La pelea política por la educación en Buenos Aires sume a las escuelas en la incertidumbre

La pelea política por la educación en Buenos Aires sume a las escuelas en la incertidumbre

19/04 Un fallo judicial habilita la asistencia a los centros educativos en la capital argentina, que iban a permanecer cerrados durante dos semanas por decreto presidencial

La polarización política de Argentina se ha trasladado a la educación. Muchas escuelas privadas de la ciudad de Buenos Aires abrieron hoy sus puertas. Otras las abrirán mañana. En la mayoría de las públicas no recibieron alumnos porque casi todo el personal docente se sumó a la huelga convocada después de que un fallo judicial habilitase este domingo las clases presenciales, que habían regresado al modo virtual por dos semanas por decreto presidencial. La pelea por la educación en la capital entre el jefe de Estado de Argentina, el peronista Alberto Fernández, y el alcalde de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, del opositor Juntos por el Cambio, ocurre en medio de una segunda ola de la covid-19 con récord de casos y tiene en el horizonte las elecciones legislativas del próximo octubre. Las posturas enfrentadas se replican además entre familias e instituciones educativas, sumidas en la incertidumbre.

“Hola Juli, ¿vos sabés si hoy tenemos clases? Me parece que no…”, le decía un niño a su compañera de grado mientras sus padres llamaban al timbre de la escuela pública Mariano Acha a las nueve de la mañana, a la espera de que alguien les diese información. La directora salió a explicar lo que llegaría por correo también minutos después: los maestros que no estaban de huelga este lunes darían clases por Zoom. El martes, de no haber un fallo judicial contrario u otra medida de fuerza, la escuela reabriría. A dos cuadras de distancia, un jardín de infantes privado recibía a los bebés después de tomarles la temperatura, aunque faltó casi un tercio de quienes están anotados.

“Es como estar en medio de una pelea de papás separados: los dos tironeando para su lado, sin escucharse, y los pibes en medio”, se lamentaba la madre de Julieta de vuelta a casa, “Si cierran las escuelas, que cierren también los bares y los restoranes, que cierren todo, porque a medias no sirve y yo ya no sé qué decirle a mi hija”.

El número de casos positivos por coronavirus no ha dejado de aumentar desde mitad de marzo, en especial en el área metropolitana de Buenos Aires (Amba), la zona más densamente poblada del país, con más de tres millones de niños y adolescentes en edad escolar. El 21 de marzo, se registraron 8.160 nuevos contagios. Tres semanas después, la cifra era ya más del triple: 29.472. Ante esta escalada, el Ejecutivo de Fernández anunció el miércoles nuevas restricciones para frenar la circulación de personas y reducir la curva epidemiológica, entre ellas la suspensión de las clases presenciales en el AMBA.

Un día después, Rodríguez Larreta, del partido del expresidente Mauricio Macri, advirtió que llevaría esa decisión ante la justicia por considerar que las escuelas no son un foco de contagio. Según los datos oficiales, entre el 17 de marzo y el 12 de abril se infectó el 0,71% de la comunidad educativa. Colectivos de padres convocaron a cacerolazos, protestas y abrazos frente a las escuelas para exigir que se mantuviesen abiertas y celebraron el fallo dictado anoche por la Cámara de Apelaciones de la ciudad de Buenos Aires. “Es un orgullo poder anunciar que mañana [por hoy, lunes] las escuelas van a estar abiertas”, dijo el domingo por la noche el alcalde de la capital tras obtener un fallo favorable.

“Lo que hicieron es un estrago jurídico”, sentenció el presidente argentino al conocer el dictamen. “No hagamos política con la pandemia. Tiene que ver con la salud, no con una elección, no con serles simpáticos al electorado”, agregó este lunes al presidente en medio de un acto sobre nuevas inversiones en infraestructuras de salud pública y un bono extraordinario para el personal sanitario de 6.500 pesos (66 dólares).

El Ministerio de Sanidad argumenta que ha crecido un 25% el uso de transporte público desde el inicio de las clases presenciales, a finales de febrero, y que el número de casos del grupo de población en edad escolar ha aumentado por encima de la curva epidemiológica de la población general. “La presencialidad en escuelas puede implicar un bajo riesgo individual, pero alto riesgo colectivo, según el análisis epidemiológico”, destaca la cartera sanitaria.

La disputa está en manos de los tribunales. El Gobierno ha recurrido el fallo ante la Justicia federal, pero será la Corte Suprema quien tenga la última palabra. El máximo tribunal argentino se ha declarado competente este lunes y ha dado cinco días al Gobierno para que aporte pruebas sobre la necesidad de suspender temporalmente las clases presenciales. Hasta entonces, la polémica permanecerá abierta, con padres que aplauden la apertura de las escuelas y otros que juntan firmas para pedir que sus hijos puedan permanecer en casa y asistir a clase de forma virtual.

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