La policía de Hong Kong arresta a 53 activistas y políticos en una vasta operación

La policía de Hong Kong arresta a 53 activistas y políticos en una vasta operación

La redada ha sido la más amplia desde la entrada en vigor de la ley de seguridad nacional

La mayor redada en Hong Kong contra la oposición desde las protestas de 2019 comenzó al amanecer con la participación de un millar de policías. Antiguos legisladores, concejales de distrito, abogados; 53 personas han quedado detenidas este Día de Reyes como sospechosos de subversión bajo la draconiana ley de seguridad nacional aprobada en junio. La razón aparente, al menos en la mayoría de los casos: haber participado de un modo u otro en las primarias no oficiales que la oposición organizó el verano pasado.

Entre los detenidos se encuentran la gran mayoría de los políticos de oposición más conocidos, desde el ex secretario general del Partido Demócrata Wu Chi-wai a Au Nok-hin, organizador de la convocatoria electoral y que dimitió de ese puesto después de que se le advirtiera que podía entrar en conflicto con lo estipulado en la Ley de Seguridad Nacional. Están incluidos asimismo el trabajador social indio-hongkonés Jeffrey Andrews, el primer candidato de una minoría étnica al Parlamento, y Benny Tai, ideólogo de las movilizaciones que dieron pie a las protestas de 2014 conocidas como Movimiento de los Paraguas y promotor de las primarias.

También aparece, según los medios de comunicación locales, el abogado estadounidense John Clancey, que ofició de tesorero para uno de los grupos organizadores de las primarias.

La policía hongkonesa registraba esta mañana las oficinas de la firma para la que trabajaba Clancey. También presentó órdenes judiciales a Stand News y Apple Daily, medios considerados afines a la oposición, para la entrega de documentos que sean útiles en la investigación. Apple Daily ya había sido objeto de una redada el año pasado.

Asimismo, según la cuenta de Joshua Wong en Twitter, la policía ha registrado el domicilio del activista y antiguo líder estudiantil, que actualmente cumple una sentencia de cárcel por cargos relacionados con las manifestaciones de 2019.

La redada llega pocos días después de que China y la Unión Europea acordaran un pacto de inversiones en el que, según Bruselas, el bloque arrancó a Pekín concesiones en el terreno de los derechos. También se produce en un día en el que la atención estadounidense está centrada en la segunda vuelta de las elecciones al Senado en el Estado de Georgia, que deciden qué partido controlará la Cámara.

La portavoz del Ministerio de Exteriores chino Hua Chunying expresó en la rueda de prensa diaria de su departamento el apoyo de Pekín a la acción. “El peligro esa la libertad de algunas fuerzas externas y gente en Hong Kong que conspiran para socavar la estabilidad y la seguridad de China”, aseguró.

En las primarias del verano pasado en Hong Kong participaron cerca de 600.000 personas, o casi un 10% de la población. Los organizadores buscaban aprovechar el impulso obtenido a raíz de las elecciones municipales de noviembre de 2019, en las que la oposición logró una mayoría aplastante, para intentar conseguir por primera vez en la historia una mayoría en las legislativas que debían celebrarse en septiembre pasado.

La iniciativa, conocida como “35+” en alusión al número de diputados necesarios para obtener la mayoría en el Parlamento, buscaba presentar una lista única para toda la oposición. Si se lograba la mayoría, declaraban los participantes, se podrían rechazar los presupuestos anuales propuestos por el Gobierno autónomo. Vetarlos dos veces obligaría a la impopular jefa del Ejecutivo local, Carrie Lam, a dimitir, según la ley hongkonesa. El Gobierno encabezado por Lam advirtió entonces de que esos planes podrían violar la ley de seguridad nacional.

La mayor parte de los detenidos son candidatos que participaron en esa cita electoral, tanto vencedores como algunos de los derrotados, en general figuras más veteranas y más moderadas de la oposición.

El secretario para la Seguridad hongkonés, John Lee, defendió los arrestos como necesarios. Los detenidos, aseguró, intentaban con las primarias “derrocar (al gobierno local) o interferir seriamente en el cumplimiento de los deberes legales del gobierno”. “Su intención era lograr 35 o más escaños mediante (la primaria) para poder vetar los presupuestos, con independencia de su contenido, y crear una situación en la que la jefa del Ejecutivo tuviera que dimitir y el gobierno dejara de funcionar. Querían paralizar el gobierno”, sostuvo el funcionario, citado por el diario South China Morning Post.

Las legislativas previstas para septiembre no llegaron a celebrarse. El Gobierno autónomo las aplazó hasta septiembre de este año, al alegar razones de salud pública debido a la pandemia de coronavirus. La oposición lo consideró un retraso con motivación política, para evitar la posibilidad de un triunfo del bloque demócrata. Estos diputados acabaron dimitiendo en masa en noviembre en señal de protesta después de que se inhabilitara a cuatro legisladores de su grupo.

La ley de seguridad nacional, que Pekín impuso a Hong Kong y se aprobó el 30 de junio pasado, castiga la subversión, el independentismo, el terrorismo y la confabulación con fuerzas extranjeras con penas que incluyen la cadena perpetua.

Redactada después de las protestas masivas de 2019 contra Pekín y para exigir mayor democracia, su entrada en vigor ha herido de muerte, según sus críticos, al régimen de libertades que China se había comprometido a garantizar a su territorio autónomo hasta 2047. Desde su establecimiento, esta ley se ha convertido en uno de los principales caballos de batalla en las tensas relaciones entre China y el Gobierno estadounidense, que ha impuesto sanciones a una serie de funcionarios chinos como represalia.

“La supresión de libertad política y libertad de expresión [impuesta] por la ley de seguridad nacional ha aumentado a otro nivel”, ha declarado desde Londres, donde ha solicitado asilo, el antiguo líder estudiantil hongkonés Nathan Law. “El pueblo de Hong Kong debe recordar este odio. Cualquiera que siga defendiendo la ley de seguridad nacional (…) es el enemigo del pueblo hongkonés”.

Human Rights Watch también ha condenado la redada. “De nuevo, Pekín ha dejado de aprender de sus errores en Hong Kong: que la represión genera resistencia y que millones de hongkoneses persistirán en su lucha para votar y presentarse como candidatos en un Gobierno elegido de manera democrática”, ha indicado la investigadora para China de esta ONG Maya Wang en un comunicado.

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