La pesca española teme ser «sacrificada» en las negociaciones del Brexit

La pesca española teme ser «sacrificada» en las negociaciones del Brexit

La última propuesta de la UE al Reino Unido causa gran preocupación.

El desánimo empieza a cundir en el sector pesquero español. Un total de 88 barcos, la mayoría gallegos, temen no poder conservar el acceso a las aguas británicas a partir del 1 de enero. Hasta ahora confiaban en la negociación de la Unión Europea para mantener el statu quo y que el Brexit no les afectase, pero las últimas noticias que les llegan de Bruselas les hacen pensar que la Comisión Europea está «a punto de sacrificar y traicionar» a la industria pesquera en las negociaciones.

«Se ha pegado un giro de repente, y ha sido la UE la que ha hecho una oferta agresiva al Reino Unido que no sabemos de dónde sale», explica Iván López van der Veen, representante español en la Alianza Pesquera de la UE, que aglutina a las flotas de los ocho países europeos que faenan en aguas británicas. En la jornada del domingo, la Comisión Europea propuso al Reino Unido cederle el 25% de los 650 millones de euros que representan el valor de las capturas europeas en aguas británicas. Dentro del sector ya advertían el sábado en un comunicado de la Confederación Española de Pesca (Cepesca) y de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores (FNCP) deque estaban a punto de «ser vendidos». «Lo único que queríamos evitar era llegar a una situación de salida del Reino Unido sin ningún acuerdo firmado, pero la propuesta que se está realizando ahora es igual de negativa, o peor, para los intereses de todos los pescadores europeos», subrayaban ambas organizaciones.

Además del acceso a aguas británicas en las condiciones actuales, la pesca española reclama un acuerdo estable para no tener que negociar las capturas cada poco tiempo. Iván López van der Veen explica que las inversiones en flota tardan mucho tiempo en amortizarse, y un posible escenario de negociación de cuotas pesqueras cada año sumaría una incertidumbre poco aceptable al sector. Javier Garat, secretario general de Cepesca, argumenta que negociar cada año supondría quedar a voluntad de los británicos y que muchas empresas españolas no serían capaces de subsistir. Según Garat, lo ideal tanto para los británicos como para la UE era mantener «un acceso recíproco a las aguas y a los mercados», dado que el Reino Unido exporta más del 70% de su producción al resto de Europa, y podría verse perjudicado por los aranceles.

«No porque seamos los últimos tenemos que tener menos derecho que otros sectores que han ido negociando anteriormente», lamenta Ivan López. El sector es consciente de la carga simbólica que supondría para el Gobierno de Boris Jonhson la foto de la expulsión de barcos europeos de sus aguas como victoria en el Brexit. También alerta de que si la UE deja abandonados a los pescadores, podría resentirse. «Yo soy un europeísta convencido, pero me va a costar creer en el proyecto europeo si es así como nos trata», resume el represente español en la Alianza Pesquera.

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