viven. El presidente de El Salvador, Nayib Armando Bukele Ortez; el presidente de República Dominicana, Luis Rodolfo Abinader Corona; y el presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, son nietos de ciudadanos otomanos inmigrantes. Los 'turcos' son la mayor comunidad de inmigrantes en América Latina tras la española y la italiana.

Turquía podría mejorar sus relaciones con estos países otorgando becas universitarias a los estudiantes de estas comunidades para que estudien en Turquía, por ejemplo, o apoyando sus locales comerciales e instalaciones educativas y de culto a través de la Agencia de Cooperación y Coordinación de Turquía (TIKA).

El comienzo de vuelos directos de Turkish Airlines a partir de 2009 creó un puente aéreo entre Turquía y el continente. La reanudación de estos vuelos entre Estambul y Sao Paulo, Buenos Aires, La Habana, Caracas, Bogotá, Panamá, Cancún y Ciudad de México tras la pandemia de la COVID-19 tendrá efectos positivos en los números del comercio y el turismo. A estas destinaciones deben añadirse otras nuevas en República Dominicana y Chile.

Turquía ha pasado de ser una fuerza regional a ser un actor global. En este sentido, no se puede permitir el lujo de descuidar ningún rincón del mundo, económica y socialmente. Los países latinoamericanos merecen ser uno de los principales objetivos diplomáticos de Turquía en el mundo por su población, sus recursos naturales y su potencial económico. Turquía debe aprovechar la ventaja que supone que ninguno de estos países tenga problemas políticos con ella y que sus estructuras sociales se parecen a la suya.

El único impedimento aparente es la tendencia psicológica a declarar “lejana” la región. Sin embargo, los grandes objetivos de Turquía hacen imprescindible su presencia en todos los rincones del mundo a pesar de los impedimentos psicológicos (AA).

(Mehmet Necati Kutlu es el Director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Ankara).

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